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La mano de Dios

Ahora que los mineros de Atacama están siendo rescatados, resulta indispensable recordar los numerosos tintes religiosos de esta gran epopeya que ha durado ya varios meses:

Desde su inicio, la noticia del accidente era devastadora: 33 mineros no habían podido salir luego del derrumbe, y si había alguno que sobreviviera, su mejor esperanza se encontraba en un refugió ubicado a 700 metros de en la profundidad de la tierra, con escasas provisiones y completamente aislados de toda forma de comunicación. Como ocurre cada vez que el ser humano se enfrenta a lo imposible, recurrimos a Dios, y la religión fue la primera en concurrir en ayuda a los familiares.

Pastores evangélicos y el obispo católico de Copiapó estuvieron junto a los familiares antes que cualquier otra ayuda, y oraciones se elevaron y las misas se dedicaron antes que cualquier plan de ayuda.

Luego vinieron las cadenas de oración, que mantuvieron la esperanza y el esfuerzo por 17 días, a pesar de las voces que llamaban a moderar las expectativas, y hablaban de que los alimentos en el refugio durarían menos de una semana, y ni siquiera eso si los que habían llegado al sitio seguro eran más de 10 personas. Yo mismo le recordé a mi hija que hiciera sus oraciones terminando con “que se haga Tu voluntad”, pensando que la preparaba para un resultado adverso. ¡Ah! Si tuviéramos la fe de los niños…

En fin, cuando las sondas, después de algunos intentos fallidos, finalmente ubicaron el refugio y nos enteramos que los 33 mineros habían sobrevivido 17 días, a pesar de sus enfermedades y luchando contra el hambre, la reacción general fue de una alegría sin comparación y la exhalación de alivio sólo pudo vocalizar un “gracias a Dios”.

Inmediatamente, lo primero que pidieron los atrapados fueron Biblias e imágenes religiosas, porque es lo que hace un hombre bien nacido, cuando ve que se la ha concedido un favor inmerecido, porque todos entendían que sobrevivir de ese modo, y ver como se abría la posibilidad del rescate sólo podía tener como explicación que Dios volviera sus ojos hacia las oraciones de sus hijos y que haya respondido “Lo quiero, sea”.

Ahora, que los mineros salen de su cárcel de piedra, llevan junto a su pecho la marca de aquel que los libró de una muerte segura, y que no es el gobierno ni las máquinas, y nuevamente sus primeras palabras han sido de agradecimiento al Señor suyo, que también es el nuestro.

Cada uno de estos grandes trazos y cientos de otros más pequeños (la operación se llamó “San Lorenzo”, el 33 se repite una y otra vez), nos hablan de una empresa teñida por la religión y la fe, mismas que no son nada más que locura para nuestra élite, la manifestación de una aberración de nuestra mente infantil, una apéndice que ya no tiene utilidad, y el resabio de una época anterior, menos evolucionada. Ante eventos como éste, quien nunca ha tenido la necesidad de Dios, y confía en su ciencia y su razón, seguramente se siente aislado, como la única persona cuerda en un mundo de locos.

Pero el pueblo sabe quién rescató a los suyos y agradece a Dios, honrando así la justicia, en un gesto que lo eleva por sobre otras criaturas.

S: Demos gracias al Señor Nuestro Dios
P: Es justo y necesario
S: En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno.

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Categorías:Actualidad
  1. 13/10/10 en 10:43 pm

    Es impresionante constatar lo que has dicho. De la pinta que sean, cada uno en su estilo, han dado gracias e invocado el Nombre sobre todo nombre y era emocionante como algunos, antes de saludar a su familia se ponían de rodillas para dar gracias en primer lugar.

    ¿De qué resabio me hablan? ¡Cuánta razón tenía san Pablo cuando dice qeu los eruditos se entontecieron en sus elucubraciones al no querer ver lo que grita y brilla delante de sus ojos y oídos.

    El que quiera oír, que oiga. Saludos emocionados y orgullosos de ser chilenos

  2. 15/10/10 en 12:05 pm

    Pato, me surgen dudas: ¿Si hubieran muerto? ¿Es culpa de dios o del ser humano? ¿Dios los habría dejado morir? ¿Y por qué? ¿Por qué está vez ayudó y en el terremoto dejó morir? ¿De qué depende ese criterio de acción?

    Esto es como lo discutido en torno a la historia de unos sacerdotes en Hiroshima o Nagasaki.

  3. jorge_lavin
    15/10/10 en 8:21 pm

    Jorge, las manifestaciones del poder de Dios son para la gloria de Su nombre. Su amor no necesita mas demostraciones que el haber enviado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en El crea no se pierda, mas tenga vida eterna.
    El tiene el control de la vida y la muerte pero aun ya venció a la muerte, todos morimos en esta vida, pero si crees en Jesucristo, y lo aceptas como tu Señor y unico Salvador, vencerás la muerte por Su poder, porque en el somos mas que victoriosos.
    Las oraciones de los hijos de Dios permiten que El establezca Su reino en la tierra, pero El nunca dejará de ser un caballero, no entra donde no lo invitan.
    Dios no tiene la culpa de la muerte, la tiene el hombre por haber preferido alejarse de la Fuente de Vida que es Jesus.
    El no te deja morir, te da Su palabra para que vivas.

  4. 18/10/10 en 8:33 am

    Jorge Lavín, no me respondes nada…

  5. jorge_lavin
    18/10/10 en 11:31 am

    Te respondo mas directamente:
    Si hubieran muerto no sería culpa de Dios, pues El no provoca la muerte, por el contrario el da la vida. Efectivamente seria la culpa del hombre por que voluntariamente se ha alejado de Dios, buscando su propia independencia.
    Cuando Dios no interviene no es que deje morir a la gente, es que respeta el mas grande regalo que le dio en un principio: su voluntad de depender de El o de ignorarlo
    Porque esta vez ayudo y otraas veces no? Primero porque evidentemente muchos clamamos a El por ayuda esta vez, porque tuvimos tiempo para acerlo, el terremoto fue sin aviso y normalmente cuando la gente no necesita de Dios no le busca, pero tambien aqui debemos respetar su soberania: Sus caminos no son como nuestros caminos, El actua de acuerdo con Su propósito en todo momento
    El criterio de accion de Dios depende de El mismo no de formulas religiosas del ser humano

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