Inicio > Escépticos > El sacrificio de Abraham

El sacrificio de Abraham

Hace unos días un comentario acusaba al dios de los cristianos de hipocresía, por proponer un alto estándar moral, al tiempo que ponía como modelo de fe el sacrificio de Isaac por parte de su padre Abraham.

Lo cierto es que aún para un cristiano de toda la vida, esa acusación puede sonar preocupante. Después de todo, la Biblia no es un libro fácil de entender y, tratándose de textos escritos en épocas tan lejanas y en culturas tan diferentes, es natural que muchos de sus pasajes nos resulten oscuros. Nuestra respuesta natural cuando nos encontramos con uno de esos episodios es “ponerlos entre paréntesis”, esperando que una comprensión posterior nos ayuden a entenderlos. El problema es que los que cuestionan la fe precisamente se enfocarán en esos episodios.

Entonces, veamos qué podemos decir al respecto, y comencemos por el principio, específicamente Génesis 22:

1 Después de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham: «¡Abraham!», le dijo. El respondió: «Aquí estoy». 2 Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré». 3 A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. 4 Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, 5 y dijo a sus servidores: «Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes».

6 Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. 7 Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: «¡Padre!». El respondió: «Sí, hijo mío». «Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?». 8 «Dios proveerá el cordero para el holocausto», respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos.

9 Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. 10 Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. 11 Pero el Angel del Señor lo llamó desde el cielo: «¡Abraham, Abraham!». «Aquí estoy», respondió él. 12 Y el Angel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único».

13 Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14 Abraham llamó a ese lugar: «El Señor proveerá», y de allí se origina el siguiente dicho: «En la montaña del Señor se proveerá». 15 Luego el Angel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, 16 y le dijo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, 17 yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, 18 y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz».

Tradicionalmente los descendientes espirituales de Abraham han visto en este relato el epítome de la fe del patriarca y un modelo a imitar. Es evidente también que el mismo autor inspirado quiere que la fuerza de la fe es sea el núcleo de su historia, pues parte diciendo abiertamente que “Dios puso a prueba a Abraham” y concluye con la recompensa por haberla sorteado exitosamente.

En ese sentido, el mensaje es claro, pero al mismo tiempo los medios que se emplean son inquietante: Si Abraham es un modelo de fe, y como modelo debemos imitarlo ¿Podría Dios exigirnos a nosotros que diéramos muerte a otro? ¿A nuestro propio hijo?

Veamos primero el contexto en el que se vivía el patriarca.

Contrariamente a lo que cree el ciudadano medio, el respeto a la vida humana está muy lejos de ser un mandato absoluto, que podamos decir se encuentra presente en todas las culturas, sino que es una conquista del occidente cristiano.

Basta recordar las diversas prácticas que, a lo largo de la historia, usaban la muerte de seres humanos como un medio para aplacar a los dioses, entretener a las multitudes, seleccionar a los más aptos o mantener el orden social. Pienso en los sacrificios humanos de mayas y aztecas, en el Circo Romano, en el infanticidio de los espartanos, y en el poder sobre la vida y la muerte que tenía el Pater Familia. Ni siquiera puede decirse que estas abominaciones puedan asociarse a períodos de decadencia de sus respectivas culturas, y si eran aceptadas como normales en las más altas civilizaciones que conoció la humanidad antes del advenimiento del cristianismo, ya podemos imaginar cuáles otras existían en las tierras bárbaras o en tiempos menos civilizados.

Abraham ni siquiera vivía en medio de naciones civilizadas, sino en la palestina primitiva, tierras acostumbradas a que la vida de un hombre común valía menos que el caballo de un noble, pero aun así esto no le quitaba fuerza al relato bíblico, porque él mismo nos da a entender que lo que se le pedía a Abraham era algo increíble y abrumador y Dios es quien se encarga de hacerlo presente, pues no pide sólo el sacrificio de un hijo (que ya es bastante), sino que dice “Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac”.

