Inicio > Sexualidad > La Iglesia prohíbe impedir la procreación, como medio o como fin

La Iglesia prohíbe impedir la procreación, como medio o como fin

Sirva el título de esta entrada a modo de desagravio a los hermanos que se pueden haber escandalizado por el de una anterior. Y para los que no estén aburridos de los debates acerca del condón, Kewois comenta:

Pato: A ver si entiendes. Aparentemente la iglesia dice que se puede usar el condón con otros fines que el de no procrear como se ve en el propio ejemplo dado por el Papa.
Yo entiendo que para sus creencias no se puede usar métodos que dificulten o impidan procreación. Estamos viendo en que otros casos se puede usar.

Correcto, y yo te admito que el condón puede usarse, por ejemplo, para cubrir la sonda durante una ecografía transvaginal. Pero nunca puede usarse en un acto conyugal, ni para impedir la procreación, ni como medio para otro fin (por ejemplo, impedir el contagio de una enfermedad), porque la relación entre los esposos siempre tiene una faz unitiva y otra procreativa que no se puede separar.

Consderemos un caso menos extremo al de tu ejemplo (mujer histerectomizada, esposo sin testículos), y mucho más frecuente: el de una relación sexual que tiene lugar cuando la mujer está menstruando, en que la concepción es biológicamente imposible y alguien podría estimar que existen razones de higiene para usar un condón. La respuesta de la moral católica (al menos la ortodoxa) es la misma: no importa sólo el resultado efectivo, es decir, si se impide o no la procreación, desde la perspectiva de la voluntad de los esposos, el acto sexual debe siempre conservar su dimensión unitiva y procreativa, aunque alguna de ellas se vea impedida por otras circunstancias (incluso tan comunes como los ciclos naturales de la reproducción humana).

Luego, Kewois agrega:

Si [usar condón] es malo e ineficaz ¿por que dices que impide la procreación?????

Es moralmente malo, porque usarlo no se conforma con la voluntad de Dios para el acto sexual. Recuerda que el mal moral en un sentido propio, no se predica ni de las personas ni de las cosas, sino de los actos, y de los actos propiamente humanos, es decir aquellos ejecutados con conocimiento y voluntad.

Es ineficaz, porque incluso desde un punto de vista de su propia naturaleza, no cumple la finalidad que persigue (impedir el embarazo y evitar la propagación de enfermedades de transmisión sexual), con un nivel de seguridad aceptable comparado con otras actividades riesgosas. Por ejemplo, si hubiera un medio de transporte que provocara la muerte de 1 de cada 20 pasajeros que lo utiliza, hace tiempo que se habría declarado ilegal su uso. Si una marca de frenos anunciara “Le aseguramos una respuesta oportuna y segura en el 95% de sus viajes” ¿Sería razonable que el Estado respaldara esa marca como la única solución para las carreteras?

Que algo sea ineficaz, no significa que sea completamente inútil. El usar condón efectivamente disminuye la probabilidad de embarazos y contagio de VIH, pero está lejos de ser perfecto como solución, sobre todo cuando la enfermedad contra la que se prescribe es una enfermedad mortal.

En la misma entrada Roi se pregunta:

Y sobre todo,¿a qué viene intentar torpedear el acceso o la legislación a y sobre métodos anticonceptivos y/o profilácticos,como siempre hace la ICAR? La legislación afecta a todos los españoles, y si éstos son católicos,no tienen más que no hacer usa de ellos.

Concedamos que, efectivamente, no es propio de la Iglesia proponer soluciones concretas para los problemas de salud pública, esos asuntos pertenecer al ámbito legítimo de la autoridad pública.

Pero por otro lado, la Iglesia, goza de la libertad religiosa para advertir a todos, feligreses suyos o no, acerca de las implicancias morales de los actos que ejecutan, y de las politicas que el Estado emprende. Desde este punto de vista, es indiferente si el Estado, por ejemplo, promueve el uso del condón o tortura a los oponentes políticos, la Iglesia tiene el deber de alzar su voz para denunciar la inmoralidad de esos actos.

Que la Iglesia no haya cumplido con ese deber antes, cuando “los del otro lado” estaban en el gobierno, no la exime ni la debe acallar para cumplirlo ahora.

Por su parte, los miembros de la Iglesia tienen la libertad, como ciudadanos que gozan de libertad de expresión y derechos políticos, y el deber, como cristianos, de participar en el proceso de formación de las leyes de la república, para que estas acojan y protejan principios comptaibles con la ética cristiana.

No hay razón alguna por la que una ley “neutral” sea intrínsecamente superior a una que exprese valores cristianos, porque esa neutralidad nunca es tal, toda ley ampara o rechaza ciertos principios, y los cristianos estamos convencidos que los nuestros son los mejores, no sólo para nosotros, sino para toda la comunidad.

Desde luego, ello no implica codificar todas nuestras normas morales, pues el propio cristianismo es el principal impulsor histórico de los límites a la acción del Estado, y uno de esos principios de los que venimos hablando es precisamente nuestra preciada separación de Iglesia y Estado.

Anuncios
Categorías:Sexualidad
  1. 1/12/10 en 12:29 pm

    Respecto al mal menor, que por acá sale implícitamente, subí un post cortito que me dejó tranquila sobre el modo de distinguirlo del falso mal menor de moda. Te lo dejo acá*, porque en un comentario te copié un trozo de este post.

    Saludos

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: