Inicio > Escépticos > Dios, autor trascendente

Dios, autor trascendente

Es curioso que, en el diálogo entre escépticos y cristianos, el concepto mismo de Dios sea una barrera, pues lo habitual en un debate es que las partes al menos estén de acuerdo sobre qué se va a discutir. Me refiero a que ateos y agnósticos suelen hablar de un dios que es muy fácil de negar, un ser tal vez poderoso, pero en definitiva uno más dentro de los dioses a los que los hombres han adorado. En esta categoría tenemos a Thor (“Tú no crees en Thor ni en Odín; yo no creo en Thor, ni en Odín, ni en Yavé”), la tetera de Russell (“Hay tanta evidencias de tu dios como de una tetera que orbite a Venus”), o el paródico monstruo volador de Spaghetti.

En la vereda opuesta, los cristianos insistimos en que nuestro Dios no es simplemente uno más dentro de los dioses que han adorado los hombres, sino el único Ser Supremo, completamente trascendente a todo lo creado, al cual incluso la categoría de “ser” se aplica de una forma limitada o analógica. A esta diferencia fundamental de conceptos se debe más de un fracaso en una conversación que es relevante y necesaria.

En parte, esta discrepancia se basa en que es más fácil adorar a los dioses, si los conceptualizamos como seres poderosos, tal vez una extensión de los reyes y guerreros, dotados de una magia particular, pero que en definitiva se parecen a nosotros en sus motivaciones y deseos. Pienso en los dioses griegos y sus historias de incestos y engaños, que reflejan nuestra forma de comprender el mundo, asimilándolo a lo que ya conocemos. La enseñanza cristiana, en cambio, opera contra esa tendencia y nos propone que Dios es completamente ajeno al mundo y trascendente. En la Biblia, parece que Abraham todavía se encuentra bajo el paradigma primitivo que hemos descrito, y recién cuando Dios habla a Moisés, comenzamos ver un cambio, cuando Dios dice “Yo soy el que soy […] dirás ‘Yo Soy’ me envió a vosotros”.

Ahora bien, si decimos que Dios es trascendente, inefable, más allá de toda posible comprensión, el siguiente paso lógico (y esto también lo han dicho los escépticos) es preguntar qué sentido tiene hablar de un ser tan ajeno e impenetrable, qué podríamos decir de dios de los cristianos, si no se parece en nada a lo que comúnmente podemos conocer.

Este es un desafío válido a la concepción cristiana de Dios, que apunta a ese abismo infinito entre creador y creatura, uno que tal vez podamos expresar con una analogía. Me refiero a la intuición de J.R.R. Tolkien expresada en su poema mitopoeia y otras obras, donde expresa la idea que todo autor es un subcreador de su propio mundo, el cual gobierna a imitación de Dios. Con esto en mente, es natural pensar en Dios como el autor de una obra de arte, la creación, dentro de la cual todos nosotros somos sus personajes. Estoy seguro que en la vasta tradición filosófica, esta idea debe haber sido considerada con anterioridad, pero yo la encontré originalmente en Tolkien, y si alguno de los visitantes quiere mencionar otras fuentes relevantes al respecto, se los agradeceré.

Esta analogía puede ayudarnos a, si no entender, al menos apreciar la magnitud de algunas de las cosas que decimos al hablar de Dios. Así por ejemplo, cuando afirmamos que Dios es omnipotente, que con la misma facilidad puede crear el universo que un grano de arena, nuestra mente lógica se subleva, considerando la enorme diferencia de energía que para nosotros representaría hacer una u otra cosa. Pero si vemos que Dios podría parecerse a un escritor que se enfrenta a una hoja de papel en blanco, se hace evidente que no hay más esfuerzo en escribir “grano de arena” que “universo”, y la enorme libertad que tiene al hacerlo.

Si se me permite mencionar a la Escritura, diría que el relato del Génesis contiene una sugerencia en este sentido, al mostrarnos que Dios crea sin esfuerzo y mediante Su palabra.

A veces, los escépticos gustan de pasar por psicólogos, y hablan de Dios como si fuera un amigo imaginario, una idea que los creyentes se inventan para satisfacer oscuras necesidades de trascendencia, o para apaciguar el temor a la muerte. En ese caso, yo respondería que si alguien está siendo imaginado ¡somos nosotros, por Dios! Es él quien, no sólo nos creó, sino que nos mantiene en la existencia misma, de modo que si dejara de pensar en nosotros por un solo instante, despareceríamos de toda realidad y sin dejar rastro, tal como los personajes de una novela dejan de existir una vez que cerramos el libro y no pensamos más en ellos.

Otro caso en que podría ser útil la analogía de la subcreación se refiere al clásico dilema entre libertad y predestinación. ¿Cómo podemos decir que somos libres, si Dios es omnisciente y ya sabe las decisiones que tomaremos? Podríamos contestar que estamos mirando la realidad desde dos perspectivas diferentes, pero compatibles. Si le preguntáramos a Sancho si don Quijote fue obligado por alguien a montar a Rocinante y dejar su hacienda por algún hado del destino, seguramente nos diría que no, que su amo hizo todo esto libremente, con tan soberana voluntad como la que él mismo tuvo cuando decidió ponerse a su servicio. Sin embargo, desde el punto de vista de Cervantes, ninguna de estas “decisiones” estaba más allá de su control. Aunque por otro lado, frecuentemente los buenos novelistas reportan que sus mejores personajes se niegan a ejecutar los actos que son necesarios para la trama, y adquieren una especie de libertad que sorprende incluso a mismo autor.

Como toda analogía, esta imagen tiene límites y se puede prestar para malentendidos (¿cuál sería la pluma de este dios-autor? ¿de dónde sacaría el papel?), pero creo que si se mantiene dentro de límites razonables, puede ayudar a expresar la idea que los cristianos tenemos en mente cuando hablamos que nuestro dios no es uno más dentro de los posibles.

Anuncios
Categorías:Escépticos
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: