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Avanzando hacia el matrimonio homosexual

Preparando el campo para la legalización del matrimonio homosexual en Chile, este fin de semana se publicaron 3 artículos sobre el Acuerdo de Vida en Pareja que impulsa el Presidente Piñera, del que les comentábamos un par de semanas atrás, en diarios de circulación nacional.

El primero de ellos es una columna de Joaquín García Huidobro, titulada Hay que creerle al lobby gay, donde señala algo que nosotros mismos hemos mencionado con anterioridad en este blog: no se dejen engañar, el AVP es única y exclusivamente una etapa intermedia hacia la meta que es la legalización del matrimonio homosexual en Chile, no los decimos sus opositores, son ellos mismos los que lo han planteado así. El autor concluye con la misma pregunta que se hacía Claudio Alvarado:

¿Por qué no incluir en él, por ejemplo, al abuelo que está a cargo de un nieto, o a dos hermanas solteras que han vivido toda su existencia juntas? ¿No merecen esos afectos una mínima protección legal?

Pero los partidarios del AVP se niegan terminantemente. ¿Por qué? Porque, en el fondo, entienden ese acuerdo como la antesala del “matrimonio homosexual”, y la fórmula amplia que algunos proponen, aunque permitiría cumplir con las promesas presidenciales, les incomoda. En suma, sin sexo no hay privilegios legales. Los beneficios del AVP sólo se consiguen en la cama.

Dándole la razón en todo a don Joaquín García Huidobro, en otro periódico, el abogado Jorge Navarrete publica la editorial ¿matrimonio igualitario?, donde reitera que el objetivo es homologar las relaciones homosexual al matrimonio tradicional.

Pero va más allá y señala directamente que

Lo que se persigue, parafraseando a Taylor, es una “política del reconocimiento”, donde no sólo jurídicamente, sino también de manera simbólica, nos abstengamos de abordar las uniones de homosexuales como si fueran una excepción anómala o de segunda categoría.

Es decir, el objetivo en todo este debate no es el matrimonio, sino que ellos apuntan más allá, lo que se busca es que las uniones homosexuales sean percibidas como normales por la comunidad. Eso, señores, se llama adoctrinamiento: el Estado diciendo a los ciudadanos qué deben pensar acerca de los comportamientos de los demás, y proscribiendo las visiones alternativas.

Pero Jorge Navarrete, si bien es cercano a la Democracia Cristiana chilena, es agnóstico, y en ese sentido se agradece que sea sincero en manifestar qué partes del cristianismo deberían declararse proscritas, completamente inaceptables en una sociedad abierta y tolerante como la nuestra.

Por lo mismo, reviste mucha mayor gravedad las opiniones de la senadora DC y pre candidata presidencial Ximena Rincón, pubicadas en la sección de cartas del mismo diario, bajo el título Debate sobre valores socialcristianos (el eufemismo es exquisito, pero supongo que se lo debemos al editor y no a la autora), pues ella se presenta como católica y pretende argumentar en base a los principios cristianos.

Señala la senadora:

Los valores socialcristianos promueven la igualdad y el fin de la discriminación en todos los planos.

No puedo dejar de notar que “los valores socialcristianos” pueden ser cualquier cosa, y que seguramente no son más que lo que la autora tiene en mente como valioso en cada momento determinado. Desde luego hablar de valores, principios y virtudes cristianos la comprometería demasiado, y entonces conviene usar esa referencia a “lo social” para desprenderse de cualquier idea molesta que un tal Jesús de Nazaret haya predicado hace dos mil años, acerca de la persona humana.

Pero lamentablemente para doña Ximena, la cosa no cuela, porque la organización a la que pertenece todavía no ha cambiado su nombre a Partido Demócrata Socialcristiano, y por lo mismo, ella debe responder por la “C” que pone en el pie de firma, si quiere conservar cualquier viso de credibilidad.

La carta continúa:

No ha sido un camino fácil para nosotros. En la Declaración sobre algunas cuestiones de ética sexual, de 1975, la Congregación para la Doctrina de la Fe subrayaba el deber de tratar de comprender la condición homosexual. Sin embargo, los actos homosexuales eran descritos como privados de su finalidad esencial e indispensable como “intrínsecamente desordenados”.

¿Responderá actualmente a la defensa de los valores socialcristianos reprobar los actos homosexuales? Hoy es evidente que la gran mayoría entendemos que cada persona tiene el derecho a vivir en plenitud su sexualidad sin dañar a los demás, y que éste es un elemento de la esencia de su dignidad y libertad.

¡Oh, sorpresa! ¿Así que la CDF tiene algo que decir respecto a estos misteriosos “valores socialcristianos”? Quién lo diría.

Ya que ella misma ha invocado la declaración Persona Humana sobre algunas cuestiones de ética sexual, de 29 de diciembre de 1975, ameritaría que algún clérigo aclarara las palabras de la senadora Rincón, sobre todo en cuanto propone que los actos homosexuales serían dignos y compatibles con el cristianismo, y lo hace públicamente, en un medio de comunicación de circulación nacional.

Habría que recordar que:

  • Las cuestiones sobre el valor moral de los actos no se deciden por lo que entienda la mayoría de las personas (tal vez los “valores socialcristianos” sí, nadie lo sabe a ciencia cierta)
  • El rechazo a las conductas homosexuales no la inventó la CDF en 1975, sino que se remonta a las cartas de San Pablo (1 Cor 6,9-10).
  • Esa misma doctrina ha sido reiterada en diversas ocasiones con posterioridad a ese año, y todavía se encuentra íntegramente reafirmada en el Catecismo de la Iglesia Católica, en el párrafo 2375.

La senadora concluye su misiva, aportando un toque de clase, cuando se trata de poner a Cristo contra el cristianismo y justificar así su decisión política:

Una sociedad decente es “aquella que no humilla a sus miembros”, ha señalado Karen Atala.

En vísperas de una fecha tan significativa para los cristianos, recordemos que fue un niño discriminado el que alimenta nuestra fe.

De lo que deberíamos colegir que cualquiera que sea perseguido y “humillado” por el Estado (sea narcotraficante, pedófilo, ladrón o violador de los DD HH) puede sacarnos en cara a los cristianos que NSJC tampoco fue acogido y respaldado por los políticos de su época.

Muy bonito.

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Categorías:Matrimonio
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