Inicio > Escépticos > El dilema de Eutrifón

El dilema de Eutrifón

Conversando acerca de la ética, un visitante se pregunta:

¿Dios manda hacer lo que es realmente bueno, o es considerado bueno simplemente porque es voluntad de Dios que a partir de su mandato sea considerado bueno?

-Si lo primero: Dios está supeditado a la idea de Bien y podemos prescindir de la religión a la hora de comportarnos éticamente.

-Si lo segundo: La ética no es objetiva ni para los teístas ni para los ateos. Mañana Dios puede cambiar sus mandamientos. (De hecho los cabió ya una vez: “amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”.

Esta es una cuestión tan antigua como la filosofía. De hecho, se remonta a unos de los famosos Diálogos de Platón, titulado “Eutrifón”, y por lo tanto mi primera intención para responderle era simplemente poner el enlace al excelente articulo de la Wikipedia Euthyphro dilemma. Grande fue mi sorpresa al ver lo poco que se había escrito en español al respecto, así que intentaremos resumir aquí la cuestión e intentar una respuesta.

En este diálogo, Sócrates intenta definir qué es la piedad (como lo entendían los griegos, honrar a los dioses) y para ello, conforme al famoso método socrático, Eutrifón va entregando diversas definiciones que son criticadas y descartadas por el sabio maestro. Dado que este intercambio se produce en un contexto politeísta, Eutrifón propone finalmente que la piedad es sólo lo que es amado por todos los dioses de forma unánime.

En este punto Sócrates pregunta si la piedad es tal porque es amada por los dioses, o si los dioses aman algo porque es piadoso, o dicho a modo de ejemplo, dar limosna y rendir culto es bueno porque los dioses lo mandan, o los dioses lo mandan porque es bueno. El filósofo responde que este es un círculo vicioso, lo que demostraría que la definición de piedad dada por Eutrifón (aquello que es amado por todos los dioses) no es adecuada. La conversación luego deriva a que la piedad sería en realidad una forma particular de justicia referida a los dioses, pero en el fondo queda inconclusa.

Trasladado a nuestra actualidad monoteísta, la cuestión es especialmente relevante, pues, como afirma nuestro comentarista, parece desembocar en una contradicción, entre la absoluta bondad de Dios y su soberanía:

  • Algo es bueno porque Dios lo manda, y estaría dentro de su omnipotencia el modificarlo luego, de modo que la ética sería esencialmente mutable y arbitraria, lo que no parece conforme con la perfección divina; o
  • Dios lo manda porque es bueno, y en ello no hace más que manifestar una realidad superior a sí mismo, lo que negaría su libertad y soberanía.

En las diferentes tradiciones filosóficas y teológicas se pueden encontrar respuestas de todo tipo a este dilema, y a modo de introducción les remito al mencionado artículo de la Wikipedia. Por mi parte, la respuesta, según lo que he aprendido de otros cristianos más inteligentes que yo, se encuentra en una tercera opción, cual es que Dios manda lo bueno por que es conforme a Su propia naturaleza divina, que es él mismo.

Esto no contradice la omnipotencia divina, porque los cristianos siempre han entendido que al decir que Dios lo puede todo, se refiere a todo lo que no implica contradicción en sí mismo. Por ejemplo, Dios no puede engañarnos (Heb 6,18) ni mandar que el engaño sea bueno, sin que por ello deje de ser omnipotente, porque engañar es un defecto en el uso del lenguaje, que por su propia definición es incompatible con la perfección divina. Tampoco puede dejar de ser Dios o negarse a sí mismo (2 Tim 2,13), crear un círculo cuadrado o una piedra tan grande que él mismo no pueda mover.

Tampoco contradice la soberanía divina el decir que Dios no puede mandar algo malo, porque la verdadera libertad es aquella que nos permite optar entre dos cosas buenas, es decir, conformes a la naturaleza. En el hombre existe la posibilidad de hacer el mal, y se suele indicar que esta posibilidad es parte esencial de nuestra libertad, pero lo cierto es que no es así, sino que el hacer el mal corresponde más bien a un abuso y corrupción de esa facultad. Es como si alguien propusiera que, para ser el mejor orador del mundo, tengo necesariamente que poder tartamudear, cuando este es en realidad un defecto o impedimento del habla.

