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Progresismo pro vida – Chile

Según nos cuentan las agencias de noticias, Chile es uno de los pocos países que prohíben el aborto en todos los casos. El actual gobierno de la dra. Bachelet, sin embargo, se ha propuesto cambiar eso, volviendo a establecer el aborto en situaciones de violación, enfermedad grave y peligro para la madre. Ese proyecto de ley se discute actualmente en el Congreso.

La retórica del debate tiende a dividirse en líneas políticas: la derecha conservadora en contra del aborto y la izquierda progresista a favor. Así, los bandos se alinean de una forma tan natural que nos parece obvia. Sin embargo, la defensa de la vida humana cumple con todos los requisitos para ser una bandera progresista. En primer lugar, se trata de proteger al más débil, pero más importante, es que la protección de la vida humana es un ámbito donde la humanidad ha ido progresando muy lentamente.

Por ejemplo, en casi todas las culturas ha existido una pena diferente para el homicida, según quién fuera su víctima: esclavo, hombre libre, noble o el rey, hombre o mujer. Actualmente las distinciones que persisten se basan en la relación entre el agresor y su víctima (parricidio e infanticidio), pero en general todos los seres humanos tenemos la misma protección… salvo el que no ha nacido. Mantener esa distinción es una actitud conservadora, que contradice el curso que ha seguido la historia en lo que respecta a la protección de la vida humana.

El movimiento pro-vida también ha sido conservador en cuanto a mantener el status quo respecto a la ley de aborto en Chile. Nos quedamos contentos con que en Chile se castigue todo aborto, y pensamos que eso basta para proteger la vida humana. No es así.

Acá dejo al menos tres reformas legales necesarias para proteger más eficazmente la vida, para ponernos a la ofensiva:

#3. Eliminar la figura del infanticidio.

En Chile, si una madre mata a su hijo se castiga como parricidio, con pena (en principio) de 15 años. Sin embargo, si eso ocurre dentro de las 48 horas después del parto, la pena se reduce a 5 años. Recordemos que un homicidio simple, de un adulto desconocido, tiene pena de 10 años. El infanticidio en Chile es una figura privilegiada, que tiene penas menores que el homicidio, y que se aplica, no solo a la mujer sino a los ascendientes: abuelos y abuelas de la víctima.

Los profesores de derecho penal explican que este es un resabio de la legislación romana que otorgaba al pater familia poder de vida y muerte por sobre todos los miembros de su casa. Otros más liberales estiman que esa norma debe mantenerse, por las situaciones de depresión post parto. Ninguna de estas dos justificaciones es razonable.

Lo irónico es que cuando ocurre un delito así, la gente habla de infanticidio como si fuera lo peor del mundo, ignorantes de que están beneficiando a la mujer que mató a su hijo.

#2. Proteger al nonato que muere en un accidente de tránsito

Si alguien mata a otro en un accidente de tránsito, las penas que se aplican son ridículamente bajas. Hablamos de apenas dos meses de cárcel. En cambio, si quien fallece es un niño que todavía no ha nacido, eso no es delito. Simplemente no hay forma de hacer responsable al conductor que causó al accidente por la pérdida de esa vida.

¿Cómo es esto posible? En Chile los delitos por imprudencia se castigan solo cuando se trata de un delito “contra las personas”. A su vez el Código Penal contempla el homicidio y las lesiones bajo el título “delitos contra las personas”. El aborto, en cambio, se encuentra bajo el título de los delitos contra el orden de las familias.

Nuevamente, esta situación solo tiene una explicación histórica, que no se condice con la percepción de la población respecto del sufrimiento de una madre que pierde a su hijo en un accidente de tránsito.

#1. Establecer la misma pena al aborto que al homicidio

Sin entrar al debate acerca de en qué situaciones la mujer podría decidir matar a su hijo, nadie discute que el aborto provocado por un tercero sin el consentimiento de la madre debe ser castigado. Actualmente la pena para esa conducta es parte en 3 años, lo que no se condice con la protección integral de toda vida humana. Antiguamente podía pensarse que el feto estaba en un proceso de desarrollo que no terminaba hasta bien avanzado el embarazo. En cambio, hoy en día sabemos que a las doce semanas, cuando ni siquiera se nota a simple vista, el niño ya está completamente formado.

Incluso quienes están a favor del aborto no tienen razones para que se beneficie con una pena menor al homicidio, a un tercero que comete aborto contra la voluntad de la madre (y seguramente también actuando contra su cuerpo).

¿Tienen otras ideas que nos permitan defender la vida, más allá de simplemente oponernos a la legalización del aborto?

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