Inicio > Historia > Sobre citas espurias y fuera de contexto

Sobre citas espurias y fuera de contexto

Hace días que tenía pendiente seguir abordando las citas que en diversos sitios web se usan para acusar a la Iglesia de ser misógina, pero esta ha demostrado ser una tarea especialmente compleja, pues al parecer nadie, en la red al menos, tiene una acusación seria y respaldada de la que pudiéramos hacernos cargo.

Al parecer, los enemigos de la Iglesia no necesitan razones, y simplemente se da por hecho que la Iglesia está “en contra de las mujeres”. Es lamentable, pero ésta ha llegado a ser una de esas verdades de Perogrullo, donde corresponde al defensor demostrar la inocencia de la acusada, en este caso, la Iglesia.

Pero esa es la situación en la que nos encontramos, así que comencemos por la única de las citas de San Agustín que contenía una referencia, donde se nos dice:

“Nada rebaja tanto a la mente varonil de su altura como acariciar mujeres y esos contactos corporales que pertenecen al estado del matrimonio.”
—San Agustín, “De Trinitate”

El primer paso en nuestra búsqueda de esta cita fue bajarlo en formato electrónico y hacer una búsqueda por “matrimonio”.

Resultados: 0. No aparece la palabra matrimonio en el libro “De Trinitate”.

No descarto que el libro donde hice la búsqueda hubiera empleado otra palabra para traducir el mismo concepto del original latino, pero el matrimonio es una institución tan importante, que no parece probable una traducción diversa. Pero ese es el tipo de inconvenientes que nos encontramos cuando no contamos con la referencia adecuada, y sólo nos queda intentar adivinar el origen del texto.

Sin dejarme desanimar por el resultado inicial, intenté otra consulta, esta vez por “mujeres”. Tampoco hubo nada que se asemejara a la cita que buscábamos, pero los párrafos que sí aparecieron eran muy interesantes. Por ejemplo:

Hecha, dice, a imagen de Dios la naturaleza humana, la cual se compone de dos sexos; y así no se excluye a la hembra cuando se habla de la imagen de Dios. Al decir el texto: Hizo Dios al hombre a imagen de Dios, añade: Varón y hembra lo hizo. (XII, 7, 10)

Y

Según, pues, esta renovación, nos hacemos hijos de Dios por el bautismo de Cristo, y, al vestirnos del hombre nuevo, nos vestimos de Cristo por la fe. ¿Quién hay que excluya a las mujeres de este benéfico concierto, siendo nuestras coherederas en la gracia, cuando en otro lugar el mismo Apóstol dice: Todos, pues, sois hijos de Dios por la fe de Cristo Jesús. Cuantos habéis sido bautizados en Cristo, os habéis vestido de Cristo. No hay ya judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni hembra, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús? ¿Por ventura perdieron las mujeres creyentes su sexo? (XII, 7, 12)

Entonces, y en un sentido completamente opuesto al de la cita atribuida a San Agustín, el Padre de la Iglesia está argumentando que el hombre y la mujer son ambos imagen de Dios, y coherederos en la gracia.

Desde luego, no se trata aquí de pintar al Santo como una especie de “proto feminista”, un adelantado a su tiempo. Leyendo el contexto de su obra es evidente que había gente en su época que abogaba por la inferioridad de la mujer ante el hombre y es posible que los especialistas en la materia puedan indicarnos otras citas donde, por ejemplo, se alabe el celibato que él mismo abrazó por sobre la unión matrimonial con una mujer. Eso nos lleva al debate sobre qué se entiende por misoginia, y si optar por el celibato implica despreciar a las mujeres. Pero ese es otro tema.

Pasando a la única de las citas restantes que cuenta con una referencia, tenemos que correspondería a Tertuliano, en el primer párrafo de la obra titulada De Culta Feminarum, es decir, “sobre el vestido de las mujeres”. Repitámosla aquí, para que no tengan que buscarla:

“¿Y no sabes tú que eres una Eva? La sentencia de Dios sobre este sexo tuyo vive en esta era: la culpa debe necesariamente vivir también. Tú eres la puerta del demonio; eres la que quebró el sello de aquel árbol prohibido; eres la primera desertora de la ley divina; eres la que convenció a aquél a quien el diablo no fue suficientemente valiente para atacar. Así de fácil destruiste la imagen de Dios, el hombre. A causa de tu deserción, incluso el Hijo de Dios tuvo que morir.”

Esta traducción del párrafo en español, Google la conoce sólo en páginas anticatólicas, pero pueden leerlo en inglés, en la versión de newadvent.org.

Nuestra respuesta es, como siempre, “contexto, señor, contexto”.

Y el contexto relevante de De Culta Feminarum es que nos encontramos ante una obra moralista, es decir, intenta obtener un cambio en el comportamiento del lector –específicamente llama a las mujeres a renunciar a las vanidades de la belleza y la vanagloria de los vestidos, y no dogmática ni didáctica. Dado que el cristianismo tiene por premisa que todos somos pecadores y estamos privados de la amistad con Dios, no tiene nada de extraño iniciar esta exhortación identificando al lector como un pecador. En este caso, dado que los destinatarios son las mujeres, se las identifica con Eva, tal como en otras ocasiones se identifica al hombre caído con Adán.

Aun así puede parecer exagerado el tratamiento de Tertuliano a las mujeres, pero tal vez convenga recordar en este sentido que Tertuliano no es considerado santo ni tampoco uno de los Padres de la Iglesia, por haberla abandonado para unirse a los montanistas, movimiento rigorista que propugnaba la castidad dentro del matrimonio y prohibía las segundas nupcias, pero luego rompió con ellos ¡por no ser lo suficientemente severos!

Con esto queda claro que no basta con citar a Tertuliano y declarar el caso cerrado, pues precisamente es uno de los autores cuyas doctrinas deben compararse con la de los Padres de la Iglesia, para saber si representan adecuadamente a la Iglesia.

En fin, con esto esperamos haber demostrado que citar a medias está bien cuando exhortamos a nuestros compañeros, pero en ningún caso cuando estamos ante un debate serio. Y además, que la Iglesia no tiene nada contra las mujeres, siempre ha estado a favor de su dignidad y santidad.

Dejamos para una próxima entrada la discusión sobre el cargo de odio a las mujeres, en base  a la caza de brujas y el Malleus Maleficarum.

Anuncios
Categorías:Historia
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: