Inicio > Escépticos > Curso rápido de contradicciones bíblicas

Curso rápido de contradicciones bíblicas

Conversando acerca de los mitos de la resurrección, un lector comenta:

No entiendo que se pida la cabeza de un teólogo clavada en una pica, por decir que la visita de María a Isabel fue simbólica y no histórica, y que luego se pueda decir que igual lo de los doce apóstoles de San Pablo pudiera ser simbólico y que no importa que en realidad fueran once.
Y no entiendo que después de dos mil años si le preguntas a dos católicos distintos, incluidos teólogos y obispos, no se ponen de acuerdo sobre lo que es simbólico y lo que es histórico.
¿Adán y Eva son simbólicos o existieron realmente?
¿Realmente metió Noé en un arca a una pareja de cada animal, dinosaurios incluidos?.
¿Y Jonás estuvo tres días dentro de una ballena?.
¿Y las plagas de Egipto de veras las mando Dios?.
¿El Sol se paró en el firmamento para que Josué ganara una batalla?.
¿Sansón tenía una fuerza sobrehumana y los filisteos eran tan tontos que no se dieron cuenta de que el pelo le volvía a crecer?.
Etc. etc.

Como estas dificultades parecen relacionadas con la comprensión de la Biblia, aquí va un curso flash sobre la comprensión católica de la Biblia. Correcciones y precisiones son bien recibidas en los comentarios.

La Biblia es, en todo lo que afirma el texto, Palabra de Dios y por lo tanto inerrante. La clave está en saber qué afirma el efectivamente el autor y en qué es diferente de lo que cada uno pueda entenderle. Esto es así porque los católicos entienden que Dios ha elegido usar a ciertos hombres concretos para manifestar Su palabra (a diferencia de lo que los musulmanes creen acerca del Corán) y por lo tanto ellos usaron formas de expresarse que son propias de su tiempo, cultura e incluso características personales.

Para ello el primer paso es establecer el sentido literal del texto, que es aquel que entendían el autor y los receptores primarios del mismo (a quienes se les escribía). Con textos muy antiguos eso puede ser difícil, porque la diferencia cultural es muy grande, pero para ello contamos con la tradición de la Iglesia, que ha conservado las interpretaciones que hacían otros cristianos de esos mismos textos y estaban más cercanos a la época en que se escribieron, y con disciplinas auxiliares como la historia, mediante la cual conocemos, por ejemplo, qué entendían los judíos al leerlos, o la arqueología.

A partir del sentido literal se arriba al sentido espiritual o simbólico (lo he escuchado de ambas formas) que se subdivide en alegórico, moral y anagógico, y también es inspirado por Dios.

Ya con esta breve exposición, es evidente que los libros de la Biblia no son un manual de instrucciones, que tengan un solo sentido, ni siquiera un texto legal, que pretende aplicarse a diversas situaciones, pero sólo admite un rango limitado de interpretaciones. La Biblia es un solo libro que debe hablarles a muchos millones de hombres en diferentes épocas y culturas, y todavía ser inteligible.

La desventaja de esta exigencia de hablarle a todas las épocas y culturas, es que al leer la Biblia puede parecer que uno pudiera hacer decir cualquier cosa. Como Dios no puede querer decir “cualquier cosa”, cobra importancia lo que dijo el Papa Francisco hace unos días:

Para comprender [la Escritura] adecuadamente, es necesaria la constante presencia del Espíritu Santo que «guía toda la verdad» (Jn 16, 13). Es necesario colocarse en la corriente de la gran Tradición que, bajo la asistencia del Espíritu Santo y la guía del Magisterio, ha reconocido los escritos canónicos como Palabra que Dios dirige a su pueblo y jamás ha dejado de meditarlos y de descubrir sus inagotables riquezas, tal como lo reafirmó el Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática Dei Verbum.

O sea, cuando el católico se acerca a la Escritura, primero pide al Espíritu Santo que lo ilumine, y le conceda un corazón abierto al mensaje de NSJC, luego lee e intenta dilucidar, según su mejor saber y entender, qué le quiere decir Dios a través de ese pasaje. Para el 90% de los textos eso es suficiente, pero también hay textos que no son claros y en esos casos el católico recurre a la Tradición y, con la guía del Magisterio, para profundizar en el mensaje, normalmente descubriendo que esos textos que parecían más oscuros son precisamente los más ricos en significado. Esa es la diferencia fundamental entre un católico y otros cristianos.

Si todavía hubiera dudas, y eso se reflejara en dos interpretaciones irreconciliables entre sí y que fueran especialmente relevantes, existe la posibilidad de que el Magisterio emita un pronunciamiento, incluso de una forma definitiva para que no haya dudas así del verdadero significado de la Escritura.

Pero como te digo, eso es sumamente extraordinario, de modo que los cristianos gozan de una gran libertad para acercarse a la Biblia y discernir a través de ella la voluntad de Dios para sus vidas, que es en definitiva lo que importa. Todavía nos queda una regla de interpretación, atribuida a diferente santos, que dice “En lo esencial, unidad; en lo accesorio, libertad; en todo, caridad”. Si en esa libertad hay opiniones contrarias, a nadie debería sorprender, pues efectivamente hay cuestiones que no son esenciales y es maravilloso que Dios pueda decir cosas diferentes, aunque no contradictorias, a diversas personas a través de un mismo texto. Por ejemplo, en el mismo episodio de Marta y su hermana María, uno puede ver el llamado a una vocación a la vida contemplativa, y otro, a profundizar su acción social en una participación frecuente en los sacramentos.

Para que no digan que nos vamos en puras generalidades, revisemos los casos particulares que nos propone el comentarista, salvo la primera que la incluimos por ser muy común.

¿Creación en 7 días cronológicos?

A una primera lectura “literalista”, parecería la única posibilidad. La tradición de la Iglesia, en cambio, desde San Agustín destaca los elementos que apuntan a un texto simbólico, las que se profundizan cada vez que conocemos más acerca del contexto en que se escribió. Como ninguna opciones (lectura litarlista o simbólica) no contradicen el poder ni la bondad de Dios, o comprometen el mensaje cristiano, entiendo que existe libertad para sostener una u otra interpretación.

¿Adán y Eva son simbólicos o existieron realmente?

El relato de Adán y Eva que nos entrega el Génesis está íntimamente ligado al pecado original, y a la predicación del cristianismo, especialmente por lo que escribió San Pablo acerca de la misión de NSJC, como indica en la carta a los romanos:

5, 18 Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida.

Esta es una cuestión fundamental, que por lo tanto requiere un pronunciamiento de la Iglesia. Y la Iglesia se ha pronunciado, en el Catecismo de la Iglesia Católica:

390 El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre (cf. GS13,1). La Revelación nos da la certeza de fe de que toda la historia humana está marcada por el pecado original libremente cometido por nuestros primeros padres (cf. Concilio de Trento: DS 1513; Pío XII, enc. Humani generis: ibíd, 3897; Pablo VI, discurso 11 de julio de 1966).

Entonces, la respuesta es que Adán y Eva existieron realmente, a pesar de que el episodio esté descrito en un lenguaje simbólico.

¿Realmente metió Noé en un arca a una pareja de cada animal, dinosaurios incluidos?

Puesto que los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, y la aparición del hombre moderno se sitúa hace apenas cien mil años, parece seguro afirmar que Noé no metió dinosaurios en el arca. Pero supongo que la pregunta apunta más a la realidad del diluvio.

Contrario a lo que ocurre con Adán y Eva, el relato del diluvio tiene un valor más simbólico en la predicación de los apóstoles, como pre figura del bautismo, y no es tan fundamental como el relato de la caída. Por eso hay más libertad en la interpretación, en un rango que puede ir desde el relato totalmente alegórico, hasta un diluvio planetario, ya que esto último no es imposible para Dios.

Personalmente me inclino por entender que este episodio describe una inundación histórica, pero local, ya que el significado de “toda la tierra” en aquella época era bastante más limitado que ahora.

¿Y Jonás estuvo tres días dentro de una ballena?

No hay nada en la biología que lo impida. Más interesante es saber si estuvo vivo esos tres días, y a pesar de las ideas populares al respecto, las palabras de NSJC parecen indicar que no, cuando dice “40 Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches.” (Mt 12)

¿Y las plagas de Egipto de veras las mando Dios? ¿El Sol se paró en el firmamento para que Josué ganara una batalla? ¿Sansón tenía una fuerza sobrehumana y los filisteos eran tan tontos que no se dieron cuenta de que el pelo le volvía a crecer?

Nada hay en estos relatos que pueda oponerse a la omnipotencia divina y cada uno conserva la libertad de interpretarlos como mejor estime conveniente, siempre que respete las reglas acerca de preminencia del significado literal que hemos mencionado antes. Por ejemplo, si el relato de Sansón es parte de una gesta nacional, no es de sorprender que se destaque la estupidez de los enemigos de Israel.

Concluyendo con el ejemplo inicial por el que se consulta, la visita de la Virgen a Santa Isabel no tiene ningún viso de ser simbólica, no hay en ella hecho extraordinario que haya que explicar y la Iglesia ha reiterado en varias ocasiones su inmutable enseñanza sobre la base histórica de los cuatro evangelios. Base histórica no es lo mismo que una crónica, pues en los evangelios hay eventos que están ordenados temáticamente, antes que en orden cronológico, pero todos los hechos que relatan corresponden a episodios reales. El Concilio Vaticano II lo dice más claramente:

19. La Santa Madre Iglesia firme y constantemente ha creído y cree que los cuatro referidos Evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilar, comunican fielmente lo que Jesús Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día que fue levantado al cielo. Los Apóstoles, ciertamente, después de la ascensión del Señor, predicaron a sus oyentes lo que El había dicho y obrado, con aquella crecida inteligencia de que ellos gozaban, amaestrados por los acontecimientos gloriosos de Cristo y por la luz del Espíritu de verdad. Los autores sagrados escribieron los cuatro Evangelios escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se trasmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la condición de las Iglesias, reteniendo por fin la forma de proclamación de manera que siempre nos comunicaban la verdad sincera acerca de Jesús. Escribieron, pues, sacándolo ya de su memoria o recuerdos, ya del testimonio de quienes “desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra” para que conozcamos “la verdad” de las palabras que nos enseñan.

La cita es larga, pero no tiene nada que sobre.

Y ese es el problema con este supuesto teólogo: no que arroje dudas sobre el episodio de la visitación, sino que en el fondo niega el carácter histórico de los evangelios, aspecto sobre el cual la Iglesia ya se ha pronunciado, y que es fundamental. El enseñar públicamente y como católico una doctrina que se opone diametralmente a la fe de la Iglesia expresada en el Concilio es lo que naturalmente justifica la denuncia del hecho.

Por el contrario, lo de referirse a “los doce” para hablar de los apóstoles, en cambio, ni siquiera alcanza a ser una disputa sobre el significado simbólico o espiritual de la expresión, es un mero problema de denominación: Cristo designó a doce de sus discípulos para ser Sus apóstoles, número que tiene tiene valor simbólico por ser el de los patriarcas de Israel. Luego se les llamó “los doce” a pesar de que el grupo perdió a Judas y ganó a Matías ¿Dejaron de ser “los doce”? Claro que no. Luego San Pablo se identifica como uno de los apóstoles ¿Son 13 entonces? No importa, porque “doce” ha dejado de ser un número para convertirse en el nombre del grupo.

Anuncios
Categorías:Escépticos
  1. 28/04/13 en 1:37 pm

    Pesaj es la fiesta de la libertad y se inicia como pacto de celebración familiar. Memoria no sólo del momento en que sus antepasados salieron de Egipto, sino que, en ese acto, cada generación y cada uno de nosotros es liberado una y otra vez del Egipto en el que vive, al que se somete o es sometido. Esa noche, cada familia toma un simbólico cordero para ser sacrificado;remembranza de aquel otro que Abraham había sacricado en reemplazo de su hijo Isaac. El ángel de la muerte y de la destrucción que sacrificó a los primogénitos egipcios en tiempos de moises, saltea (en hebreos pasaj) las casas de los hebreos que están marcadas con la sangre del cordero que, ofrendado a Dios, será consumido —tribal y totémicamente—por cada familia en esa noche previa a la liberación. Dos acciones ocurren simultáneamente: sacrificar el cordero y consumirlo, y marcar los dinteles de las casas como señal. De aquí el precepto hasta nues­tros días para el pueblo judío, de fijar, en los dinteles de las casas, mezuzot:texto que proclama la unidad y unicidad de Dios. La casa identificada es hogar y habitación no solo del ser,sino también del espíritu.Una protección que no es superstición ni acción mágica, sino más bien una forma de otorgar valores al hogar, cuidar de la casa y sus habitantes.

  2. Manu
    9/08/13 en 9:24 am

    Muy interesante el escrito, pero lo que no ocurre en el tiempo y en el espacio no es un hecho histórico y Adán y Eva no son históricos. Ya sé que se ha dado una “explicación” al tema, pero de verdad, y por más que me esfuerzo, no entiendo cómo puede existir un pecado original no habiendo existido esos personajes. Supongo que la fé mueve montañas, pero no pasa de ser eso, fé. Yo soy Católico, pero la verdad no puedo culpar, viendo la forma en la que se explican las cosas, a nadie que se llame ateo ó agnóstico. Por que? Pues porque ya parece que no interesa todo lo que esta escrito en la Biblia, si el diluvio universal, bueno no fue universal,si Adán y Eva, bueno en realidad no existieron nunca, si el pecado original, bueno no sabemos qué fue ni cuándo fue pero suponemos que algo pasó, que que si las plagas de Egipto, bueno en realidad es un cuento épico…Como dije, yo soy Católico pero la verdad no puedo culpar a ningún ateo ó agnóstico por serlo.

  3. 9/08/13 en 10:21 am

    ¿En qué te basas para decir que Adán y Eva no son históricos? Si te dices católico debes ser capaz de resolver la contradicción que implica negar ese punto y afirmar los pronunciamientos de la Iglesia al respecto.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: