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Forcano, sobre el aborto

ForcanoEl blog del P. González Guadalix, que leo religiosamente, menciona a uno de teólogos de rancia progresía, Benjamín Forcano, que ya me cayó mal, al acusar a Juan Pablo II y Benedicto XVI de no haber aceptado el Concilio Vaticano II. Siguiendo el consejo del Padre, voy a ver si tiene algo nuevo que aportar acerca del aborto, y ciertamente que no he salido decepcionado.

Este teólogo dice que en los años 70 él respaldaba la posición más tradicional, pero que ahora ha decidido que el aborto voluntario es legítimo hasta las 10 semanas, y para justificar la destrucción voluntaria de seres humanos inocentes, señala:

Los investigadores, las escuelas y los científicos dicen claramente que en el proceso embrionario, que suele durar dos meses, no todas las fases posteriores están contenidas ya en la primera. No es verdad que todo esté ya en potencia. El cigoto no contiene todo el desarrollo posterior de lo que va a ser el embrión hasta constituirse en feto. Hay unos factores genéticos determinantes y necesarios para que el embrión pueda progresar. Si el embrión no recibiera los llamados factores epigenéticos, no llegaría nunca a ser feto, y por tanto, tampoco ser humano. Esto sucede a las diez semanas más o menos. A los dos meses.

Si este es tu argumento, disculpe don Benjamín, pero no has entendido nada.

La premisa implícita en este razonamiento es que protegemos al cigoto porque tiene la capacidad de llegar a convertirse en un feto, que luego puede llegar a ser una persona como tú o como yo. Y esa idea no puede estar más errada.

De hecho es hasta racista pensar que los otros seres humanos merecen protección en la medida que se parecen o pueden llegar a parecerse a uno.

Al contrario, la única posición civilizada es la que, minoritariamente ya, sostiene el cristianismo: el ser humano tiene un valor intrínseco, que no le otorga nadie más que su Creador, que a los demás sólo nos queda reconocer y que es independiente de sus capacidades, orígenes o la opinión que tengamos de ellos.

El cigoto, el feto, el niño y el adulto, son miembros de la especie humana, cada uno a su modo, y todos dotados de características particulares. Es cierto que el cigoto no es autónomo, pero tampoco lo es el niño y no por eso su vida (de un cigoto o de un niño) vale menos que la de un adulto. Dicho de otro modo, no se le respeta por ser una “persona en miniatura” sino por ser un ser humano pleno ya en sí mismo.

Es cierto que al cigoto le faltan muchas condiciones para convertirse en un adulto, factores epigenéticos le llaman aquí, pero él puede, por sí solo alcanzar cada una de ellas. La única que no tiene segura, de la que depende toda su vida, es una madre que lo reciba y una sociedad que la apoye.

Luego, Forcano explica:

Yo pongo siempre el ejemplo de la oruga que llega a ser mariposa o de la bellota que llega a ser roble. O el agua: el agua está compuesta por oxígeno e hidrógeno. El hidrógeno por sí solo no es agua. Del mismo modo, el embrión por sí mismo no es feto. Que quede claro que no es un ser humano.

La orugas y mariposas son individuos de la misma especie, igual que la bellota y el roble, igual que una mórula de la especie humana, y yo. Oxígeno e hidrógeno por separado, no son agua, pero una vez unidos sí lo son; y asimismo el óvulo y el espermio por separados no son un ser humano, pero al combinarse su información genética, sí lo son. El embrión no se une a nada para ser un feto, simplemente llega a un lugar determinado y comienza a crecer ahí, es decir no hay ningún cambio más relevante que el lugar donde se desarrolla.

Sostener que el embrión no es un ser humano, nos lleva a la absurda pregunta de a qué especie podría pertenecer, la única respuesta posible, y no menos absurda, es que se trataría de un ser vivo sin especie.

Claro que tiene ventajas la posición que adopta Benjamín Forcano, pero eso no es nada nuevo, pues ninguna mentira se dice porque sí.

Si el cigoto no es uno de nosotros, podemos podemos cultivarlo como si se tratara de un virus, reproducirlo, clonarlo y cultivarlo, incluso dejarlo crecer hasta convertirse en un adulto… un adulto que no es un ser humano, un esclavo perfecto ¿No sería conveniente tener toda una reserva de ellos?. También podemos matarlo cuando vemos que es inconveniente para las madres el permitirle seguir adelante ¿Acaso estás en contra de las mueres? o comprarlo y venderlo cuando alguna pareja sufre de esterilidad ¿Acaso estás en contra de la libertad de empresa?

Bueno, la otra ventaja de la mentira es que sin ella no se podrían vender tantos libros. Es el viejo ejemplo de qué es noticia: si un perro muerde a un hombre, no es novedad; si un hombre muerde a un perro, sí. Un abortista más hoy en día no llama a nadie la atención, pero mentir que se puede ser católico y abortista, todavía sorprende. Demos gracias a Dios por eso.

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