No menos sorprendente es la reacción de Abraham, que obedece sin rechistar, porque el siguiente episodio por el cual le conocemos es precisamente su negociación con Dios por Sodoma, donde recuerda una y otra vez a Dios mismo su propia justicia, bondad y misericordia, para no destruir a los sodomitas y gomorritas por amor a una ínfima minoría de hombres justos.

Por otro lado, al exigir el sacrificio de Isaac, Dios mismo se ponía en entredicho, pues precisamente a través de este niño se debía cumplir Su propia promesa de otorgar una descendencia numerosa a Abraham, por medio de la cual serían bendecidas todas las naciones de la tierra. Es fascinante tratar de imaginarnos qué pensaba Abraham mientras subía las laderas del monte Moria, donde debía efectuarse el holocausto, y el propio San Pablo nos proporciona un vistazo de la escena (Heb 11):

17 Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, 18 a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. 19 Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo.

Pero no hemos avanzado mucho, la pregunta sigue ahí: Entonces, ¿Está bien matar, si Dios lo manda?

Algunos han hecho notar que Dios solamente estaba probando a Abraham, como lo dice explícitamente el relato, y que nunca tuvo realmente la intención que Isaac fuera sacrificado por su padre. Esto es cierto, pero quedarnos con esa respuesta todavía no parece plenamente satisfactorio. Después de todo, la epístola de Santiago es categórica (Sgo 1):

13 Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta: Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie,

Prestar nuestro consentimiento a un acto malo ya es malo en sí, y Dios no nos tienta. Luego, cuando Dios le pide a Abraham que sacrifique a su hijo no puede estarle pidiendo que cometa un acto malo en sí mismo.

La respuesta parte por entender que Yavé no es sólo un dios más, como el que adoraban los pueblos que vivían en Palestino, sino que es el autor mismo de la vida, en el sentido más absoluto, de quien crea ex nihilo, a partir de la nada y como tal todos los otros seres le deben su existencia a Él, de forma directa e indirecta, sin que ninguno pueda decir que tenía un derecho previo a existir o que Dios le debiera algo.

Por lo tanto, Dios puede, en su total libertad, quitarnos este regalo cuando quiera y de la forma que le parezca conveniente –sea por un acto de la naturaleza, de pura voluntad, por un accidente o por un acto de sacrificio–, sin que nadie pueda reclamar que se le hace injusticia porque no se le permitió vivir más tiempo. En el caso de Abraham, no es claro si sabía que quien le pedía este sacrificio no era uno más entre la multitud de deidades que adoraban los paganos, sino el Autor de la Vida al que nos hemos referido. Lo que sí era evidente para el patriarca es que Isaac había nacido de Sara, su infértil esposa, a pesar de la edad avanzada de ambos padres y en cumplimiento de la promesa de Dios, y por lo mismo quien había dado esa vida tenía derecho a pedirla de vuelta. Por eso es que Abraham, aunque sentía un gran amor por ese hijo que había esperado toda su vida, obedeció sin replicar.

Entonces, el problema doble estándar moral del ejemplo está resuelto (si Dios lo da, Dios lo puede quitar), pero nos deja dificultad para la vida en sociedad, y muy grave: ¿Que hacer si un creyente dice que Dios también le ha pedido matar a su hijo?

Nuestra primera respuesta es decir que tal sujeto está loco, pero si podemos sostener eso de uno cualquiera que se apresta a cometer ese tipo de crimen, lo mismo podríamos decir de Abraham. Más convincente, en mi opinión, es la posición de aquellos que dicen que con la encarnación de NSJC operó un cambio cualitativo en la naturaleza humana, donde, al asumir esa naturaleza en su divinidad, la destrucción voluntaria de un ser humano equivale a atentar contra la naturaleza que ya se encuentra en Dios, y por lo tanto imposible incluso como sacrificio.

Anuncios
Categorías:Escépticos
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: