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Ateos fuera del closet

BellolioEn octubre pasado, Cristóbal Bellolio presentó su libro Ateos fuera del Closet, dirigido especialmente a  “los jóvenes cuya intuiciones racionales los conducen por el camino del cuestionamiento de un sistema de creencias que, más que haberlo escogido, básicamente han heredado”, y con la esperanza de “abrir el debate” y afirmar la presencia de los ateos en el espacio público.

Naturalmente, dado los tópicos que habitualmente abordamos en este blog, lo que otro abogado chileno tuviera que decir en asuntos de religión, me interesó vivamente.

Con todo, no fue un buen signo que en una entrevista radial, el autor indicara que fue Constantino quien declaró que el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano. Vale, puede que un evangélico de a pie o alguien sin mucho interés en la religión repita esa idea común en la cultura, pero no es aceptable que alguien que escribe un libro al respecto no se tome el tiempo de verificarlo. Ya se veía que el  debate que se proponía no iba por el lado de la seriedad.

El autor comienza contando su infancia dentro de una familia católica chilena, y así, nos enteramos que pudo saludar personalmente al Papa Juan Pablo II durante su visita a nuestro país, gracias a los contactos de su familia con el gobierno de la época; que se educó en un colegio católico, donde llegó a formar la Asociación de Acólitos Unidos, y que se imaginaba llegar a ser Papa algún día. En un giro que lamentablemente es bastante común en nuestro país, esa misma familia solo iba a misa unas pocas veces al año.

Bellolio nos cuenta algunos episodios realmente tiernos de su religión de niñez, pero esa devoción de juventud no sobrevivió las rebeldías y tentaciones propias de la adolescencia, y al entrar a la universidad ya era agnóstico. Creo que no sorprenderá a nadie que las prácticas onanistas hayan tenido bastante que ver en su alejamiento de Dios.

La reseña biográfica con la que comienza “ateos fuera del closet” podría ser el símbolo de toda una generación de católicos, que fueron terriblemente mal catequizados. Él mismo también cuenta que en una prueba de la asignatura de religión, se tomó de las palabras del maestro Yoda para definir a Dios como una fuerza con poderes místicos.

Si la catequesis de una persona acaba a los 15 años, a nadie debería sorprender que a los 21 se declare ateo. ¡Hasta yo rechazaría a Dios, si mi relación con Él permaneciera igual durante toda mi vida!

Como se imaginarán, cuando tuve el libro en mis manos, inmediatamente me fui a buscar lo que don Cristobal tenía que decir acerca de la pregunta más importante y obvia en todo el debate: ¿existe Dios?

La respuesta

La versión moderna de su primer postulado –el más usado- se conoce como argumento cosmológico: todo lo que se mueve debe haber sido movido por algo de la misma manera como todo efecto tiene una causa. Sin embargo, ha sido refutado en sus propios términos: si todo lo causado tiene que tener una causa anterior, ¿quién creó entonces al creador? […] si puede haber causas incausadas, como pretenden los cristianos respecto de Dios, ¿por qué el cosmos no puedo ser igualmente incausado? Los tomistas no han logrado sortear este cerrojo filosófico.

¿Argumento cosmológico? ¿Quién creó al creador? ¿QUIEN CREÓ AL CREADOR?

(respira, respira…)

No sé, a lo mejor yo llevo mucho tiempo en esto del blog, pero cerrar el debate con un “¿quién creó a Dios?” me parece una falta de respeto. Hace unos 15 años, antes de internet, esta respuesta podría se apenas tolerable, y tampoco se trata de hacer un tratado filosófico; pero hoy en día, cuando uno cuenta con foros, libros descargables y blogs sobre el tema, quedarse con esta respuesta ¡es que ni siquiera abriste Google! De hecho, deja que te busque eso en Google.

Con este tipo de argumentos, es evidente que no estamos ante un libro serio acerca del ateísmo, sino que apenas pretende ser una copia chilenizada de lo que han hecho Dawkins, Hitchens y Maher. Ciertamente que la fuerza de un argumento no depende de su antigüedad, pero si ha sobrevivido por al menos 800 años, uno debería preguntarse cómo ha sido posible, pues todo niño de12 años puede preguntar “¿quién creó al creador?”, y a partir de eso reconocer que al menos amerita investigar qué quieren decir los tomistas con todo esto.

Y si los argumentos tomistas se descartan con la soberbia propia del progresismo (“yo soy más inteligente que los medievales, porque nací después”), ¿Qué decir de todos los filósofos modernos que han creído en Dios? ¿Qué hay de Descartes, Spinoza, Kant y Göedel? Pues nada, ni una palabra. Para los ateos encerrados, ninguna persona moderna podría tener pruebas de la existencia de Dios, ese no es más que un artefacto medieval.

No me cabe duda que este libro cumplirá al menos parcialmente su objetivo. Hay muchos bautizados que son analfabetos en cuestiones de su fe, y que se sentirán fascinados por la prosa ágil y desafiante del libro, pero son victorias menores, que en definitiva no hacen más que sincerar la definición de “cristianos” que ya viven como ateos en la práctica.

Por su parte, el debate en serio con los ateos tendrá que esperar.

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Categorías:General
  1. 10/12/14 en 11:15 am

    Magnifico.Hola , he escrito un libro sobre el pensamiento critico. Pulse en la portada del libro en Amazon y lea el prologo, algunas cuartillas y contraportada con sucinta biografia. Graciashttp://www.amazon.com/Piel-Pinceladas-cubano-Spanish-Edition/dp/8416064997

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