Inicio > Política y derecho > ¿Alternativa a la democracia?

¿Alternativa a la democracia?

Cada vez se hace más evidente  la democracia dista mucho de ser un sistema político compatible con el cristianismo, y varias veces yo mismo he criticado en este espacio sus principios. Sin embargo, cada vez que hacemos esto, se nos responde “¿Y qué propones? ¿una dictadura teocrática o volver a la “monarquía católica”? La democracia no es un sistema perfecto, pero es el menos malo de los que conocemos”. Esto nso deja una sensación amarga porque en definitiva, somos como la mujer golpeada por su pareja: sabemos que la democracia representativa tiene vicios que la hacen prácticamente intolerable y que ella misma ya no nos soporta, pero nos quedamos con ella, sólo por el temor a que las alternativas sean peores.

Permítanme compartir con ustedes algunas ideas que pueden formar un sistema político alternativo. Este es un mero ejercicio filosófico y utópico, para demostrar que existen otras opciones, si empleamos un poco de imaginación. Por favor, opinen y critiquen dentro de ese mismo espíritu.

El problema de la representación popular

La teoría nos dice que la democracia directa es incompatible con la vida moderna, por lo que se hace necesario una que sea representativa, es decir, que el pueblo elija a personas dedicadas a adoptar decisiones en nombre de los electores. Esto, que parece incuestionable y de sentido común es el origen de lo que normalmente entendemos por “la Política”, y de todos sus vicios, porque en los hechos, los oficiales electos no están sujetos a ninguna restricción o responsabilidad por las decisiones que toman en ejercicio de su cargo.

Así, si nos ponemos a listar qué influye en las decisiones de un diputado o senador, nos encontramos con:

  1. Sus propios intereses.
  2. Los de su familia
  3. Los del partido que lo propuso como candidato.
  4. Los de los que financiaron su campaña política.
  5. Los de los que financiarán su próxima campaña.
  6. Los de la prensa, que puede hacerlo o no conocido a nivel nacional.
  7. Los de quienes tienen acceso a él para hacer lobby (sin estar incluidos en alguno de los grupos anteriores).
  8. Los de quienes votaron por él.
  9. El bien común

El pueblo está en noveno lugar, o décimo, si tenemos que mencionar además las convicciones personales del diputado. Es claro que eso de “la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” no es más que un chiste.

La solución para esto no es original mía. Ya los atenienses conocían bien este tipo de vicios, y decidieron que lo mejor para desmantelarlos era simple y directo: buena parte de los oficios públicos en la democracia ateniense eran sorteados entre los ciudadanos.

Para volver a una verdadera representación popular, olvidémonos de que los políticos representan a los electores, e implementemos una verdadera asamblea representativa, cuyos miembros sean elegidos al azar entre los ciudadanos, de acuerdo a sus características demográficas. Por ejemplo, si en Chile hay 49,5% de hombres y 50,5% de mujeres, una asamblea de mil miembros debería tener 495 hombres y 505 mujeres, lo mismo con la distribución entre población urbana o rural, por tramos de edad, por región o incluso por representación étnica, si eso se estima importante.

Todos los votantes entrarían a forma parte de este sorteo, con la obligación de servir el cargo por un año, actividad por la que recibirían una remuneración cada vez que emitieran su voto en forma secreta.

Esto entregaría una verdadera representación de lo que la gente común y corriente piensa sobre un tema determinado, y no sobre una persona. Sería una especie de encuesta constante. El alto número de miembros (tal vez junto a una reserva de su identidad) haría prácticamente imposible que el lobby de grupos de poder tuviera algún efecto, y como no son elegidos, eliminamos también la influencia de la prensa y de los financistas y partidos políticos. Otra forma de mantener a raya estas influencias espurias se lograría si cada uno de estos asambleístas votara desde su ciudad de origen, por medios electrónicos, dificultando aún más que los interesados los contactaran.

Los griegos también sabían que un alto número de participantes en una asamblea fácilmente puede paralizar las discusiones, por lo que crearon la bulé, un grupo de 400-500 ciudadanos, que tenia entre sus funciones, el dirigir los debates en la asamblea. En mi propuesta, el Senado asumiría una labor similar, de modo que la asamblea sólo podría votar sí o no a los proyectos que propone el Senado. Este Senado sería el representante de la clase política, que necesariamente existe siempre, pero no del pueblo, sin perjuicio que se generara mediante elecciones, como ocurre en la actualidad, y podría adoptar decisiones por sí sola, cuando los políticos lograran ponerse de acuerdo, pero bastaría con un tercio de sus miembros para forzar una votación en la asamblea.

El poder ejecutivo

En las democracias presidenciales, el Presidente de la República ha venido a remplazar la figura del antiguo rey, como máxima autoridad en funciones ejecutivas y símbolo de cohesión estatal y política. El problema es que en los tiempos de los monarcas absolutos, las labores ejecutivas se limitaban a decidir con qué país vecino ir a la guerra, y con cuál otro establecer relaciones diplomáticas (o casar a sus hijas, que era lo mismo). En cambio, hoy se espera del presidente que sea la última autoridad en asuntos tecnológicos, geopolíticos, militares, económico, laborales, de salud, educación, policía, justicia y cada uno de los ministerios en que se pueda pensar.

Esta estructura además se presta para un marcado personalismo, poniendo en manos de una sola persona las necesidades de millones de sus conciudadanos. Un sujeto con una personalidad normal naturalmente se sentirá abrumado ante la perspectiva de asumir un rol de esas características, y lo descartará, si no por mejor razón, al menos para conservar la cordura. La consecuencia de esto es que necesariamente aumenta la posibilidad de que postulen al cargo de Presidente de la República personas con rasgos narcisistas y megalómanos. Nada saludable.

Mi alternativa: entregar la gestión ejecutiva a un cuerpo colegiado, que distribuya entre sí las funciones de las que se hace cargo el Estado actualmente, tres Presidentes, o un Presidente y dos Vicepresidentes. Por ejemplo, una distribución funcional entre ellos podría ser la siguiente: El Presidente encargado de Relaciones Exteriores, Defensa, y los ministerios políticos; el primer Vicepresidente a cargo de servicios sociales, como Educación, Salud, Trabajo y Justicia; y el segundo, de los ministerios económicos, como agricultura, minería, energía, presupuestos, etc.

Esto también prestaría una mayor responsabilidad y calidad en el voto que emiten los ciudadanos, porque hoy en día se vota por el Presidente, sólo confiando en que nombrará a personas idóneas en cargos clave, pero con esta propuesta habría información más concreta al respecto. Desde luego, se espera que estos tres logren ponerse de acuerdo respecto a todos los asuntos en que deban adoptar una decisión, de modo que esa falta de acuerdo llevaría a poner término a su mandato. Tampoco es menor la ventaja de que el Presidente podría irse de vacaciones tranquilo, y el país seguir funcionando sin temor a que todo lo hecho en ese tiempo será revisado.

El pueblo y el derecho a voto

Las feministas suelen recordarnos que el voto universal para las mujeres fue una gran conquista obtenida luego de muchos esfuerzos. Lo que olvidan mencionar es que los hombres no gozaron de ese derecho desde tiempos inmemoriales, sino que lo obtuvieron apenas una generación antes, cuando se modificaron las leyes de voto censitario.

Medio siglo ha pasado desde entonces, y ya a nadie le interesa votar ¿Para qué? Si el voto es uno más dentro de millones que se emiten en cada elección, así que no va a cambiar nada, y aunque fueran menos, en definitiva no se vota por una idea, sino por una persona, peor aún, por un político, que va a tomar sus decisiones tomando en cuenta ocho o más factores antes de encontrarse con la voluntad de sus electores.

Todavía creo que votar es importante, pero nada en nuestras leyes refleja esa importancia. Si los dementes y los niños de 16 años pueden influir en las decisiones que afectan a todos igual que yo, entonces mi aporte es tan relevante como el de un loco o un niño. Para eso no salgo de mi casa.

Votar es importante, porque refleja una actitud de preocupación por los demás, de compartir el destino común que resulte luego de esa votación, y nuestra forma de gobierno deberían exaltar eso. Las antiguas leyes de voto censitario lo hacían, asumiendo que una vez que se tenía cierta fortuna se aportaba con impuestos al gobierno, y eso les daba el derecho a opinar y el interés sobre los asuntos en que se gastaba el dinero, además de la educación para aportar con una buena decisión.

Actualmente sería absurdo e inútil proponer el voto censitario, pero sí deberían ponerse algunos requisitos a la participación política, que reflejen el interés que los ciudadanos deben tener no sólo por sus propio destino sino también por el de otros.

En tal sentido, lo que propongo es que se otorgue el derecho a voto a las mujeres que hayan tenido un hijo, y a los hombres que hayan participado responsablemente en la crianza de al menos uno mayor de cinco años. ¿Por qué este requisito? Porque luego de haber sido padre, creo que este factor está abierto a todas las personas, sin distinción de su clase social, y al mismo tiemporefleja efectivamente una preocupación que va más allá de uno mismo. Desde luego, las personas solteras podrán tener una forma de acreditar un servicio a la comunidad que los haga merecedores del derecho a voto.

Visto desde este punto de vista, un sistema así podría denominarse una “democracia del proletariado”, ya que originalmente “proletariado” denominaba justamente de las clases que no tenían más posesión que su prole.

Poderes contra mayoritarios

Desde siempre la democracia ha estado consciente de que la regla de la mayoría no garantiza que las decisiones adoptadas formalmente y de acuerdo a los procedimientos legales, no afecten los derechos y garantías de las minorías. Por eso se han establecido diversos poderes contra mayoritarios, que se reflejan tradicionalmente en las constituciones, al establecer principios inviolables para los órganos estatales, y más recientemente estableciendo tribunales constitucionales.

El problema de estas instituciones es que son tremendamente vulnerables a las mismas mayorías políticas que supuestamente deben controlar y restringir. Así, las constituciones se modifican por mayorías parlamentarias transitorias y los miembros del tribunal constitucional son designados por los congresistas, quienes llegan a acuerdo al respecto (“el último fue de tu lado, ahora me toca designar uno del mío”).

Debería existir un órgano a modo de Tribunal Constitucional, al cual puedan recurrir los ciudadanos cuando se vulneren los derechos fundamentales que emanan de la naturaleza humana, y que no esté conformado por funcionarios que reciban un sueldo del Estado, o hayan sido designados para el cargo por organismos estatales. Esto es importante, porque apunta a que las decisiones que se adopten no respondan a presiones de las mayorías, sino a la intención original del poder constituyente.

Para formar parte de este cuerpo, pienso en líderes nacionales de organizaciones religiosas o filosóficas, actores o deportistas destacados, personas de reconocida trayectoria ajena a la política, y cuyo sueldo o prestigio no dependan de la decisión que adopten en cada caso concreto.

Conclusión

OK, eso es todo lo que tengo por ahora. Ninguna idea es completamente ajena a su tiempo, y es evidente que todas estas instituciones que propongo se han forjado en una profunda desconfianza hacia los políticos y las horribles e inmorales decisiones a las que nos ha llevado la democracia, como la entendemos en la actualidad.

No hago mención acerca de si es conveniente o no la confesionalidad del Estado. El ejemplo de Argentina me ha convencido de que no tiene ninguna relevancia práctica si el catolicismo es la religión oficial del Estado.

Algunos dirán “esto igual es una forma de democracia”. Puede ser, mi interés apunta más a corregir los vicios que produce la actividad política, que a debatir sobre nomenclaturas. En todo caso, me parece que nadie podría decir que esto es una teocracia.

A todos los que hayan tenido el ánimo de leer hasta aquí, vaya mi más sincera gratitud, y que se multiplicará si dejan algún comentario.

Anuncios
Categorías:Política y derecho
  1. 23/01/13 en 5:13 pm

    1) La democracia directa no sólo no es icompatible con la vida moderna, sino cada vez es más posible. Así como se eligen los ganadores de “American Idol” podrían tomarse todas las decisiones públicas, con voto directo. No es ni siquiera difícil.

    2) Eso anula la necesidad de “representación”. Al no haber “representación”, los problemas y el aparato estatal se reduce considerablemente.

    3) Yo creo que la figura del rey sigue siendo la más honesta, fácil de implementar, eficiente y económica. Si nos da miedo elegir o seleccionar a una “familia real” ¿por qué no elegir un monarca entre un grupo de ancianos célibes y sin familia para que gobiernen hasta su muerte y luego elegir otro? Yo sé que hablamos de utopías, pero sé de un lugar donde eso funciona muy eficientemente. De hecho, ese país no cobra impuestos y se le critica ser uno de los más ricos del mundo.

    • 23/01/13 en 6:47 pm

      Mi cuestionamiento a la monarquía no es de principios, me parece una opción posible.

      Sin embargo, creo que la comunidad gana mucho incorporando al proceso político a personas que, en un sistema monárquico, encuentran dificultades para participar por no haber nacido con los contactos adecuados.

      • 24/01/13 en 12:03 am

        Y ¿qué tan malo es “no participar”? Yo soy publicista y jamás he “participado” de una cirugía cerebral. ¿Me hace eso menos ciudadano? Hay gente que nace Y SE PREPARA para gobernar y gente que no. La “democracia” no garantiza la participación de todos, sólo da la ilusión de que es así. ¿De que serviría que todos los niños creyeran que un día van a ser cirujanos cardiovasculares o que tengan posibilidad de ser elegidos al azar para construir un puente? ¿Confiaríamos en ingenieros y contadores elegidos al azar para hacer ese trabajo? Entonces,¿por que confiamos en inútiles sinvergüenzas para hacer el trabajo que nos perjudica a todos?

        Prefiero mil veces a un mal rey que a un buen político. El rey al menos sabe a que se esta metiendo, el político no tiene ni idea.

  2. 23/01/13 en 6:42 pm

    Personalmente creo que no hay alternativas para la democracia… si bien lo matizaría, aunque en sentidos ligeramente diferentes a lo que propones:

    1. Democracia por circunscripciones de igual o similar tamaño (como en el Reino Unido), los elegidos deberán atender a sus electores un determinado número de horas.
    2. El gobierno no lo eligen los parlamentarios, se haría otra elección en circunscripción única.
    3. Separación absoluta de poderes. Los jueces jamás podrán ser nombrados por políticos.
    4. Los electores deberán pasar un psicotécnico y un pequeño test sobre los programas de los candidatos para poder votar.
    5. El estado debería tener competencias mínimas (legislación, justicia, policía, defensa, asuntos exteriores y ordenación territorial).

    • 23/01/13 en 6:50 pm

      Es interesante, sobre todo el punto 4, pero creo que los vicios de la política seguirían presentes.

  3. 24/01/13 en 1:21 am

    Objeciones:

    1. Una asamblea nunca será tan grande como para caer bajo la influencia de grupos de presión. Esto es evidente cuando se observan las pésimas decisiones que puede tomar la ciudadanía de forma directa. Una fuerte campaña en los medios de comunicación podría obligarlos a caer fácilmente.

    2. Una persona escogida al azar de entre el pueblo seguramente llegará al congreso sin ninguna preparación para el nivel de las decisiones que deberá tomar. Esto hace que sea mucho más susceptible de ser instrumentalizada por los grupos de presión.

    3. Una Cámara Alta con las potestades propuestas.convierte el sistema en una Congreso uninominal con un cuerpo representativo que sustituiría los mecanismos de participación ciudadana (Referendos, Plebiscitos, etc.). Corre el riesgo en este caso, de convertirse en “firmón” de las decisiones tomadas por el Senado.

    4. Dividir el ejecutivo por temas es lo que hoy se realiza con los ministerios, la presidencia en este caso es el espacio donde se definen los lineamientos que ha de seguir cada ministerio y se toman las decisiones que afecten a varios ministerios. No todos los ministerios pesan lo mismo, y el Ministerio de Hacienda es el rey cuando se trata de discutir el presupuesto, pues todos los demás ministerios dependen de él. También el ministerio de gobierno es bastante poderoso, pues al estar en contacto permanente con el legislativo puede tener en sus manos decisiones vitales para las demás carteras o el gobierno mismo. También el ministerio de defensa, si gozara de autonomía política frente al resto del gabinete, podría utilizar el poder a favor propio en casos de crisis.

    5. Veo algunos problemas con aquello de “acreditar un servicio a la comunidad”. Puede convertirse en una nueva forma de “comprar votos” a través del mecanismo de acreditación.

    6. El poder “contra mayoritario” implica razonar en la forma como son elegidos tales poderes. La única forma de que exista un poder “contra-mayoritario” es que tal poder sea obtenido de forma diferente a la elección, es decir, que se gane o tenga por derecho propio. Cabe también la inquietud acerca de sus poderes concretos, pues el verdadero problema con los Tribunales Constitucionales es que como “intérpretes” de la Constitución han acabado por “re-interpretar” sus propias competencias, excediéndolas, y hallándose sin ningún control.