También puede parecer que con esto se ubicaría la naturaleza de Dios sobre Dios mismo, al estar él sujeto a ella para decir lo que es bueno o malo. Esta confusión surge de nuestra forma limitada de pensar, porque efectivamente Dios es simplísimo y Él y Su naturaleza realmente son la misma cosa.

Respondiendo entonces al comentario original, Dios no está supeditado a una idea del bien anterior a él, sino que él mismo es el supremo bien, y por lo mismo, porque Dios y bien son la misma cosa, no podemos prescindir de él para comportarnos éticamente. ¿Cómo entonces la gente se comporta bien sin ser creyente? El cristiano responde que Dios ha puesto en el corazón de cada hombre, cristiano o no, la conciencia, una ley que le permite discernir intuitivamente lo correcto de lo que no lo es.

Por otro lado, la ética es objetiva para todos y Dios no puede cambiar sus mandamientos, sin que ello afecte su omnipotencia, y sin perjuicio que sea misericordioso con los que forman su conciencia sinceramente, y por error insuperable, actúan de forma equivocada.

Sobre los mandamientos de Dios, hay que hacer una salvedad: Nos referimos aquí a los mandamientos propiamente éticos (Amar a Dios, amar al prójimo, no cometer adulterio, etc.) y no a los mandamientos religiosos, sin perjuicio que en la Escritura suelan encontrarse mezclados. Existe una obligación moral en justicia de la criatura de agradecer a su creador, pero Dios tiene la libertad de indicar cuál será la forma de cumplir esa obligación. Así, si en el antiguo testamento Dios ordenó a los israelitas no trabajar en el séptimo día, puede ordenar que los cristianos vayan a misa el primer día, y con la misma libertad podría haber establecido una semana de 5 o de 10 días, u otra forma de cumplir esta obligación.

Desde luego, este tipo de debates no se dan en abstracto; siempre se pregunta “Entonces ¿Dios puede matar a un ser humano? ¿O actúa inmoralmente si lo hace?” Esto parte de la intuición que todos tenemos que matar a un inocente no puede ser algo correcto, reafirmada por las tradiciones religiosas modernas, que apuntan todas en el mismo sentido.

La respuesta es que sí, sí puede, pero no porque el “no matarás” sea una norma arbitraria o que Dios pueda ignorarla, sino porque existe una diferencia fundamental entre el mismo creador que dispone cuánto durará una vida, como dueño y fuente de ella, y un ser humano que se arroga injustamente el derecho de quitarla. Esto suele provocarnos un rechazo al nivel más básico de nuestras intuiciones morales, pues se opone a la idea que los seres humanos somos especiales, que tenemos un valor intrínseco más allá de lo que todo el universo pueda opinar al respecto, pero en el fondo sólo es sustentable desde una cosmovisión cristiana.

La historia nos entrega numerosos ejemplos, de grupos que hacen consistir el valor del individuo en otros factores: ahí tenemos a los nazis lo fundaron en la raza, o a los soviéticos en la lealtad al partido; pero también culturas tan avanzadas como los romanos entregaban al pater familia el poder de dar muerte a cualquier miembro de su casa, o los griegos, que no consideraban plenamente humanos a cualquiera que hablara otra lengua. Hoy mismo, existen muchas personas que consideran sub humanos a ciertos miembros de nuestra especie, por el solo hecho de depender de otro para vivir.

Lo que quiero decir es que si vas a juzgar a Dios según un canon superior a él, primero tiene que establecer que existe tal cosa; si en cambio vas a tomarte del canon cristiano para decir que todo hombre tiene derecho a vivir, debes admitir que ese derecho proviene de Dios, y Él tiene el derecho de determinar cuánto durará esa vida.

Anuncios
Categorías:Escépticos
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: