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La conexión mitológica (parte II)

En la entrada anterior, examinábamos la forma en que se podía abordar la afirmación de que el cristianismo había sido fuertemente influido por los mitos que circulaban en la antigüedad, al punto que no había nada original en él. Esta vez vamos a examinar los dos casos más destacados de esas acusaciones: el nacimiento y muerte de Jesús.

IndianRetomando el análisis que proponíamos, debemos recordar que los pueblos de la antigüedad fueron extremadamente prolíficos en la creación y difusión de mitos, nunca sistemáticos u ordenados. Por eso, responder al cargo de que la figura de Jesús está de algún modo conectada con algún mitos no es fácil.

En resumen, las preguntas en que debiéramos enfocarnos son las siguientes:

1. La conexión que se propone ¿Es siquiera posible?

2. Si es posible ¿Existe realmente el mito original? ¿O es una invención?

3. Si es posible y existe  el mito ¿Es algo más que un parecido genérico? (“Buda, al igual que Jesús, respiraba por su nariz ¿Coincidencia? Decídanlo uds., solo diré que Buda también tenía dos ojos”)

4. Si hay una similitud ¿Existe es posible observar una conexión entre ambos?

Veamos cómo le va a algunas teorías comunes cuando los examinamos con un poco de sentido común.

El nacimiento de Jesús

La anunciación: En este apartado, Pepe Rodríguez nos proporciona una variopinta lista de dioses, semidioses, emperadores, reyes y filósofos, cuyo nacimiento habría sido anunciado a su madre, desde luego sin ninguna fuente que permita corroborar el origen de estos supuestos mitos. Y para que no digan que no ponemos de nuestra parte, hicimos la respectiva búsqueda en Internet, y nos encontramos que de Vishnu, Apolonio, Quetzalcóatl o Zoroastro nada se dice en cuanto a un anuncio.

Desde luego, ello no quiere decir que el mito no exista, recordemos que la antigüedad era un enorme crisol de todo tipo de relatos, pero precisamente por eso es importante contar con la fuente: eso nos permite saber si se trata de una mera interpretación, de una variación local, o si de una escena agregada con posterioridad al contacto con el cristianismo.

Gracias al filme Zeitgeist, cierta difusión ha alcanzado el “anuncio” de Amenofis III, idea que se basa en una estela encontrada en el templo de Luxor, donde un personaje (al parecer el dios Thot) parece poner algo en la boca de la madre del futuro faraón, mientras que a la derecha se ven otras figuras que harían referencia al nacimiento. Puesto que se trata de un jeroglífico antiguo, la interpretación esta secuencia es dudosa, pero aún si viéramos una “anunciación”, todavía habría que soslayar varios aspectos antes de vincularla con el evangelios. Así, la mujer es la esposa del Faraón, que por ello se esperaba que quedara embarazada, no una virgen; hay una referencia a algo que la mujer consume; la escena se remonta 1400 años, antes incluso que el Éxodo, y que la misma estela muestra una relación sexual entre la madre y el faraón o un dios.

En cuanto a Buda, que también se suele mencionar en estos casos, la leyenda cuenta que la noche que fue concebido, su madre vio en sueños a un joven elefante de 6 colmillos descender del cielo y entrar en su útero. Si alguien quiere ver ahí un anuncio que los cristianos pudieran haber copiado, no hay mucho más que conversar.

Nacido de una virgen: Aquí nos encontramos con un problema semántico. Se suele dar una larga lista de personajes mitológicos que habrían nacido de “una virgen”, pero cuando se usa esta palabra se refiere a una mujer que no había tenido relaciones sexuales antes de quedar embarazada (como algunos protestantes lo entienden respecto de María), y así se menciona a Horus, Atis, Buda, Mitra y Perseo, y tantos otros casos.

La mitología está llena de extrañas inseminaciones, pero siempre comprenden algún tipo de contacto físico: Horus fue concebido por Isis y el cadáver de Osiris; Atis, por una fruta que comió su madre, del árbol que creció en el lugar donde cayeron los genitales de su padre; Buda es hijo del rey Śuddhodana; Mitra es frecuentemente representado surgiendo de una roca y Perseo es hijo de Zeus que accedió a Danae convertido en lluvia de oro.

En otros casos, la supuesta virginidad simplemente no existe, y así nos encontramos con que  veces se menciona a Devaki, pero ella era madre de 7 hijos cuando junto a su esposo concibieron a Krisna.

Parece que basta para “ser virgen” que la mujer no haya tenido relaciones sexuales antes de concebir a su hijo… pero si vamos a entender eso, todos los primogénitos serían “nacidos de una virgen” (o al menos esa era lo que se esperaba en la antigüedad).

Evidentemente, poner en este grupo a María, implica negar su virginidad, tal como la entendieron los primeros cristianos entendida como una concepción sin intervención humana, al punto que ella conservó su virginidad antes, durante y después del parto. Uno puede creer o no el testimonio de los evangelios en este sentido, pero lo claro es que es un evento completamente diferente a lo que se relata en los otros mitos.

La estrella de Belén: Obviamente al hablar de la estrella de Belén, se acude a la astrología, tan común en los pueblos de la antigüedad, y se dice que es un caso más de un evento importante anunciado por un fenómeno celeste. Y efectivamente, los hombres han mirado al cielo desde la oscuridad de los tiempos y asociado los eclipses, cometas, estrellas fugaces y demás, con el nacimiento de reyes, batallas o el fin de grandes imperios.

El problema es que hasta ahí llega toda similitud.

La estrella de Belén no es un verdadero fenómeno astrológico, como un cometa que pasa por cierta constelación y luego se interpreta que presagia la caída de una ciudad o una derrota en batalla, sino que va delante de los sabios de oriente, los guía y se detiene en un lugar determinado.

Nuevamente, se puede creer el relato de Mateo en este punto, y todavía se puede especular acerca de la naturaleza de la estrella (si era un fenómeno natural o no), pero simplemente no hay motivo para pensar que sea el reflejo de un motivo propio de la astrología pagana, más allá del elemento común de que era un objeto que era posible observar en el cielo nocturno.

Y ya que hablamos del evangelio de San Mateo, no podemos dejar de mencionar que, si se tratara de un elemento que los primeros cristianos adoptaron de los mitos paganos, lo esperable sería que el episodio de la estrella apareciera mencionado en forma prominente en los evangelios más tardíos. Pienso en el evangelio del médico griego Lucas, que estaba dirigido a las comunidades judías de la diáspora y los primeros gentiles cristianos; y en el de San Juan, que destaca por su elevada concepción mística y alta teología.

Sin embargo, todo lo que sabemos de este milagro proviene del evangelio de San Mateo, que fue escrito originalmente en arameo y para los judíos de Palestina (que en su gran mayoría rechazaban la astrología por su origen pagano) y que fue el primero o segundo de los evangelios en escribirse. Esto apunta a que no se trata de una adición tardía, sino que formaba parte de la primera predicación del evangelio, y de hecho ya las cartas de San Ignacio de Antioquía, uno de los primeros textos cristianos extra bíblicos, hacen mención a la estrella de Belén, en similares términos.

La muerte de Jesus

Crucifixión: Aunque este elemento dio nombre al libro de Kersey Graves, no he podido encontrar referencias a otros personajes religiosos, y que hayan muerto crucificados: Krishna es muerto por un cazador, Zoroastro fue asesinado durante una invasión, Adonis fue muerto por un jabalí. Lo más parecido que encontramos es Mani o Manes, fundador del maniqueísmo, que a veces es representado como muerto en cruz… pero vivió 200 años después de Cristo, en Persia, de modo que la referencia claramente sigue el camino inverso.

La razón es bastante simple: la crucifixión es una forma horrible de morir reservada para los peores delincuentes, y las grandes figuras religiosas o filosóficas (Moisés, Buda, Mahoma, Confucio) no suelen morir condenados a muerte, sino rodeado de la comunidad que hará perdurar sus enseñanzas. El solo hecho que el cristianismo exista es una clara evidencia de la resurrección de Jesús.

Resurrección: En este punto, no cabe menos que conceder que el universo mitológico está lleno de relatos de resurrección. No cabría esperar otra cosa: siendo natural a los hombres considerar la muerte como el mal definitivo, es razonable expresar la aspiración de que haya algo que derrote a la muerte. Desde un inicio también, estos mitos se construyeron en torno a los ciclos naturales, del día y la noche, o de las estaciones del año.

Así lo encontramos en los mitos solares de Osiris y Horus, o en los agrarios de Adonis o Perséfone.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre estos mitos y el relato cristiano de la resurrección: Una vez muerto y resucitado, Jesús ya no muere más, ha derrotado para siempre el poder de la muerte, y no hay en Él ningún ciclo, y asciende a los cielos para asumir el dominio de su Padre sobre el universo entero.

En otros casos, el término resurrección solo se podría aplicar por analogía, por ejemplo de Dionisio se dice que “renace” porque en su etapa fetal o infancia es muerto por los titanes bajo instrucción de Hera, pero Zeus lo salva injertándolo en su muslo, en donde nace nuevamente. Otro mito con evidentes resonancias cristológicas es el de Balder, dios nórdico de la luz y la pureza que muere y se presagia que retornará luego de la batalla del fin del mundo, pero cuya mitología proviene de la Europa del S. XIII, de modo que la influencia cristiana es evidente.

Conclusión

Con 2000 años de historia en una civilización cristiana, es fácil y hasta natural encontrar la historia del Cristo reflejada en cientos y miles de mitos que han llegado hasta nosotros desde la antigüedad. Un análisis más cercano, sin embargo, nos permite ver con claridad que no es más que eso, una proyección de nuestras propias ideas, y que visto en su contexto original, el mito no guarda ninguna relación con los eventos extraordinarios ocurridos en Palestina en el S. I de nuestra era.

Incluso el mero hecho de hablar de otros “salvadores” aparte de Jesús no es más es un reflejo de nuestro cristianismo, porque la cultura pagana, en su propio concepto, no tenía nada de que ser salvada.

Los mitos son un ámbito fascinante de estudio para la historia y la antropología, valiosos en cuanto transmite una sabiduría enraizada en la experiencia humana. NSJC, en cambio, nos trae algo más, algo que tal vez intuíamos pero que en realidad es más grande que nuestras mayores expectativas.

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  1. EL GUERRERO DEL SHAMAYIM
    13/07/14 en 2:06 am

    Enserio!!!! Saves apenas llevo 7 meses en ser creyente y estudiar la biblia soy novato y ni ami me pudiste engañar con ese testamento q escribistes (los savios con 4 letras se explican los estupidos se extienden demasiado) solo un estupido(o ateo) se creeria eso, mira cada dia de vida tu paga se esta acrecentando terminaras en el basurero de fuego, pero sigue peleando contra Dios sigue demostrandole el odio que le tienes, el anatema de enki no te dara vida eterna peor hacerte dios pero si viviras forever

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