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500 caracteres o menos

En el sitio web de La Tercera se publica una columna titulada Matrimonio Homosexual con Adopción ¡Ahora!

Y mi comentario:

No se debe permitir la adopción de parejas homosexuales, porque el Estado debe velar porque cada niño entregado en adopción tenga, de ser posible, un padre y una madre, entorno que una pareja homosexual no puede proporcionar.

No se debe permitir que los homosexuales se casen porque el matrimonio es una institución cuya relevancia pública no viene dada por el amor (que no es asunto de nadie más que la pareja), sino por que es el ámbito donde se educan los hijos.

Publico esto porque, sobre todo en esta época de twitter, es importante que podamos expresar nuestros argumentos en frases breves y sencillas, y me parece que puede servir dejar esta entrada como registro.

Desde luego, hay mucho más que explicar en un tema tan complejo como éste, pero el sitio sólo permite un máximo de 500 caracteres para los comentarios, así que a eso nos atenemos.

De partida, estos argumentos tienen la ventaja de no recurrir a un fundamento ético, religioso o “valórico” (palabra no admitida en la RAE pero de mucho arraigo en Chile), sino exclusivamente de protección a la infancia, que también es un valor impuesto desde el Estado, pero al menos tiene  una ampliar aceptación en la arena pública.

Partimos de la base que un niño, en una situación ideal, se criará mejor con un padre y una madre, situación que una pareja de homosexuales no puede replicar. En ese sentido, basta preguntar a cualquier niño de 10 años o menos si prefiere que sus padres vivan juntos o separados, y la gran mayoría les dirá que los quieren juntos, a pesar de que tengan problemas. Si alguno les responde que prefiere que sus padres se separen, tienen ante Uds. un seguro indicador de que el niño ha sido sometido personalmente a episodios de violencia.

Es indudable que un niño se relaciona en forma diferente con su padre, de lo que lo hace con su madre, y para replicar esa relación, se debe ser hombre y mujer respectivamente, de modo que un hombre, por mucho cariño que sienta por su hijo, nunca podrá relacionarse con él como lo haría una mujer, pues, sea homosexual o heterosexual, nunca dejará de ser un hombre. Durante los años 60 y 70 se propagó la idea de que los roles masculinos y femeninos, ser padre o madre, eran actitudes completamente aprendidos del entorno donde se crecía, pero hoy sabemos que eso no es verdad. Si le das un camión a una niña seguramente lo usará para llevar a sus ositos de peluche al colegio, y si le regalas una muñeca a un niño, lo más probable es que Barbie termine arrasando Tokio.

Además, el hogar familiar es donde se aprenden las lecciones más importantes. Antes de que ni siquiera tengamos memoria o auto conciencia, aprendemos las lecciones más importantes para nuestra vida futura: nuestra propia identidad, nos reconocemos como hombre o mujer, cómo deben comportarse los sexos entre sí, o qué podemos esperar de una persona desconocida.

Todo eso se ve alterado drásticamente cuando la principal relación humana que experimenta un niño, la que establece con sus padres, se ve fundamentalmente alterada, y lo ponemos contra su voluntad en medio de un experimento social.

Hago la salvedad de que “de ser posible” se debe entregar a los niños a una pareja heterosexual, pero si eso no es posible, nos preguntan ¿no será mejor entonces recurrir a parejas homosexuales que dejar al niño en un hogar?

Me pregunto ¿Querrían eso los homosexuales? parece que no, porque su principal reivindicación es la igualdad y la aprobación de su forma de vida, y aceptar esta situación significaría ponerlos “a la cola” de las parejas heterosexuales.

Además, un niño adoptado por una pareja homosexual, viendo que otros en situación similar cuentan con un padre y una madre, se sentiría doblemente discriminado, y nos preguntaría, con razón, por qué “quemamos” su posibilidad de ser adoptado por una pareja heterosexual ¿Sólo por nuestra particular política de igualdad y apoyo a la diversidad sexual? no parece justo.

También sobre la adopción, se dice que mucho niños estarían mejor con una pareja de homosexuales cariñosa que en un hogar, pero la razón dada persiste: un niño en un hogar tiene la posibilidad de tener un padre y una madre; uno entregado en adopción a una pareja homosexual, no. ¿Tenemos derecho a quitarle esa posibilidad?

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Categorías:Política y derecho
  1. A. Sotillos
    5/10/10 en 12:21 pm

    No deja de ser ironico que al terminar el articulo aparezca publicidad sobre divorcios express baratos. jaja.

    • 6/10/10 en 11:13 am

      Je, Je. Esas cosas pasan cuando el sitio es gratuito.

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