Pedro, Juan y Diego
Mateo 17: 1-13
1 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, el hermano de Jacobo, y los llevó aparte, a una montaña alta.2 Allí se transfiguró en presencia de ellos; su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz.3 En esto, se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Jesús.4 Pedro le dijo a Jesús:
—Señor, ¡qué bien que estemos aquí! Si quieres, levantaré tres albergues: uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías.
5 Mientras estaba aún hablando, apareció una nube luminosa que los envolvió, de la cual salió una voz que dijo: «Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo!»
6 Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados.7 Pero Jesús se acercó a ellos y los tocó.
—Levántense —les dijo—. No tengan miedo.
8 Cuando alzaron la vista, no vieron a nadie más que a Jesús.
9 Mientras bajaban de la montaña, Jesús les encargó:
—No le cuenten a nadie lo que han visto hasta que el Hijo del hombre *resucite.
10 Entonces los discípulos le preguntaron a Jesús:
—¿Por qué dicen los *maestros de la ley que Elías tiene que venir primero?
11 —Sin duda Elías viene, y restaurará todas las cosas —respondió Jesús—.12 Pero les digo que Elías ya vino, y no lo reconocieron sino que hicieron con él todo lo que quisieron. De la misma manera va a sufrir el Hijo del hombre a manos de ellos.
13 Entonces entendieron los discípulos que les estaba hablando de Juan el Bautista.

No sé si en otras partes, pero en Chile se usa la expresión “Pedro, Juan y Diego” para significar, de forma casi despectiva, “cualquier persona” o “todo el mundo”. Lo que no me había fijado, ni apareció en una búsqueda superficial en Google, es que esta expresión coincide con los apóstoles que acompañaron a NSJC en el monte de la transfiguración: Pedro, Juan y Jacobo, también llamado Iago, Diego o Santiago.
La escena es interesante por el paralelismo, entre las tres figuras celestiales que conforman las apariciones de Moisés y Elías, y NSJC transfigurado, y las tres figuras terrenales de Pedro, Juan y Diego. Es como si el evangelista nos quisiera mostrar a la humanidad que es llevada por NSJC al encuentro del cielo, y la cultura haya conservado los nombres de los tres apóstoles que en esa oportunidad fueron en representación de todos nosotros.
Ya me imagino la conversación:
-¿Supiste que Jesús se transfiguró en el monte?
-¿Y quién te dijo eso?
-¡Pero si lo vio Pedro, Juan y Diego!
Ese es el caracter único de la revelación cristiana.
Como me puse así IV: La mala educación
Bueno, no es que haya tenido una mala educación, pero me gustó seguir con el tema de las películas de Almodóvar. De hecho, puedo decir que tuve una de las mejores educaciones que puede entregar esta larga y angosta faja de tierra, pues, al haber sido educado en colegios particulares, pertenezco a la élite chilena
Los chilenos, así como en general tendemos a ser catolico-a-mi-manera, sentimos un profundo apego hacia la clase media. Se ha vuelto un lugar común quejarnos de las diferencias económicas que vemos con solo salir a la calle, pero al mismo tiempo, nadie dice “yo soy pobre” o “yo soy rico”, todos nos consideramos “de clase media”.
¿Cómo hacemos los chilenos para meternos todos en ese gran saco? ¡Fácil! hacemos consistir nuestra “clase media” en diferentes cosas: en un extremo, cierto grupo que en cualquier medición formaría parte de la clase alta, que paga su casa propia, tiene automóvil y puede vacacionar en el extranjero, se califica a sí mismo de “media”, pensando en que no tiene ingresos independiente de su trabajo, no es dueño de empresas o vive de las rentas; en el otro extremo hay personas realmente pobres, que viven en casa de familiares y no tienen un trabajo estable, pero ven que nunca le ha faltado para comer y celebrar, y eso basta para subirse al mismo carro.
Como buen chileno, yo también creía estar en esa cómoda posición media, me tomó 30 años para darme cuenta de lo contrario y aun ahora me avergüenzo de decir que pertenezco a la clase alta.
Pero disgrego, el punto es que, salvo casos catastróficos, cualquier chileno educado en colegio particular pertenece a la élite, y yo lo fui.
