Inicio > Religión > Más pelagianismo

Más pelagianismo

¡Vaya el debate que se armó en la entrada anterior! Hay muchas cosas que me gustaría aclarar de lo que se dijo ahí, pero desde ya el número de comentarios me limita a hacer breves intervenciones.

Sí quiero contestar más detalladamente la intervención de Luis López, porque hizo algo que a mí me gusta mucho, y eso es preguntar:

Escribe Luis López:

Ahora bien, pregunto. ¿Por qué necesariamente para que la redención “real e histórica de Jesús” fuese verdaderamente operativa, el pecado original tuvo que tener una dimensión histórica, esto es, concentrada en una persona concreta -Adán- que la transmitió al resto de la humanidad?

Partamos con la vinculación que establece San Pablo entre los actos de NSJC y los de Adán, especialmente en la carta a los Romanos, capítulo 5 versículo 12 en adelante. Todo ese discurso se desarrolla en una comparación entre ambas figuras, y para comparar dos cosas, la lógica exige que se encuentren al menos en el mismo “plano de ser”. Por eso puedes comparar una bicicleta con un niño (peso, color, forma, ubicación, etc.) pero no a El Quijote con una casa.

Aún así se podría hablar de comparar una figura mítica con una figura histórica, pero la sola relación falta-justicia sobre la cual discurre el autor nos debe llevar a concluir que ambos extremos de la comparación deben existir en la historia. Por ejemplo, si uno tiene una enfermedad infecciosa, lo lógico es tratarla con antibióticos, y no con un tratamiento psicológico. De igual modo, la justicia que se aplica mediante un acto en la historia, lógicamente se justifica por una falta cometida mediante un acto en esa misma historia. De otro modo, no habría vínculo entre el efecto y su causa.

Además, el Catecismo de la Iglesia Católica explica “390 El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre (cf GS 13, 1)”. (la negrita es nuestra)

¿No puede tener el pecado original más bien una dimensión no tanto histórica sino “existencial”? Dicho de otro modo, Adán no es necesariamente alguien concreto e histórico sino el símbolo o la imagen unificada de cada uno de los hombres de todo tiempo y lugar, dotado de libertad y por tanto de la posibilidad de transgredir la ley de Dios y apartarse de su creador.

¡Puede tener esta dimensión existencial! ¡Y la tiene! De hecho, para algunos, será la única relevante para el día a día. De lo que se trata es que, dándole toda la importancia que creas oportuna a este punto de vista, como cristiano no puedes negar la dimensión histórica. Puede que esta dimensión no te diga nada, que el lenguaje sea tan “hecho de imágenes”, u oculto por las nieblas del tiempo, o contrario al panorama científico, que desaliente la reflexión, la que, tal vez, sea más rica desde un punto de vista existencial. Allá cada uno con su libertad y su camino de crecimiento en la fe, pero lo que no puedes hacer es negar el acontecimiento histórico subyacente.

Así todo hombre, desde su nacimiento, dotado del don divino de la libertad, lleva inserto esa posibilidad de pecado potencial (original) que es el apartarse de Dios. Y así lo ha hecho sistemáticamente desde que el mundo es mundo, convirtiendo su pecado potencial en un pecado actual y real, dilapidando su libertad. Y convirtiendo el mundo, como acertadamente se ha dicho, en una “estructura de pecado”.

Todo eso es correcto, mientras no digas que es el único sentido en el que puede entenderse el relato de la caída.

Aquí quiero volver a uno de los puntos mencionados en la entrada anterior, y es la acusación de Pelagianismo. No es una acusación ligera, ni hecha a la ligera, porque si el hombre siempre tuvo y mantiene la posibilidad de hacer el bien o el mal tal como la conocemos hoy, si Dios nos creó así, entonces el mensaje de NSJC se convierte en la admonición de un maestro; y su vida, en el ejemplo de un héroe y lo mismo podrían haber hecho Confucio, Buda, tú o yo… si fuéramos lo suficientemente decididos por hacer el bien. Esto es pelagianismo.

De esto se seguiría, por ejemplo, que los recién nacidos, que no pueden pecar, no necesitan bautizarse, que NSJC no puede ser llamado “Redentor” porque no había nada de qué redimirnos, o que Nuestra Señora no puede ser “La Inmaculada”, ya que no había nada de qué preservala desde el instante mismo de su concepción.

Es cierto que no comprendermos la redención obrada por NSJC en toda su extensión, pero para mantener su consistencia interna, el cristianismo necesita afirmar la realidad del pecado original. A muchos gustaría que no afirmáramos el pecado original, porque entonces el relato de los evangelios tampoco necesita ser una realidad histórica, y podemos poner a NSJC junto con los héroes míticos de otras religiones. Sin embargo, el cristianismo no es nada si no se funda en el hecho histórico de la resurrección y en el encuentro con la persona histórica de NSJC.

En la entrada anterior los comentaristas destacan las inconsistencias de una lectura literalista del Génesis, y yo comparto esos cuestionamientos; por eso lo primero que hago al introducir el tema es reconocer que existe una tensión. Esa tensión siempre existirá, queremos “suavizarla”, y hay varias formas de hacerlo, pero a cambio de ganar paz con el mundo, no podemos perder el mensaje cristiano.

Anuncios
Categorías:Religión
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: