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5 cosas sobre el encuentro con la samaritana que tal vez no conocías

SamaritanaComo veíamos en el mensaje anterior, la cuaresma comenzó cubriendo bases importantes del cristianismo, con el relato del Pecado Original y la tentación de NSJC, para seguir en el segundo domingo de este tiempo litúrgico con la transfiguración.

Esta semana, sin embargo, volvemos a reflexionar sobre un evento que no parece tener nada sobrenatural: el encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Aquí les dejo algunos detalles de ese encuentro que tal vez sirvan para comprende mejor lo que está ocurriendo.

#5. El Pozo de Jacob evoca un contexto nupcial

El episodio comienza con Jesús en camino a Galilea, y descansando en el pozo de Jacob. La historia de ese pozo la encontramos en el capítulo 29 del Génesis, donde Jacob conoce a su esposa Raquel, cuando ella llega a dar de beber a los animales de su padre Labán en este pozo, y él va de camino a Padán Aram, luego que Isaac le prohíbe casarse con una mujer cananea.

Pero no solo Jacob encontró esposa cerca del agua, la historia de su padre Isaac con Rebeca también comienza alrededor de un pozo. El capítulo 24 del Génesis nos cuenta que Abraham mandó a su servidor a buscar una esposa para su hijo Isaac a su país natal, y es Raquel la que da de beber al rebaño que el servidor llevaba, que era precisamente la seña que él había pedido a Dios para que le indicase la mujer correcta.

También Moisés conoce a su mujer Sipora en un pozo. En Éxodo 2 leemos que, luego de huir porque se sabía que había matado a un egipcio, Moisés descansó junto al pozo y hasta ese lugar llegaron las hijas de Reuel, sacerdote de Madián, entre ellas Sipora, para dar agua a sus ovejas. Cuando un grupo de pastores las echaron, Moisés salió en su defensa, y en agradecimiento Reuel le dio como esposa a su hija Sipora.

Con estos antecedentes en mente, sería evidente para los lectores antiguos que el encuentro de Jesús y la samariatana junto al pozo nos propone un contexto nupcial. A los cristianos, esto debería recordarnos que Jesús es el novio de la Iglesia, es él quien nos pide un poco de agua, para ofrecernos a cambio el agua de vida eterna. Y para los no cristianos, que si alguno quiere una novelucha pseudo histórica acerca de un matrimonio de Jesús, la mujer samaritana es mucho mejor candidata que María Magdalena.

#4. No se suponía que ninguno de los dos estuviera ahí

La primera reacción de la samaritana es de sorpresa, que el propio San Juan se encarga de explicar:

9 La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.

Para los judíos de la época, los samaritanos eran una raza híbrida entre israelitas y paganos, tan repugnante que un judío estricto evitaba acercarse a ese país. Jesús, siendo un judío religioso, se suponía que, si quería ir de Judea a Galilea, debía rodear Samaria; ni siquiera debió estar ahí para encontrarse con esta mujer samaritana.

Por otro lado, siempre según las costumbres de la época, las mujeres iban a sacar agua temprano en la mañana o cuando había refrescado la tarde y siempre en grupo. Que la samaritana estuviera en el pozo al mediodía y sola, sugiere que no tenía buena reputación entre las mujeres de su pueblo.

Finalmente, las reglas sociales tampoco permitían que los hombres hablaran con mujeres desconocidas, sobre todo si su marido no estaba presente, ni a las mujeres con hombres que no fueran sus parientes. Más que una leve molestia, la sorpresa de la samaritana ante las palabras de este varón judío debió ser enorme.

#3. La mujer creyó que Jesús le prometía agua fresca

La escena continúa

10 Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva».

11 «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? 12 ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?».

Nosotros estamos acostumbrados acerca del “agua viva”, como signo del bautismo, de la presencia del Espíritu Santo y de la renovación espiritual del discípulo. La mujer samaritana, sin embargo, no lo entendió así. Por un artefacto de la traducción, el diálogo parece inconexo, porque NSJC habla de un agua espiritual y la samaritana le pregunta con qué cuenco la iba a sacar.

Para entender el diálogo es necesario saber que la expresión “agua viva” también puede traducirse como “agua fresca”, agua corriente como la de un río o una vertiente, lo contrario del agua estancada de un pozo. Por eso, cuando Jesús le insiste en hablar de un manantial que “brotará hasta la Vida eterna”, la samaritana piensa en la conveniencia de tener una fuente más cerca, y no tener que ir todos los días hasta ese pozo.

#4. Los maridos y señores de Samaria

Casi puedo imaginar la frustración de NSJC ante esta mujer tan obtusa, que lo llevó a intentar un enfoque distinto. Por eso le dice que traiga a su marido, y cuando ella le responde que no tiene uno, él le replica:

17 «Tienes razón al decir que no tienes marido,18 porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad».

19 La mujer le dijo: «Señor, veo que eres un profeta.

¡Por fin la samaritana percibe que Jesús es más que un hombre común!

Pero ¿por qué llega a decir que es un profeta? Después de todo, perfectamente le podría haber respondido que era un chismoso, por haberse enterado al pasar por la ciudad de los episodios que precisamente la obligaron a ir a buscar agua sola y en la hora más calurosa del día.

Scott Hahn propone que la respuesta se encuentra en la historia de Samaria, y en un juego de palabras. Explica este profesor que Baal es el nombre de un ídolo de los pueblos que rodeaban a Israel, pero también la forma como una concubina se referiría a su amo, al contrario de una mujer desposada en matrimonio legal, que diría “Adon”. Por eso, cuando Jesús le dice a la samaritana que ha tenido cinco maridos, en realidad está hablando de cinco uniones ilegítimas, con hombres que la han tratado como mera concubina y no como esposa. Eso por parte del doble significado de las palabras de Jesús.

En cuanto a la historia, recordamos que las Escrituras reprochan una y otra vez las numerosas infidelidades de los samaritanos a Dios, con los ídolos traídos de otras tierras, y es bien sabido que la idolatría es habitualmente descrita como el adulterio de Israel contra Dios. Así, el segundo libro de los Reyes relata la idolatría de Israel (las 10 tribus que se separaron de Judá) con 5 ídolos (Baales o Señores), en su capítulo 17; y el libro del Profeta Oseas anuncia respecto de Samaria:

2, 18 Aquel día –oráculo del Señor– tú me llamarás: «Mi esposo» y ya no me llamarás: «Mi Baal». 19 Le apartaré de la boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mencionados por su nombre.[…]21 Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; 22 te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

En este contexto, podemos comenzar a ver cómo la mujer finalmente se dio cuenta que NSJC era alguien especial, no solo porque le habló de sus 5 maridos, sino porque también lo hizo en referencia a los 5 ídolos a los que Samaria había adorado. Al agregar “y el que ahora tienes (con el que estás ahora, es decir, Jesús mismo) no es tu esposo”, dando a entender que Él mismo era el profeta que habría de cumplir la promesa de salvar a Samaria de sus ídolos.

#5. La mujer samaritana es recordada como Santa Fotina

Aunque la Escritura no registra el nombre de la samaritana que se encuentra con NSJC en el pozo, ella es recordada en la liturgia de las Iglesias Ortodoxas orientales como Santa Fotina, que significa “luminosa”, y su fiesta se celebra el 20 de marzo. En las lenguas eslavas se la denomina Svetlana (que significa “luz”), y naturalmente, es representada con un cántaro de agua.

Según la leyenda, ella se convirtió al cristianismo y predicó el evangelio en varios lugares, junto a sus hijos José y Víctor, llegando hasta la ciudad africana de Cartago, donde fue apresada por tres años y luego martirizada, durante las persecuciones de Nerón hacia el año 67.

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Categorías:Religión
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