En el apartado religioso, sin embargo, es necesario decir que la educación fue muy mala, como he mencionado antes en este blog. Así puedo anotar a pesar de 12 años de educación salesiana, que era de los más interesados en clases de religión, que fui tutor de un curso de catequesis para la primera comunión (niños de 10 u 11 años, cuando yo tenía 16), y que era el único del curso al que le gustaban las clases de filosofía egresé de 4° medio sin saber qué era la transubstanciación o la inmaculada concepción. Lo que recuerdo de las clases de religión es más que nada formación valórica (¡Cómo nos gusta esa palabra a los chilenos!) y conciencia social, lo que en sí no tiene nada de malo (de hecho es absolutamente necesario) pero no es clase de religión.
Conversando sobre educación en el hogar
Fabiola comenta:
Tengo sentimientos encontrados con lo del homeschooling. Por ahora, sigo pensando q no es una buena idea, mas q nada porque es una vocacion, definitivamente no es para todos.
Yo me lo planteo como una vocación para todos, en el sentido que todos los padres están llamados y tienen el deber de ser los principales educadores de sus hijos, y delegar este rol en otras instituciones debe ser producto de una decisión conciente, no una forma de seguir la corriente. Es claro que, debido a la enorme complejidad de nuestra cultura, dicha vocación no puede ser ejercida directamente por todos, pero es un “marco teórico” que nunca deberíamos perder de vista. Y esto es lo que reclaman muchos profesores, que al inscribir a un hijo en un colegio, los padres se desentienden de su educación… no me parece.
Encuentro tambien q es demasiado duro para la madre (q generalmente es la mas involucrada en el proceso educativo), sobre todo para las q, como yo, no contamos con ayuda domestica.
Efectivamente es más duro para la madre de los niños, pero hay dos factores que deberíamos propender a desarrollar en un mundo más justo: Primero, exigir la participación de los padres en la educación de sus hijos, creo que es fundamental y la solución a muchos de los males que aquejan a occidente; Segundo, promover la idea de que la crianza y cuidado de los hijos no es labor sólo de la familia nuclear, sino de la familia extendida, y requiere un compromiso de la comunidad; una mujer con la ayuda de su madre o de una hija mayor pueden hacer mucho más llevadero el esfuerzo e incluso hacerlo compatible con el trabajo remunerado.
Una gran razon para hacer homeschooling, en mi caso, seria la parte moral,
Las razones morales son importantes, pero no tienen por qué ser las únicas. Por ejemplo, dados los altos costos que puede llegar a tener la educación pagada y la ayuda doméstica, en una familia donde ambos trabajan, fácilmente el sueldo íntegro de uno de los cónyuges puede llegar a destinarse a estos fines. Pienso en matrículas, mensualidades, útiles escolares, transporte, cuidado de los hijos fuera del horario escolar, y así suma y sigue. Muchos ni se lo plantean, pero en tal caso, que el cónyuge que gana menos eduque en casa a los hijos puede resultar en una mejora neta del ingreso familiar y la calidad de la educación recibida, y tanto más si el Estado le entrega directamente a la familia el subsidio que recibiría el colegio por entregar educación de menor calidad.
“pero” tambien encuentro q es importante q mis hijos sepan defender y mantener sus creencias en un ambiente hostil a ellos, porque que pasa cuando a los 17 o 18 les toque salir al mundo y tengan q trabajar y tratar con gente q piensa totalmente opuestos a ellos?
Esa es una de las críticas más naturales a la educación en el hogar. Los institutos que apoyan esta opción muestran estudios que indican que la interacción social de los niños no se ve afectada, pero habría que revisar con cuidado la evidencia. En todo caso, el solo hecho de que un niño cuente entre sus pares que no va al colegio sino que sus padres se encargan de la educación debería bastar para que ejerza las virtud de mantener sus creencias en un ambiente hostil.
Y que opciones reales van a tener de exito en la educacion superior?
Los estudios muestran consistentemente que los niños educados en el hogar tienen mejor rendimiento académicos que los educados en las escuelas regulares. Francamente, la educación básica (1° a 8° en Chile) no representa ningún desafío para una familia donde al menos uno de los padres sea profesional. En la educación media, por la complejidad de las materias y porque el joven comienza a tomar sus opciones propias, yo optaría en todo caso por la educación regular. No creo que con un plan así tuviera mayores inconvenientes en la educación superior.
¡Muchas gracias por el comentario, Fabiola!
Homeschooling en Chile
Esta columna de Andrea Pretch en el blog de La Tercera nos cuenta acerca de la tendencia de educación en la familia que se ha venido desarrollando en diversas partes del mundo, aporta algunos enlaces sobre el tema, y nos cuenta que en Chile hay 60 familias haciendo uso de esta modalidad. Muy interesante.
No puedo dejar de notar lo absurdo que resulta la posición de un Estado como el alemán, que reconoce la opción de matar a tus hijos en el vientre de su madre, pero si se trata de la opción de comprometerse con su educación ¡eso es inaceptable!
Teología de la propiedad
Advertencia: lo que sigue es una especulación teológica desplegada por quien no cuenta con ninguna forma de preparación formal en asuntos teológicos. Si uno ve a un sujeto haciendo malabares con barras de plutonio en la calle, puede que se acerque por lo novedoso, pero lo hace a su propio riesgo. Valga como advertencia.
Con Jorge conversábamos acerca del fundamento filosófico de la propiedad, a fin de poder conocer si el derecho de dominio que una persona tiene sobre una cosa puede ser limitado por el Estado, la razón o el bien común, o se trata de una facultad absoluta que tiene el dueño de la cosa. De mis lecturas en asuntos de teología, filosofía y religión, que no es tanto tampoco pero ciertamente superior al promedio, no he encontrado una reflexión directa acerca de un aspecto tan importante de la condición humana como puede ser la propiedad. Resulta llamativo, si pensamos que la Iglesia lleva casi dos milenios escribiendo acerca del ser humano y el dominio de los bienes materiales es algo con lo que nos encontramos día a día, y uno de los mandamientos se refiere expresamente a esa relación; pero a la vez es comprensible al observar que el cristianismo pone énfasis en la pobreza y el desapego de los bienes materiales.
Entonces, tal vez podamos compartir algunas ideas acerca de cómo entender la propiedad y el dominio, desde un punto de vista cristiano.
Un primer principio básico es que Dios crea el cielo y la tierra, el universo visible y el invisible, de la nada; el segundo, que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Del primer enunciado se sigue que Dios no le debe nada a nadie, ni a otra criatura ni a una materia prima preexistente, en tanto que todos le deben su ser a Dios, tanto en su origen como en su permanencia, y que Dios es soberano en su relación con sus criaturas, es decir, que puede crearlas y destruirlas a su plena voluntad, sin que ninguna pueda reprocharle falta de justicia.
Si tomamos esto como un principio para entender la propiedad y lo combinamos con el segundo principio (hombre creado a imagen y semejanza de Dios), vemos que el ser humano también puede adquirir el dominio de las cosas que él ha creado. Pero ¿cómo crea el hombre?
Es interesante anotar aquí otra riqueza más en el relato de la creación que encontramos en el Génesis, y que es pertinente al tema de la propiedad y el trabajo. Si la Biblia relata que Dios descansó en el séptimo día ¿Qué estaba haciendo los otros 6? Desde luego estaba creando el mundo, pero tácitamente nos muestra a Dios que estaba trabajando, pues el descanso sólo tiene sentido luego de trabajar. Esto nos lleva a observar que el primer capítulo del Génesis parece establecer una equivalencia entre trabajar y crear: quien trabaja, crea, y contrariamente a lo que parecen pensar algunos que se consideran artistas, la creatividad es un trabajo. Luego, el trabajador se hace dueño del producto de su esfuerzo, de modo análogo a como Dios es dueño de su creación.
En las fauces de la locura
Un lector pregunta
¿Por qué algo debe tener una causa?
Hablas de “algo” ¿a qué te refieres?
¿Por qué esta pregunta debe tener una causa? Pues porque no tendría sentido si tú no esperaras producir un efecto en mi, una respuesta. ¿esta respuesta? Porque esta respuesta no tendría sentido si yo no creyera que tu pregunta tiene su origen en una persona que espera que le contesten. Porque, si creyera que al presionar una tecla “a” en mi teclado, aparecería cualquier letra, carácter o espacio en la pantalla, no perdería el tiempo tratando de escribir esto.Porque de no ser así, la comunicación sería imposible, al no poder asegurar que mis palabras provocarán ideas en tu mente.
Porque la medicina sería una empresa fútil si no suponemos que los síntomas corresponden a una enfermedad que los causa, o si no podemos confiar en que un tratamiento tenga sus efectos. Porque los fabricantes de frenos irían a la quiebra al no poder pagar las indemnizaciones, pero por otro lado no tendría sentido pedir una indemnización por algo que pudo o no ser la causa de un daño. Porque nadie se subiría a un automóvil si esperara que las cosas aparecieran de la nada.Porque nadie fabricaría, computadoras, aviones, plantas de energía, automóviles, impresoras, discos, medicinas, armas, si no creyera que puede predecir sus resultados. Puedo seguir, indefinidamente si no precisas que es ese “algo”, pero creo que basta para mi punto.
Decir “la causalidad no existe” es fácil (gracias a que la causalidad me permite asignar significados a las palabras) pero las obras hablan con más fuerza que las palabras, y todo el que escribe esas palabras está confiando en la relación de causa y efecto para expresar su idea. En el fondo, sus palabras contradicen a sus actos.
Si un hombre sentado en su auto afirma “este automóvil no existe” y luego cierra la puerta, le da contacto y se va ¿Qué dirías? Seguramente “ahí va un loco” o “qué mentiroso tan caradura”. Es lo mismo que yo digo de quien confía en la causalidad para propagar su locura de que la causalidad no existe.
Y si, subido en su automóvil, nuestro loco comenzara una larga explicación, detallando cómo no podemos estar seguros que la información de nuestros sentidos se corresponde con la realidad, así que quien diga que el auto existe te pide un acto de fe, mientras viajamos confortablemente en ese el mismo auto … ¿Lo tendrías por cuerdo? Ciertamente que no.
Por eso he renunciado a discutir acerca de la causalidad con nuestros queridos oponentes: no son sinceros o han abrazado filosofías insanas. Simplemente les digo “la causalidad no se demuestra, se muestra” ¿Cómo? Dénle un palo en la cabeza, si al despertar todavía no está seguro que el golpe tuvo algo que ver con su estado de inconsciencia, denle otro. Repetir hasta lograr el efecto (nótese la causalidad implícita en la demostración) deseado. Si no a un nivel consciente, al menos su instinto de auto conservación le dirá “déjate de insistir en tonterías”.
Sobre la excelente película que prestó su título a esta entrada: In the Mouth of Madness.
Reality is not what it used to be!
La realidad no es lo que solía ser.
Carta a mi hermano
Este año cumplo 10 de casado, y al mismo tiempo tú estás entrando en la etapa en que te corresponderá elegir a una mujer para formar familia, así que quiero contarte algunas cosas que he aprendido en este tiempo de matrimonio.
Lo más importante que quería decirte es algo que, quiza ya sabes pero nadie me dijo a mí, y es esto: los hombres somos naturalmente protectores. Así como las mujeres confían en que tarde o temprano serán madres, los jóvenes varones deberían saber con la misma certeza que su labor fundamental en la vida no es ganar dinero, ni ser poderosos políticos, o famosos deportistas (ni siquiera importa tanto si uno es inteligentes o no), sino proteger a otros. Claro, para las mujeres es más fácil, porque aún antes de experimentar los cambios biológicos asociados a la maternidad, ellas juegan con muñecas, les gusta tener mascotas y cualquier cosa que puedan cuidar y hacer crecer. En cambio, para los hombres no es tan clara esa inclinación natural, y por eso hay tanto muchacho desorientado, que no sabe lo que se espera de él. A los hombres nos gustan los deportes, pero no todos podremos ser deportistas profesionales; nos gustan las competencias, pero sólo uno puede ser el mejor en cada categoría; y nos gusta ser parte de un grupo fuerte y autosuficiente. Darse cuenta que todos los hombres disfrutamos de estas cosas, sin entender por qué produce frustración (lo digo por experiencia propia), y esa condición mantenida durante mucho tiempo puede provocar mucho sufrimiento a uno mismo y a los demás.
Lo que he aprendido es que a los hombres nos gustan estas cosas, porque necesitamos saber cuál es nuestra capacidad real en un momento determinado, por eso competimos, queremos saber cómo funcionan las cosas, qué tan rápido podemos correr, y con quién podemos contar: para proteger mejor en todo momento a quienes están a nuestro cuidado. Cuando una madre amamanta a su hijo, esas son las dos criaturas más vulnerables que existen, y si tú estás a su lado (sea física o emocionalmente), protegiéndolas, entonces tendrás la tranquilidad de saber que nadie te necesta más que ellas y que en esa labor eres único e irremplazable. Ten en cuenta esto cuando elijas a la mujer con la que te casarás, porque más allá de las promesas y obligaciones ya conocidas, estarás asumiendo el compromiso tácito pero esencial de protegerla a ella y a sus hijos con la totalidad de tus capacidades.
Déjame contarte de las mujeres: una mujer promedio no sólo es más linda, además es más perspicaz, más sutil y más aguda que un hombre. Esa es la regla general, pero como te conozco y sé que eres inteligente y cariñoso, no me cabe duda que la mujer a la que elijas servir y acepte tus votos será una persona realmente extraordinaria. Por lo mismo no cometas nunca el error de pensar que eres superior a ella en ningún sentido, salvo por la fuerza física, porque el único que terminará disculpándose eres tú. Si quieres ser un hombre orgulloso, trátala siempre como a una reina, incluso si tienes que decirle en qué se equivocó. Y si no lo hiciste, si no la trataste como ella se merecía, más vale comerse el orgullo y pedir perdón lo más pronto posible, créeme.
Ateos vs. agnósticos
De un modo u otro, una extraordinaria idea ha adquirido auge: que quien no cree en milagros, los observa con frialdad y objetividad, mientras que el creyente en milagros los acepta sólo en conección con algún otro dogma. El hecho es muy opuesto. Los que creen en milagros los aceptan (para bien o para mal) porque tienen evidencia de ellos. Los que no creen en milagros los niegan (para bien o para mal) porque tienen una doctrina en contra de ellos.
G.K. Chesterton, Ortodoxia
No sé si lo he mencionado antes aquí, pero solía ser de la opinión que un ateo era más respetable que un agnóstico, sobre la base que al menos el ateo tenía el coraje de negar la existencia de Dios, mientras que el agnóstico se quedaba en la pusilánime posición de simplemente afirmar su ignorancia.
Creo que estoy cambiando mi opinión.
Efectivamente, un ateo al menos se toma la molestia de mirar la evidencia a favor de la existencia de Dios, pero luego se embarcan en increíbles argumentaciones para mantener su negación, sin importar dónde les pueda llevar. ¿Que se licúa la sangre de San Genaro? Pues es un líquido plástico fabricado en la edad media ¿Que hay curaciones inexplicables en Lourdes? ¡Ah! pero por qué no se curan todos ¿Que miles de testigos vieron al sol ir de un lado a otro en Fátima? Alucinación masiva espontánea ¿Que la causalidad demuestra la existencia de Dios? ¡Pfff! la causalidad tampoco existe.
Al final, se trata de aceptar cualquier explicación que pudiera sugerir que nuestros sentidos y la razón no engañan. La verdad está en la cita de Chesterton: tienen su doctrina y la seguirán aunque el mundo se caiga a pedazos.
Y luego nos acusan de querer imponer nuestros dogmas.
Soy racista
Bueno, no realmente, pero sí creo que nadie debe ser perseguido por el solo hecho de ser racista. Parte de la libertad de la que debe gozar cada persona en una sociedad libre es la de poder explorar, mantener y difundir cualquier opinión, por detestable que ésta le parezca a los demás, en tanto no lesione a personas determinadas.
Por ejemplo, si hay un abogado o médico que sólo quiere atender clientes o pacientes judíos, no debería intervenir el Estado cuando se niega a atender a un latinoamericano, o a un negro, porque es parte de su autonomía decidir a quien presta sus servicios, y asume las consecuencias de esa decisión (sea ganar menos dinero o ser tildado de racista ante la comunidad). ¿Les parece eso racista? Si lo consideran con atención, es el mismo principio bajo el cual tenemos un estadio israelita, o un club palestino.
En definitiva se trata de revindicar el derecho que tenemos los particulares, a diferencia del Estado, a discriminar, si nos parece. Así por ejemplo, si yo quiero contratar a mi hijo para que sea vendedor, ejecutivo o gerente en mi empresa, puedo hacerlo, sin que nadie pueda acusarme de que, por estar mejor cualificado que él, mi decisión es ilegal. No digo que no pueda haber excepciones, como ocurre en las sociedad anónimas, pero debería ser la excepción más que la regla.
¿A qué viene todo esto? Hace tiempo he querido comentar el conocido caso de un fotógrafo cristiano en Nuevo Mexico que fue multado en U$6.000 por negarse a prestar sus servicios en una boda entre dos lesbianas, por la ironía que una persona sea sancionada por no ser suficientemente tolerante, pero hoy me encontrado con el caso de un ejecutivo de una empresa que fue arrestado en su casa por agentes del gobierno británico por escribir un correo “anti gitano” [enlace].
Desde luego, el ejecutivo se defiende diciendo “yo no soy racista”, y le creo, pero ¿y si lo fuera? ¿hace daño a alguien por el solo hecho de ser racista? ¿se justifica detener y multar a alguien por las ideas que tiene? yo creo que no.
El tema no es de mero interés teórico, primero, porque se trata de una nación occidental la que ha implementado este tipo de medidas, lo que significa que, pasado un par de presidentes izquierdistas, es posible que las propongan para Chile; y segundo, porque muchas de mis opiniones han sido calificadas de homofóbicas, así que perfectamente podría ser yo el detenido y multado.
Déjenme anotar algunos casos más:
- Blogger cierra blog de sacerdote católico por sus opiniones acerca de la homosexualidad [enlace]
- Comision de derechos humanos de Alberta, Canadá prohíbe a un pastor expresar oposición a los homosexuales [enlace]
Por cierto, el ejecutivo británico no había escrito el correo electrónico, ni dicho mensaje contenía nada en contra de los gitanos, sólo uso una palabra parecida (likey vs. pikey) que activó las alarmas del sistema.
De historia y libertades
Alexkev comenta:
Ya ves que esos miles de años de historia semita no convencio ni a los cultos judios de la epoca ni a los musulmanes años despues cuando fueron un pueblo avanzado tanto en astrologia,regadios,agronomia,etc…para los primeros no era un dios sino un loco y para los segundos un profeta de segunda categoria, te quedo bonito el parrafo pero es papel mojado, a todo el mundo no convencio que esos miles de años de religion compartida estuvieran dedicados a tu dios.
El punto no era si los judíos o musulmanes se iban a convencer de que NSJC era su dios. El punto era que, si bien era común que los paganos “endiosaran” a sus héroes, eso jamás le podría pasar a un grupo de judíos (como eran los apóstoles) porque su identidad nacional descansaba en que Dios es sólo uno. Luego, no tiene fundamento afirmar que Jesús es uno más entre una lista de personajes divinizados por los paganos de la antigüedad, y, si desde un principio los cristianos consideraban que NSJC era su Dios (fuente), algo especial ocurrió en ese momento.
Ahora bien, no es tan claro que los judíos no se hayan convencido. Hay un libro muy interesante del sociólogo no cristiano Rodney Stark, llamado El Auge del Cristianismo, donde se analiza la escasa información disponible acerca de los grupos humanos que existían en el S. I. en la rivera del mediterráneo, concluyendo, entre otras cosas, que gran parte de los judíos del imperio romano se convirtieron efectivamente al cristianismo, salvo por algunos grupos minoritarios.
Si lo miras desde otro punto de vista, considera que el judaísmo de hoy tiene poco que ver con el que existía hasta el año 70, cuando fue destruido el templo, pues para el judaísmo original eran esenciales los sacrificios diarios, y consecuentemente el sacerdocio levítico y el templo, nada de lo que existe hoy.
En cuanto a Paulo, eso no es albredio patoace, eso es claramente el sindrome de estocolmo, admitir eso como “libre albedrio” despues de su violenta invitacion al club de los cristianos es inaceptable por la falta de imparcialidad, despues del golpe ya estaba abducido. No confundas “seguir trabajando por su religion” con “elegir una u otra religion”, pensare que intentas engañar a tus lectores.
Aquí tenemos un problema de definiciones. Cuando hablo de libre albedrío y libertad me refiero a la opción fundamental por Dios o en contra de Dios que hace la persona. Esa opción no te la quita una revelación. Al parecer, tú definición implica el poder elegir elegir una religión u otra, sin sufrir mayores consecuencias. Considero que ese es un concepto falso de libertad, según lo conversábamos aquí y aquí.
Crei que podrias hacer una mejor defensa la verdad sea dicha.
Gracias por la confianza, y dame un poco de tiempo, por favor.
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