Inicio > Religión > Sacerdote presencia a un hombre volver a la vida

Sacerdote presencia a un hombre volver a la vida

Quiero compartir con uds. esta historia de un evento extraordinario que le tocó presenciar al padre John Higgins, pastor de la parroquia Saint Raymond en California:

¿Quién no disfruta un buen asado con amigos? Cuando me invitaron a la casa de una joven pareja para la misa del grupo pastoral de los adultos jóvenes y el asado, empaqué mi kit de misa y partí. Llegue a las 6:00 pm con gran apetito y me dieron la bienvenida cerca de 15 jóvenes. Luego el teléfono sonó y todo cambió. Tuve que conducir cerca de 16 kilómetros hasta el hospital donde había una llamada de emergencia.

Conduje velozmente, pensando que la enfermera a cargo de la sala de emergencia, Anne, estaría esperándome. La conocía a ella y a su esposo de la parroquia. Cuando llegué pude ver a los paramédicos a los pies de la única camilla ocupada, así que me apuré y entré.

-Lo siento, padre John, llegó demasiado tarde. Se ha ido -dijo Anna, sonriendo.

Ella tenía mucha compasión, pero también entendía que yo había venido tan pronto como pude. Estaban quitando los cables de un anciano. Noté que estaba usando un escapulario pardo, uno de los antiguos de tela. Me acerqué y dije:

-Está usando un escapulario antiguo

Cuando lo toqué hubo un bip en el monitor, y luego otro. La enfermera, Anne, dijo:

-¿Qué has hecho?

-¡Nada! -le dije.

Ella y otra enfermera saltaron a trabajar nuevamente, reconectando cables y pidiendo ayuda. Los paramédicos se levantaron totalmente sorprendidos. El paciente abrió sus ojos y dijo (con acento irlandés)

-Ah, bien, Padre. Lo he estado esperando. Quiero ir a confesarme.

Casi me caí. Yo no había hecho nada más que ver y tocar su escapulario. Lo siguiente que supe es que estaban trabajando sobre él. No pudo confesarse, pero le di una absolución de emergencia mientras ellos trabajaban. Uno de los paramédicos me preguntó si yo estaba bien y me sentó en una silla.

Un par de semanas más tarde, el hombre vino a mi para confesarse, y me dijo que el doctor no podía entender qué ocurrió y tuvo que romper el Certificado de Defunción, que ya había empezado a llenar. Los paramédicos habían venido a verlo en el hospital y le mostraron sus notas. Al final de la página habían escrito la hora y lugar de su muerte, y luego en grandes letras negras agregaron “Vuelto a la vida por Dios”.

Los milagros todavía ocurren. Y no, yo no lo hice. Sólo sucede de acuerdo a la voluntad de Dios. ¿Por qué Él interviene en algunos casos y no en otros? Realmente no lo sé. Todavía no lo entiendo. Pero sí sé que Dios ha hecho milagros en mi vida, y no es el más importante para mí el que hizo por alguien más, sino que el que ha hecho una y otra vez de traert de vuelta desde el pecado y la muerte, a través del sacramento de Su alianza.

Ese hombre todavía debe morir una muerte natural para ser resucitado de entre los muertos a la vida eterna. La resurrección que Jesús nos ofrece a todos también es eterna. Y eso es lo que esperamos en Pascua.

Hasta aquí, mi traducción de la entrada del blog del sacerdote que nos cuenta su experiencia.

Tal como dice el padre, los milagros no ocurren porque sí, todos apuntan más allá del hecho inexplicable, y en este caso, creo yo, es evidente que Dios me llama a volver a la confesión, porque esos pecadillos mortales, a los que estoy tan apegado y que “a nadie hacen daño”, no se van a perdonar solos, y llegado el último día, igual van a ser motivo de perdición.

A nuestros hermanos escépticos, asumiendo que el testigo no nos miente (ahí está su blog, su facebook, es persona conocida), consideren que este evento no ocurrió en algún bosque perdido en las montañas ni es como un avistamiento aislado en medio del desierto. Esto sucedió en un hospital, en condiciones controladas, en medio de personal especializado en procedimientos médicos, con toda la tecnología moderna a su disposición.

Claro, la primera explicación que se nos ocurre es el error en el diagnóstico, pero se hace difícil sostenerlo cuando el médico de cabecera, que trata con situaciones de vida y muerte cada día, no sólo había declarado la muerte, sino que se había dado el tiempo de empezar el papeleo del certificado de defunción.

En ese contexto, el que la persona usara un escapulario y que eso se vincule a que le fuera concedida la oportunidad de confesarse, no es más que la guinda de la torta.

Anuncios
Categorías:Religión
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: