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Malas Películas: El Vengador-El Sicario de Dios

Hay películas malas y malas películas. Películas malas son aquellas donde el guión no tiene sentido, la actuación es plana y monocorde, la escenografía es mediocre, la fotografía básica y la dirección parece hecha por un aficionado. Acá vamos a hablar de las otras.

Luego de encarnar al albino “monje del Opus Dei” (ni pregunten) en El Código Da Vinci, imagino que a Paul Bettany le quedó gustando esto de patear traseros de herejes bajo las órdenes de un cardenal, porque de otro modo no se entiende esta película.

Así que, con esas ganas y poco más debió comprarse el set del Juez Dredd, incluyendo la metrópolis futurista, el entorno desértico y la moto de Silvester Stallone, y como bono, para que la oferta fuera más real y atractiva, le incluyeron a Christopher Plummer, en reemplazo de Max Von Sydow. Cualquiera diría que Rob Schneider puso un precio demasiado alto a su dignidad, como para retomar su rol de alivio cómico en este refrito… y eso que hablamos del mismo actor que nos entregó obras culminantes (no sé de qué, pero sin dudas serán difíciles de superar) como Gigoló y ¡Este Cuerpo no es Mío! Ahí tienen los primeros 15-20 minutos de la película.

Para evitar demandas por propiedad intelectual de los productores de Juez Dredd, había que introducir algo novedoso, así que los de Priest se miraron y dijeron al mismo tiempo “¡Vampiros!”, y así tenemos nuestro querido Silas (menos el teñido albino) recorriendo el desierto para rastrear y destruir a los malditos chupasangres que mataron a su hermano.

Lo que sigue a continuación no es más que la esperable serie de peleas en bullet time, diálogos, personajes y agendados giros argumentales a los que nos tiene acostumbrados Hollywood, incluso con una visita, si no de Trinity, al menos de su hermana gemela, luego de saquearle el ropero.

Pero ¿qué hace un comentario sobre este filme en un blog de religión supuestamente respetable como este?

No es que me guste exponer lo precario de mis gustos cinéfilos, o admitir que disfruto ver las mismas 3 ó 4 películas que Hollywood nos muestra una y otra vez (¿De cuántas formas se puede imitar a Star Wars? infinitas, al parecer). Lo que me lleva a distraer vuestra atención es una advertencia, porque si bien la premisa de la película interesante (pocas cosas pueden ser más espectaculares que sacerdotes combatiendo vampiros con shurikens en forma de cruces, o apuñalándolos con una daga oculta en una cruz), esta legítima expresión de frikismo fue completamente arruinada por los constantes y gratuitos ataques a la Iglesia.

La Iglesia que aparece en la película es tan ridícula que sólo puede entenderse (parcialmente, porque nunca te explican su origen) como parte de la realidad paralela en que se desarrolla la historia y que se muestra en la introducción, donde los cruzados habrían combatido contra vampiros en la edad media, no hay arte cristiano, se ven muchas cruces pero ningún crucifijo, y no existe ninguna referencia a NSJC (menos mal) … un verdadero cristianismo sin encarnación. Sin embargo al mismo tiempo se habla de catedrales, hay un clero y los miembros de este se tratan de “monseñor”, y sobre todo los guionistas se tomaron la molestia de incluir escenas exclusivamente para mofarse de la confesión y la misa ¡sin absolutamente ninguna necesidad argumental!

Puedo entender que el protagonista necesite un “enemigo interno” contra el que rebelarse, y ser un “lobo solitario”, un rebelde con el cual el espectador puede identificarse. Para eso tenemos al personaje de Christopher Plummer que representa a la Iglesia jerárquica, en su rigidez e intransigencia, y ni siquiera podrían ofenderse los católicos, porque las vidas de los santos nos muestran que ellos han tenido que enfrentarse contra ese tipo de obispos y cardenales.

Pero hay una escena en que nuestro sacerdote entra en una especie de caseta telefónica para confesarse ¡ante una pantalla! y, como respuesta a sus pecados de dudas y desesperanza, recibe un consejo inane y una penitencia tipo. Además, se repite varias veces el lema “fe, trabajo, seguridad” y “desafiar a la Iglesia es desafiar a Dios” sin ninguna explicación acerca de su relevancia, sólo para mostrar lo oprimidos que viven los humanos bajo el poder absoluto de esta Iglesia. No sé, tal vez el material original, un cómic coreano, era más anticatólico todavía, y los productores se vieron en la necesidad de incluir algo de eso para los que lo conocían.

Decíamos que la premisa era interesante, y algo de eso que sobrevive a esta mala película: la idea del sacerdote como una fuerza de élite contra los enemigos de la humanidad. Lamentablemente ha quedado pendiente de producir el filme que exprese visualmente esta idea, pero mientras tanto los laicos no debemos olvidar que la realidad última de la historia no es evidente a los sentidos, que estamos en un combate permanente contra seres astutos y poderosos, y que sólo buscan destruirnos, y que en ese conflicto nuestros curas y religiosos han recibido la misión y el entrenamiento para infligir graves bajas al enemigo.

Es cierto que muchos de ellos han caído en la ofensiva, como hemos podido comprobar con dolor en los últimos años, y que en su caso es más grave que la simple muerte natural, porque al pasarse al enemigo se llevan el entrenamiento y las armas de su ordenación, que deja una marca indeleble en el alma; pero al mismo tiempo es verdad que la gran mayoría de nuestros curas, ahí donde los vemos –viejos, de paso lento, silenciosos muchas veces, casi-herejes las menos–, ellos están en medio de una batalla espiritual y han renunciado a muchísimas cosas para defendernos a nosotros. Por eso, los laicos, lo que tenemos tiempo de ir a ver malas películas, al menos deberíamos darnos un minuto para decirles “Muchas gracias, Padre”.

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Categorías:Libros y películas
  1. Kewois
    17/05/11 en 11:40 am

    A mi lo que no deja de sorprenderme es que en las películas de posesiones demoníacas y de fin del mundo…… el heroé o los que ayudan al heróe son curas Católicos…. en un país que es protestante!!!

    Nunca hay un pastor evangélico o un Pentecostal Presbiteriano Luterano….
    O varios de ellos….

    El Exorcista…. cura católico
    Constantine es ayudado por un cura católico (no le va bien al cura pero bueh)
    Van Helsing acompañado de un monje Católico y él está bajo ordenes de Roma.
    Estigma (stigmata)…. cura católico

    K

    • 17/05/11 en 12:02 pm

      Je, je. Todo va en el estilo.

      No es que Hollywood sea secretamente católico, pero el cine es un arte visual, y visualmente se ven mucho mejor las iglesias y vestimentas católicas, que las de otros grupos… y tal vez los ortodoxos son más difíciles de ubicar.

      Lo interesante es preguntarse por qué los católicos desarrollaron esas ayudas visuales, y otros grupos cristianos no.

  2. 17/05/11 en 1:05 pm

    Me parece que el catolicismo es más atractivo para el entretenimiento por las razones visuales que dice Pato, pero también por ser más extremo en sus exigencias hacia sus miembros y por su mayor relación con lo sobrenatural. Para los protestantes, el mundo es una máquina que Dios echó a andar y la dejó funcionando sola; mientras para los católicos Dios interviene en el mundo y sus intervenciones se llaman milagros, los que pueden venir en cualquier momento. Interesantemente, el diablo también interviene en el mundo, y la imaginería católica sobre esta figura también es más rica en lo oral y visual que las abstracciones teológicas de los protestantes. No en vano, la película que mejor refleja la gratitud de la que habla Pato al final de su texto (muy bueno, por lo demás), es El exorcista, donde se da por sentado que los sacerdotes católicos (y en particular los jesuitas) son los más capacitados para combatir el mal radical, sólo que pagan un costo demoledor por hacerlo. Creo que ésta es la mejor película de superhéroes que hay, y lo digo en serio y con todo respeto.

    • 17/05/11 en 1:16 pm

      ¡Hola Llei, gusto de verte por acá!

      ¿Sabes qué es lo mejor del exorcista? Que está basada en un exorcismo real, de una niña eso sí, y en ese caso la familia era protestante y pasó por varios ministros antes de tener que llamar a un cura, y al final toda la familia se convirtió al catolicismo. Así que tenemos superhéroes (y super villanos) de verdad.

      A los interesados en verdadera crítica de cine, les recomiendo civilcinema.cl, el sitio del Llei.

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