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Hablemos de actos conyugales

ConyugalEn una entrada anterior acerca de los preservativos en la Iglesia, un visitante con muy buena voluntad consulta:

supongamos que hablamos siempre dentro del matrimonio, yo quiero pensar que la iglesia entiende que las relaciones sexuales son algo importante para el matrimonio y lograr sostener la relación, osea no es algo que deba limitar su uso para procrear.

Sí y no.

Las relaciones sexuales, aún cuando no exista la posibilidad de procrear, son importantes dentro del matrimonio, y eso lo reconoce la Iglesia. Así, el Código de Derecho Canónico establece que, para que exista un matrimonio, es requisito esencial que los contrayentes tengan la capacidad de realizar el acto conyugal; la esterilidad, en cambio, no produce ese efecto. Así que las relaciones sexuales en el matrimonio son importantes, importancia que no se limita a la procreación.

Por otro lado, no son tan importantes que podamos llegar a decir que “logran sostener la relación”. Existen muchas vicisitudes en la vida que pueden hacer imposible que una pareja mantenga relaciones sexuales. Pienso, por ejemplo, en largos periodos de abstinencia provocados porque un soldado parte a una guerra, o una enfermedad larga y dolorosa. Incluso eventos tan normales como el nacimiento de un hijo a veces implican que por un tiempo considerable el marido no pueda mantener contactos conyugales con su esposa.

Nadie diría, sin embargo, que en esas circunstancias justifican terminar con el vínculo conyugal, ni tampoco (como se suele bromear a veces) para disminuir las exigencias de fidelidad mutua. Al contario, estas situaciones, llevadas con un espíritu cristiano de entrega, profundizan y templan la relación.

Lo que debería sostener la relación es la comunicación y el cariño, no si en un momento determinado o no podemos mantener relaciones sexuales.

Pero hombre… seamos realista la sexualidad debe vivirse de forma responsable, supongamos una vida de un cristiano normal tratando de seguir sus enseñanzas, se casa a la edad de 20 y pocos años, probablemente no esté en condiciones de mantener un hijo hasta cerca de los 30.

No me queda completamente claro a qué te refieres con eso de “no esté en condiciones de mantener un hijo hasta cerca de los 30”.

La gran mayoría de las naciones occidentales entregan a sus ciudadanos las herramientas para mantener a un hijo en condiciones adecuadas de dignidad, que para nuestros bisabuelos habría sido impensables. Sala cuna, educación gratuita, suplementos alimenticios, comida razonable. Si a eso le sumas el apoyo de la familia extensa, abuelos y tíos, que tienen la obligación de apoyar a los matrimonios jóvenes, ese niño puede contar con condiciones que serían la envidia de la enorme mayoría de los seres humanos a lo largo de la historia.

El problema son nuestras expectativas. Cuando no queremos tener casa, auto y viajes antes de pensar en hijos, estamos pensando en darles la mejor educación posible, las mejores ropas, y los últimos artilugios que nos quiera vender apple. Pero eso, lo que vemos como ideal y a la vez condición indispensable, en definitiva es un problema nuestro, no de Dios, que espera nuestra colaboración para demostrarnos su generosidad.

A veces, a pesar de todas estas razones, las condiciones no logran ser las básicas para que la familia reciba a un niño, y en esos casos (que son cada vez más raros) se permite que los cónyuges distancien el nacimiento de los hijos, pero siempre recurriendo a medios lícitos.

¿A qué me refiero con “medios lícitos”? Precisamente vamos a eso.

Tampoco veo diferencia entre un preservativo y los métodos anticonceptivos que fomenta la iglesia […] y no sé que métodos utiliza la iglesia para clasificarlos y que el preservativo resvulte “inmoral” y el otro no. Ya que en ambos de forma voluntaria se está reduciendo la probabilidad del embarazo de forma voluntaria por la pareja.

Esta es una crítica que se escucha mucho: Si con el método natural se obtiene el mismo resultado que con la anticoncepción artificial ¿por qué se permite uno y se prohíbe el otro?

Tanto en este ámbito como en otros, la Iglesia nos recuerda que no da lo mismo el medio que se utiliza para alcanzar un fin. El objetivo que tengamos en mente puede ser bueno y razonable, pero eso no justifica cualquier método que usemos. Por ejemplo, si queremos reducir los niveles de cesantía, lo que ciertamente es un fin loable, no es lícito convertir a los desempleados en esclavos; un esclavo puede tener techo y comida asegurados, pero la dignidad no se transa.

Tratándose de los hijos ocurre algo parecido. Hay circunstancias en la que puede ser razonable e incluso obligatorio no tener hijos, pero eso no significa que se permite cualquier método para ese fin, los medios también tienen que ser buenos y razonables. El problema con la anticoncepción artificial es que, si bien puede estar justificado que no se tengan hijos por ahora mientras se siguen manteniendo relaciones sexuales, lo que se hace es poner una barrera (física o química) en un acto que debería ser de total entrega mutua, y que resulta totalmente ajena al las características comunicativas del acto.

Los métodos naturales, en cambio, logran el mismo fin, con un porcentaje de eficacia muy parecida, pero no dependen de esa barrera, al tiempo que exigen a los esposos entrar en una comunicación íntima y de respeto. Claro que no son tan fáciles como tomar una píldora, pero todo padre sabe que lo fácil no es siempre lo mejor.

Pasando al problema de la promoción de los condones, nuestro visitante señala:

Tampoco veo el hecho de tanto énfasis en la campaña contra los preservativos, sinceramente me parece mucho peor el fumar que atenta contra el cuerpo o el alcohol que el preservativo, pero el hecho de usar preservativo. También me duele que a veces es por uno de los puntos que se ataca a la iglesia

Como digo en el artículo anterior, el problema no es con el preservativo, sino con las campañas que se imponen desde los órganos internacionales.

Si tú me dices “voy a repartir condones a los grupos de riesgo de contagio del SIDA, prostitutas y grupos swinger”, yo te diría que está bien, es lo que se necesita. En cambio, si una vieja feminista me dice que todas las relaciones deben condonizarse, incluso entre personas casadas, entonces no me parece y me opongo, porque en ese caso se acaba con la especie humana en una generación.

Las campañas que imponen los organismos internacionales en este ámbito, bajo la amenaza de no recibir préstamos de dinero de los bancos internacionales, son agresivas y se traducen en “condones para todos”. Esta es una mala política, no solo desde el punto de vista moral, sino también social, porque en definitiva aumenta la incidencia de enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el SIDA.

Es cierto que en una relación individual, el condón reduce la probabilidad de contagio. El porcentaje exacto en que lo hace, sin embargo, todavía es desconocido, pues las estadísticas que se suelen citar (entre un 80 y 95% de eficacia) se refieren a la incidencia de embarazo al cabo de un año, lo que depende de muchos otros factores, y no a las enfermedades; y con un uso correcto, lo que rara vez ocurre. El problema se produce por la falsa sensación de seguridad que proporcionan, lo que se traduce en que las personas modifican su comportamiento, incurriendo en conductas más peligrosas.

Es un fenómeno muy conocido, denominado compensación de riesgo, y que se comenzó a observar en los conductores de automóviles, que tendían a circular a mayor velocidad y más cerca del vehículo que los antecedía, cuando se sentían protegidos por el cinturón de seguridad o una bolsa de aire. En concreto, esto significa que a mayor promoción de los condones entre la población general, aumentan las conductas de riesgo, es decir, la promiscuidad de la población, que acaba en más relaciones, tanto con y sin condón.

La Iglesia desde luego se opone a que los Estados promocionen las conductas promiscuas, que en definitiva es toda actividad sexual fuera del matrimonio, pero incluso su posición tiene sentido desde el punto de vista de la salud pública.

Espero no molestar y yo pecador trato de seguir las enseñanzas de la iglesia pero esto es algo que me cuesta pila entender. Por lo que agradecería si me podrían guiar un poco más. Y aprovecho para decirles que esta web esta genial, eh encontrado mucha info útil. Y también aprecio pila que se tomen la molestia de responder los comentarios. Muchos saludos y sigan así.

¿No es verdad que InfoCatólica es genial? Por eso…

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