    Toda esta reflexión no tiene como fin desalentar la propuesta, sino llegar a un punto que es de mucha mayor importancia: Toda forma política es corruptible, podemos inventarnos los mecanismos y controles más complejos para tratar de evitar la corrupción, pero de nada sirve si la falta de virtud entre la gente que lo compone es la norma.

    • 24/01/13 en 4:41 pm

      En primer lugar, muchísimas gracias por contestar tan detalladamente. En segundo, completamente de acuerdo en que ningún sistema es inmune a la corrupción, pero…

      1. Con una asamblea elegida al azar, eliminas 5 ó 6 de los factores que influyen en el voto de los políticos electos. No todos, algunos como la prensa permanecen, pero al menos mejora.
      2. El problema es que los políticos electos tampoco tienen una exigencia de estar preparados para las decisiones que tomaran. Al menos por ese lado estamos igual.
      3. Eso puede ajustarse. Para evitar que la asamblea sólo sea un “firmón” convendría que no votara “sí” o “no”, sino que optara entre dos o más proyectos propuestos.
      4. La diferencia es que el presidente ya no reuniría en sí todo el poder de decisión, como si fuera un rey absoluto que manda a sus ministros-súbditos, sino que tendría otros dos iguales a él.
      5. En una comunidad, la gran mayoría de las personas ingresaría al cuerpo electoral por la vía de tener hijos, de modo que la influencia de los que ingresan por otra vía sería mínima. En todo caso, admito que esta es una de las ideas más extrañas del conjunto ¡y eso es bastante decir!
      6. Efectivamente, ninguno de los funcionarios de un poder contra mayoritario podría ser electo popularmente, o designado por un organismo electo de esa forma.

  4. 24/01/13 en 4:01 am

    Acabo de darme cuenta de que me faltaría un sexto punto:

    6. Los candidatos deberían acreditar haber trabajado por cuenta ajena o ser empresarios. Nada de appartchiks, funcionarios en excedencia o gente sin experiencia laboral. Además si optasen a un cargo público en determinada área deberían acreditar conocimientos y experiencia.

    • 24/01/13 en 4:42 pm

      Completamente de acuerdo en ambos puntos.

  5. 24/01/13 en 4:42 am

    DavidQ,
    “Prefiero mil veces a un mal rey que a un buen político. El rey al menos sabe a que se esta metiendo, el político no tiene ni idea.”
    No sé por qué he pensado en Enrique VIII de Inglaterra, Fernando VII de España, Leopoldo de Bélgica, Carlos II de España,…
    Tal vez un Rodríguez Zapatero haya sido peor que un Fernando VII para España, pero al menos nos lo hemos podido quitar de encima en siete años.

    • 24/01/13 en 7:23 am

      Russell: ¿Y qué vino después?

      Después de un mal rey suele venir uno bueno. O si es malo, al menos uno lo sabe con anticipación. O uno espera su muerte y quizas el nieto mejore. Después de un mal político siempre viene otro peor.

      Así ha sido desde el inicio de la democracia. Por ejemplo, pongamos a Estados Unidos: empezó su vida democrática con personas como Benjamín Franklin, Thomas Jefferson, George Washington y Abraham Lincoln. Y en los últimos años ha tenido a George Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama. ¿Ve la progresión? ¿Qué podemos esperar del próximo? ¿Sarah Palin? ¡Lo hace a uno desear la vuelta de Ronald Reagan!

      Y digo esos nombres porque son conocidos, pero usted puede verificarlo con CUALQUIER democracia del mundo. ¿Por qué cree que los venezolanos temen la muerte de Chávez? ¿Qué les espera después? Observe Costa Rica, México, Gran Bretaña. ¿Quiere comparar a Margaret Thatcher con David Cameron? ¿Cristina Fernández? ¡Prefiero mil veces a Enrique VIII, quien murió arrepentido de sus pecados! Entre el y la Reina Isabel II hay progreso, o al menos no hay regresión. Pero de Mitterand a Hollande, prefiero a Ronald McDonald.

      • 24/01/13 en 10:52 am

        Magro consuelo. Enrique VIII moriría arrepentido, pero ¿cuántos se han condenado por su pecado en los últimos cuatro siglos?
        A un Felipe II, que no supo delegar, le siguió un Felipe III que fue un juguete en manos de sus validos, luego un Felipe IV, un Carlos II que fue un completo desastre, y entonces llegaron los borbones con sus pactos de familia, con Carlos IV, Fernando VII e Isabel II… ¿dónde estuvo el rey bueno? Me dirás lo mismo de los presidentes que hemos tenido en la democracia. Pero, al menos de esos nos acabamos deshaciendo. Imagina el reinado de un José Luis I “el de las dos tardes”, o un Felipe VI de España y X de los GAL, o un Marianico I “el breve”…

  6. 24/01/13 en 12:13 pm

    Russel:

    Al menos, es mas barato un rey que diez presidentes. Al rey se le paga el castillo una vez, y sirve para varias generaciones. A cada presidente hay que construirle mansión para él y cada uno de los miembros de su familia, sin contar con el mismo trato para cada diputado, cada ministro y cada amante de ministro. Lo que no se puede negar es que en los 466 años que han pasado desde la muerte de Enrique VIII, pocas cosas han empeorado en la monarquía inglesa, quizás algunas han mejorado. En un año y un mes de Rajoy hasta los que le eligieron están arrepentidos. Puestos a evaluar sistemas, cual es mejor?

  7. 24/01/13 en 4:29 pm

    DavidQ :

    Y ¿qué tan malo es “no participar”? Yo soy publicista y jamás he “participado” de una cirugía cerebral. ¿Me hace eso menos ciudadano?

    Lo que digo no es que sea mejor participar que no hacerlo, sólo que a mucha gente le gustaría participar de la política, y la comunidad debería poder beneficiarse de sus talentos.

    Hay gente que nace Y SE PREPARA para gobernar y gente que no.

    Una idea que no alcancé a incluir es la de tener políticos de carrera, y no sólo que pasen de un cargo a otro, sino que estudien para ser senadores y diputados.

  8. 24/01/13 en 5:18 pm

    Lo que digo no es que sea mejor participar que no hacerlo, sólo que a mucha gente le gustaría participar de la política, y la comunidad debería poder beneficiarse de sus talentos.

    Claro que les gustaría. ¿A quién no le gustaría vivir de gratis y a todo lujo? A diferencia de eso, la monarquía como la que ponía de ejemplo no es un premio sino casi un castigo. Muchísimos potenciales monarcas de ese país rechazan participar en el juego político y cuando uno es electo, raras veces lo recibe con alegría, sino con mucha preocupación. Solo acceden al trono los realmente preparados y que van a servir, no los que “quieren”.

  9. 24/01/13 en 7:31 pm

    patoace,
    a mí la idea de tener políticos profesionales no me seduce. Deberían ser buenos profesionales de la parte de lo público que administran: buenos juristas, buenos administradores, militares, policías, educadores o médicos (si el modelo de estado no se reduce hasta dejar eso a la iniciativa privada).

    PD: he desarrollado un poco más “mi contribución” en mi blog.

    • 24/01/13 en 9:52 pm

      ¡Excelente foto de Barbie! ¿Cómo no pensé en eso?

      • lamy006
        27/01/13 en 6:28 am

        Toy Story 3 baja el nivel de las otras dos, pero sigue siendo una buena película y ese es uno de los mejores momentos.

  10. 10/03/13 en 11:29 pm

    La Optocracia es un sistema mucho más justo e igualitario que impulsa el desarrollo de los ciudadanos. El problema no son las personas es el sistema. Saludos

  11. 12/03/13 en 11:21 am

    Muy interesante lo de la optocracia.

  12. fandelrey
    8/06/13 en 2:49 pm

    muy bueno el articulo y los comentarios posteriores que muestran las dificultades de cualquier sistema. pero patoace: no crees que en la biblia estará la guía a tu investigación?
    yo creo que sí. o piensas que este tema del gobierno “se le escapó” a Dios? hay que releer la palabra en clave de reino y verás como se ilumina y crece tu pensar. los profetas y luego pablo de tarso y juan en el apocalipsis hablaron de la solución al problema del gobierno humano. claro que nuestra teología “helenista” nos dificulta verlo.
    y Jesucristo, el mesías político esperado, el rey que pronto vuelve a ESTA tierra a gobernar a las naciones con mano de hierro y justicia infinita… bien haríamos en alinear nuestra vida y nuestras fuerzas vitales a anticipar y vivir en comunidad con otros que tambien lo esperan, los principios escenciales de su reino: el que quiera gobernar debe servir, hay una sola cabeza y lo demas somos todos cuerpo, no se puede servir a Dios y a las riquezas, el poder y la autoridad nacen de una sola fuente que es Dios, etc.
    el problema es que muy pocos esperan su regreso político, al gobierno de Dios preferimos el gobierno del pueblo, o de algunos del pueblo, o de uno del pueblo…
    esperamos un nuevo artículo tuyo enriquecido con todos los aportes que te hemos hecho
    atte
    fandelrey

    • 11/06/13 en 11:00 pm

      NSJC es rey de reyes, de eso no hay duda. Pero, aunque pudo asumir su reino como un mesías político, decidió no hacerlo, y ejercer su supremo y providencial gobierno del mundo a través de los hombres.

      Ese es el problema, y el punto que muchos hoy no conocen.

      • fandelrey
        12/06/13 en 8:40 am

        te invito a que reconcideres eso de “ejercer su supremo y providencial gobierno del mundo a través de los hombres.” relee a los profetas , a san pablo y a juan, y fíjate si dicen eso que tu dices. tan solo por asegurarte, no te ofendas. inténtalo.

  13. 12/06/13 en 9:42 am

    fandelrey :

    te invito a que reconcideres eso de “ejercer su supremo y providencial gobierno del mundo a través de los hombres.” relee a los profetas , a san pablo y a juan, y fíjate si dicen eso que tu dices. tan solo por asegurarte, no te ofendas. inténtalo.

    No te preocupes, que no me ofendo con facilidad.

    Parece que favoreces un gobierno directo por Dios a través de sus sacerdotes. ¿Es eso?

    • fandelrey
      13/06/13 en 3:25 pm

      gracias por el diálogo. al leer la biblia lo que veo es el reino que Jesucristo establecerá en su regreso con gloria a esta tierra. dando cumplimiento a tantas profesías, al ansiado reino del Mesías, a la pregunta de los discípulos antes de la ascención: ¿restaurarás el reino en este tiempo? y a la ansiada espera de la Naturaleza que hoy sufre con dolores de parto (como dijo San Pablo), donde el lobo morará con el cordero, etc.

      • 14/06/13 en 10:35 pm

        También veo lo mismo… en su regreso. La cosa es ¿y por ahora?

      • DavidQ
        15/06/13 en 12:36 am

        Lo más parecido que se pueda. Nunca será igual, pero podemos intentar hacer el gobierno lo más parecido a como lo hará El. Al menos, para irnos acostumbrando.

  14. fandelrey
    15/06/13 en 4:30 pm

    El Rey busca -con sus súbditos leales- quebrantar todos los poderes de este mundo caído, que alienan al hombre. El proyecto es grande: recuperar y reconstituir todo lo que se corrompió -ya sea en el cielo como en la tierra- y llevarlo a un estado de plenitud.Todo será redimido. ¡ese es su deseo! Viva el Rey!
    Además de nuestro espíritu… el propio cuerpo físico, la naturaleza, los sistemas de gobierno, las cuestiones sociales, los problemas urbanos, el arte, la historia, la economía, etc…. Todo será redimido. ¡ese es su deseo! Viva el Rey!

    Nuestra misión no es solo evangelizar el alma de las personas. Allí donde esté, un ciudadano -consciente- del reino, ilumina su entorno por mandato de su Señor. Vive y anuncia hoy, lo que será consumado un día. Somos la Iglesia, la nación escogida! Ciudadanos y realeza. Somos monarquicos sin saberlo! Cada uno en su profesión, tarea u oficio tiene el mandato de permear su entorno, instaurando, promoviendo, sugiriendo y viviendo el cambio. Yo soy profesor: menuda tarea tengo con los planes de estudio, con los contenidos que se dan, con el diálogo con los alumnos, etc. Otro es carpintero: menuda tarea tiene usando madera de bosques gestionados responsablemente, creando conciencia en su barrio para plantar mas árboles, diseñando una silla que nos ayude a mantener erguida la columna, etc. otra es ama de casa: menuda tarea tiene en el mientras tanto, aprendiendo como cocinar alimentos sin que pierdan nutrientes, seleccionando y convinando dietas saludables para su familia, creando conciencia a otras mamás sobre principios éticos para sus hijos, etc. Otro es Consejal o Intendente, menuda tarea lidiando contra mafias y logias, en defensa del bien común, promoviendo a instituciones cristianas en su sociedad, etc. etc. Todo está por hacer!!
    Debemos ser una muestra viviente -no acabada pero sí verdadera- de ese reino futuro. No deberíamos solo evangelizar personas y edificarnos en adoración a Dios; tendríamos que ante todo vivir -anticipándolo- su nuevo Reino. Hoy mismo “entre ustedes está”.

    Así lo vivía la iglesia primera, donde Dios ya estaba reconciliando consigo las cosas: no prosponían ningún aspecto para el futuro. Miremos su economía, sus principios de igualdad social, su sistema legal, su relación con el poder político : su reconocimiento y obediencia a cualquier Estado, estaban subordinados a este Reino mayor. Tenían un tipo de gobierno superior. Daban la Batalla Cultural, en el amplio sentido de esa palabra… MENUDA TAREA TENEMOS EN EL MIENTRAS TANTO…Sin rechazar las leyes vigentes, vivir según códigos superiores de conducta; con eso estaremos en lucha (existe una guerra subterranea) contra el Sistema , que intentará neutralizarnos y meternos en su juego. Que sea, la iglesia, esa nueva sociedad que acata a un solo soberano en todas las cuestiones de la vida. Desde donde se restaura cada aspecto de la vida humana. Que sea en todo sentido un gobierno teocrático. Hay una sola cabeza.

    Un día el pueblo,democraticamente, quiso elegir a Jesús como rey. Pero a nuestro Señor poco le importó la voluntad de las mayorías. Se retiró a un cerro para estar solo. La única voluntad que lo ponía en marcha era la de Dios. Luego regresó con su práctica liberadora: sanar,alimentar,tocar,resucitar,restaurar.
    Cuando nuestra forma de pensar quede penetrada por el Reino, entraremos en una nueva gloria.

    //Nota: Lamentablemente este llamado santo se suele malinterpretar: se confunde esta futura monarquía teocrática con un llamado iluso que reemplace a las democracias en la sociedad actual. El primer intento de mezclar Iglesia y Estado fué el de Constantino (313 d C.)y resultó un bochornoso desmadre para ambas esferas. Esto continuó con los Papas medievales que , con armas y ejercitos reclamaban sumisión de emperadores a la Iglesia. También Lutero, y sobre todo Calvino recomendaban el control cristiano de creencias y conductas en la sociedad. Clérigos y políticos alternaban privilegios, santificando el orden social impuesto y corrigiendo desmanes con una santa inquisición.
    El error mayor es identificar Reino de Dios con Iglesia actual. Que la Iglesia es el Reino es la posición oficial de la Ig. Cat. Romana. Esta postura iniciada por San Agustín (400 d C.) habla de un reinado “espiritual” de Cristo sobre el mundo actual, a través de la Iglesia, borrando así -de un plumazo- todo su gobierno futuro.Según él, cuando Cristo regrese, se termina su reino y comienza la eternidad.Esta concepción, que violenta tantos pasajes de las profecías y del N.T., es sin embargo consecuente y entendible desde la teología helenista de Agustín. Lo lamentable es que aún hoy, en una época social post-cristiana, siga moldeando el pensar y actuar de la iglesia.//

    La sociedad tampoco debe imponernos entre quienes elegir. El Jefe nunca negoció con las jerarquías. La iglesia es también una estructura social bajo órdenes, que debe mostrarse independiente de los poderes de este mundo. Con libertad de conciencia a la hora de votar, (bienvenidos los cristianos que participen activamente en estructuras partidarias …pero sin hacerse ilusiones de que el Sistema llegue a vivir , lo que la Iglesia debe vivir). Se tiene incluso la opción del voto en blanco para quienes no nos sentimos representados por los candidatos actuales.Nos sometemos a las instituciones vigentes pero buscamos algo más. Abstenerse no significa evadirse, sino estar comprometido activamente con algo que actualmente el Sistema ignora. Y a la Iglesia Institucional, tantas veces comprometida con el sistema y tan manchada de oscuras historias, le cabe el ruego bíblico: “Salgamos pués, fuera de los intereses del Sistema; porque no tenemos aquí ciudad permanente sino que buscamos la por venir”.
    Una vida consagrada a la práctica de los principios comunitarios de su Reino. Una vida por la restauración de todas las cosas.

    Vicit agnus noster, eum secuamur
    Nuestro Señor ha vencido, a él sirvamos.

  1. 25/01/13 en 3:20 pm
  2. 13/07/16 en 2:10 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: