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El caso de Claudia Pizarro

En la entrada anterior, un lector nos comenta:

¿Y por qué no ponemos nombres y apellidos a los problemas judiciales?

Estamos hablando de principios y de los costos que conllevan. Precisamente el punto de mi entrada era que, si nos dejamos llevar por lo que parecen ser las necesidades inmediatas del “caso con nombre y apellido”, perfectamente podemos despedirnos de los principios, porque siempre habrá un niño sufriendo, que parezca justificación suficiente para cualquier crimen horrible que podamos cometer.

Además el caso elegido es especialmente fácil de resolver, tanto desde el punto de vista de la ética católica, como del derecho chileno. Veamos:

Claudia Pizarro es una mujer chilena embarazada de un niño sin cerebro. Ella siente sus movimientos pero sabe que son espasmos involuntarios. El niño ni siente ni padece y cuando nazca acabará muriendo irremediablemente (sin cerebro ¿cómo respirará y se alimentará fuera del vientre materno?). Además ella padece un cáncer del que no se puede tratar mientras siga embarazda, y por ello pide autorización a las autoridades chilenas para un aborto terapéutico, para no pasar por el trauma de dar a luz a un bebé que morirá (y que tampoco se puede decir que esté “vivo”) y para no acabar ella misma muriendo porque el cáncer se haya extendido demasiado durante el embarazo.
¿Qué pasará con ella?

Varias precisiones:

Primero, todos los movimientos de un niño mientras duerme son “espasmos involuntarios”. De hecho, hasta que no se desarrolle la voluntad alrededor de los 7 años, podrías aplicar ese apelativo despectivo a cualquier acción de un humano. Lo que intentas es deshumanizar al niño, lo cual es inaceptable.

Segundo, el niño (como bien lo llamas) está vivo, tiene un sistema nervioso que mantiene su corazón latiendo, y por lo tanto tiene la capacidad de sentir dolor.

Tercero, tú, yo y todos los que leen esto acabaremos muriendo irremediablemente, ese no es un criterio para matar a otro. Tal vez tengas la espectativa de que muchos de nosotros viviremos más que ese niño, pero ese tampoco es un criterio para justificar el aborto, ya que muchos enfermos terminales morirán (causando sufrimientos y gastos mucho mayores) antes que él, y ese tampoco es motivo para darles muerte.

La única diferencia entre ese niño y un enfermo terminal es que a este se le considera una “persona”, en tanto el feto es un ser humano que no es persona a los ojos de algunos, como se hizo en otra época con los esclavos para venderlos y matarlos. Despreciable.

Cuarto, es irrelevante cómo respirará fuera del vientre materno, como te digo ninguno de nosotros respirará por mucho tiempo más. Lo relevante es que hoy está vivo y junto a su madre.

En cuanto al caso, se ha dicho que la madre padece de cáncer, y que es necesario matar a su hijo para tratarlo, pero en realidad parece que lo que mataría al niño sería la quimioterapia. Si ese fuera el caso, el problema ya se encontraría resuelto por el derecho chileno:

El Código Penal sanciona al médico que maliciosamente causare un aborto y a la madre que lo consintiere. El hecho de exigir el tipo penal que la conducta sea maliciosa implica que se exige dolo directo en la actuación, es decir, que el delincuente se proponga causar el aborto, y no que este ocurra por culpa, es decir, mera negligencia en el procedimiento médico, o por dolo eventual, esto es, como una consecuencia conocida y aceptada pero no querida del actuar.

En otras palabras, si el aborto se produce a causa de un tratamiento aplicado, pero no es algo buscado por el autor, no se sanciona. Por este motivo el legislador puso la palabra “maliciosamente”.

Además, el artículo 10 N° 10 del Código Penal, exime de responsabilidad al que actúa en cumplimiento de un deber, cláusula que se ha interpretado como amparando al médico que interviene para salvar la vida de una persona, realizando actos que podrían derivar en un aborto, por cuanto él tiene el deber de salvaguardar la vida de su paciente. Una reciente modificación legal introdujo el caso de la inexigibilidad de otra conducta, que también podría ser aplicable al caso de Claudia Pizarro, sin necesidad de introducir una legislación especial.

Además, el Código Sanitario, al prohibir el aborto consignó expresamente que lo prohibido era cualquier intervención que tuviera por fin directo provocar un aborto. Al hablar de un fin directo, dejó abierta la posibilidad para aquellos procedimientos que, atacando una enfermedad mortal, indirectamente provocaran la muerte del feto.

Esto lo sabe cualquier abogado en Chile, y con mayor razón uno que pueda asesorar a un hospital o a un parlamentario. ¿Por qué se ignora todo esto para efectos del debate? porque están usando la trágica circunstancia y el dolor de una madre para manipular a la opinión pública, “meter la cuña” del aborto en la legislación chilena, saltarse el procedimiento democrático de discutir el caso en el parlamento (donde no cuentan con apoyo), y obtener en definitiva la aprobación de un procedimiento que una y otra vez ha sido rechazada por los chilenos.

Por otro lado, éticamente el caso se resuelve satisfactoriamente a través del llamado “principio de doble efecto”, que a estas alturas confío en que sea conocido por todos los lectores, y sobre el que podrán hablar los expertos.

¿Qué pasará con ella? Está en manos de los tres jueces de una sala de la Corte de Apelaciones de Santiago. Los tribunales son como una caja negra, y sería irresponsable el abogado que asegure cualquier resultado. En todo caso, el resultado es apelable ante la Corte Suprema, y es perfectamente posible que la decisión no se pueda llevar a cabo hasta después de que nazca el niño.

Además, mi hija de 8 años dice: “El aborto es matar a un niño por dormir y comer, nada más… no creo que eso sea delito”.

Addenda: No estaba seguro si publicar esto, porque en definitiva no altera nada de los principios sobre los que versa la conversación, pero decidí hacerlo, para tranquilidad de los que se preocuparon por el sufrimiento de Claudia y su bebé.

Ministro de Salud: Caso de mujer que pide aborto terapéutico es un “montaje”

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Categorías:Pro-vida
  1. 28/12/10 en 3:25 am

    Cada vez que se habla del caso de Claudia Pizarro pienso en el caso de Marcela de Jesus Ferreira http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=22210

    Estan usando las mismas tacticas que usaron para legalizar el aborto en Colombia, la primera usar (como una herramienta mas) una situacion tragica para que la gente piense con la guata en vez de usar la cabeza.

    Espero que la gente no se deje embaucar y que no hayan mas tontas utiles como la Matthei.

    Saludos!

    • 30/12/10 en 5:13 pm

      Muchas gracias por el enlace. Gracias a Dios que esto se planteó durante un gobierno de derecha, de otro modo creo que el tratamiento del gobierno y la prensa habría sido otro.

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