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Amor y matrimonio

Para concluir la más reciente secuencia de entradas acerca de las parejas homosexuales y el matrimonio, quiero dejarles una nota… digamos optimista.

Si uno observa la lamentable situación actual del matrimonio, y la compara con lo que ha sido esta insitutición durante los milenos de existencia de la especie humana, podríamos decir que gran parte de la culpa es de los cristianos. Somos víctimas de nuestro propio éxito.

Verán, durante el 99 de su historia y a lo largo de todas las culturas, el matrimonio ha sido una institución necesariamente vinculada a la reproducción; una forma de asegurar la protección de la mujer y la educación y la crianza de los hijos.

Tradicionalmente, a la mujer se le exigía  fidelidad, pues existía la posibilidad de que quedara embarazada producto de la actividad sexual, y se presumía por ley que todo hijo nacido en el matrimonio lo era de su marido. Por el contrario, la fidelidad ni siquiera era una espectativa para el hombre, que no sólo se esperaba que tuviera concubinas, sino que algunas culturas las protegín reconociendo el concubineto como un contrato legal, o a través de la poligamia.

El amor en todo este cuento no tenía nada que ver.

Entonces, viene San Pablo y su revolución matrimonial.

Claro, a nuestros oídos modernos las palabras de San Pablo suenan más a escándalo que a revolución. ¿Cómo se atreve a decir que Dios quiere que las mujeres obedezcan a sus maridos? Pero eso es porque somos esclavos del hoy y de las noticias al instante.

Una mirada objetiva  a la realidad historica nos muestra algo muy diferente: la idea de que una mujer obedezca a su marido es lo natural y esperable para la enorme mayoría de los seres humanos que han vivido sobre este planeta. (Recordemos que la Palabra de Dios se dirige a todos los hombres, de todas las épocas, no sólo a mí)

La revolución a la que nos invita San Pablo, viene por el otro lado, cuando dice a los maridos que amen a sus esposas, como si se tratara de su propio cuerpo, y que el amor matrimonial es un signo del amor de NSJC hacia su Iglesia.

Esto es extraño, único, revolucionario.

Sin declaraciones como esta, toda la enseñanza cristiana acerca del amor a los demás se pudo haber quedado en “cosas de curas” o haberse confundido con las exigencias de solidaridad, ayuda   al necesitado, y limosnas, que todas las religiones hacen. Pero no fue así, y los cristianos aprendieron y enseñaron que el amor se debe vivir día a día, como generosidad no sólo material, sino personal, hacia los que se encuentran a nuestro lado.

En un principio la cultura romana se resistió, pues ellos mismos tenían un concepto muy desarrollado de lo que era la familia, pero aún así poco a poco se eliminó la poligamia de occidente, paso imprescindible para siquiera pensar en la igualdad entre hombres y mujeres. Pero todavía estas ideas de “amar y respetar” a la mujer estaban lejos de cumplirse.

Parece lógico pensar que si un esposo debe amar a la mujer con la que se casa, tenga algo que decir acerca de quién será su amada. Sin embargo, pasaron siglos antes que la voluntad de los contrayentes tuviera importancia para decidir si se realizaba un matrimonio o no. Hasta solo hace algunos años los padres decidían con quién se casaban los hijos, y al pobre cristiano no le quedaba más que amar a la mujer que otros habían elegido para él.

Así, no cabe duda que el poder decir hoy que el matrimonio tiene algo que ver con el amor es un gran mérito de San Pablo.

El problema es que la naturaleza humana, corrompida como está, encontró la forma de tergiversar la genialidad del apostol, y ahora nos quiere vender que el matrimonio es solo amor, basta con el amor, y dura mientras dure el amor.

Y así estamos los cristianos, luego de haber convencido al mundo que el matrimonio tenía algo que ver con el amor, porque era un signo del amor de Cristo; ahora tenemos que responder una y otra vez a la pregunta “Y si se aman ¿Por qué no pueden casarse?”

Bien dicen que el mundo no avanza, se tambalea de un extremo a otro.

¿Y por qué esto es optimista? Pues porque en el gran esquema de las cosas, esto del “matrimonio homosexual” no es más que una escaramuza, ya llegará el tiempo en que se vuelva a criticar a los cristianos por pretender que el amor tenga algo que ver con el matrimonio, tal vez hasta digan que intentamos imponer nuestro concepto de amor.

Recuerden (Jn 16:33):

33 En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.

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Categorías:Matrimonio
  1. 3/06/10 en 4:43 pm

    En general creo que le atribuyes erróneamente todo el crédito del amor ligado al matrimonio al cristianismo, y te saltas procesos de cambio histórico, social, etc.

    1) Dices: “la lamentable situación actual del matrimonio”.

    Yo no sé si es tan lamentable. La disputa por llamar matrimonios a todo tipo de relación denota que es una institución valorada más allá de su estructura clásica.

    2) La poligamia y otras cosas relacionadas al matrimonio fueron eliminadas por cuestiones relativas a cambios en los modos de vida de las personas y la economía, no tanto a la idea del amor.

    El Concilio de Worms (1077) prohibió la poligamia y reprobó los placeres del cuerpo, incluido el baño, no por amor, sino por un tema más bien sanitario…

    3) Dices: “No cabe duda que el poder decir hoy que el matrimonio tiene algo que ver con el amor es un gran mérito de San Pablo”.

    Olvidas que la ruptura de Enrique VIII y la Reforma Protestante produjeron cambios sustanciales en ese sentido, y que en el siglo XVIII fue la Ilustración y sobre todo el romanticismo -y de alguna manera el individualismo- los que plantearon que el matrimonio debía estar ligado al amor como expresión de individualidad.

    Eso sumado a que en las sociedades post-industriales después de la Segunda Guerra, las instituciones de bienestar suplieron la protección que antes se obtenía en la familia, debilitando –junto al crecimiento de las ciudades- las viejas presiones parentales.

    Eso fue cambiando los viejos roles –del macho proveedor y la mujer exclusivamente como madre- pues la mujer se fue independizando e incorporándose al trabajo, sin depender de un varón para vivir.

    4) Dices: “El problema es que la naturaleza humana, corrompida como está…”. Como si antes los seres humanos hubieran sido baluartes de la mora.

    Dos opciones: La naturaleza humana siempre ha sido corrompida; o la naturaleza humana es corrompida.

    5) Si el amor no es lo central en el matrimonio, y sí la mantención de éste como institución ¿No sería más razonable permitir entonces que una vez debilitado el amor, el hombre o la mujer mantengan relaciones extramaritales con el compromiso de seguir con su matrimonio?

    • 4/06/10 en 12:21 pm

      1) Lo dicho: no busca el matrimonio. La tolerancia no basta Todos.Deben.Aceptar.

      2) ¿Concilio de Worms? No había escuchado nunca de ese. Google tampoco.

      3) Exactamente, el ROMAnticisimo es manifestación de esta idea.

      4) Me refiero a la corrupción del pecado original. Si no eres cristiano, puedes ignorar esa frase.

      5) De hecho, ese era el “matrimonio standard” que existía durante mucho tiempo, con la injusticia que a la mujer no se le permitía por el peligro de embarazos. Hoy sería una solución de parche, pero creo que muchos hijos de esos matrimonios estarían de acuerdo antes que en el divorcio.

  2. Nicolas V
    4/06/10 en 7:04 am

    Alomejor la solución es volver a adorar a Heras, la diosa del Matrimonio.

  3. kewois
    4/06/10 en 10:14 am

    Si Pablo relaciono el matrimonio con el amor y esto solo se plasmo “hace pocos años”….. pues cuanto tiempo que le llevo!!

    Como la esclavitud…. que se comienza a abolir RECIEN en el siglo 19.

    Se ve que todo lleva su tiempo.

    Kewois

    • 4/06/10 en 12:06 pm

      Ahora estás empezando a pensar como la Iglesia Católica 😉

      ((insertar img del Emperador de Star Wars))

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