Inicio > Iglesia > Los abusos de los sacerdotes y el celibato

Los abusos de los sacerdotes y el celibato

Cada vez que el tema de los abusos cometidos por sacerdotes contra niños vuelve a los titulares, los periodistas fantasean con que “el celibato está en sus últimos tiempos, esta vez sí que la Iglesia terminará con esa exigencia irracional para sus sacerdotes”.

Si uno observa como esta expectativa se repite con cada escándalo, una y otra vez, a pesar de que nunca ha ido más allá, no puede menos que pensar que es natural a la cultura occidental, un meme o “pensamiento reflejo”. Pero ¿cómo se produce?

En primer lugar digamos que el celibato ha llegado la única opción sexual intolerable, una exigencia incomprensible, hasta una degeneración y una tortura para algunos. En todas las culturas han existido personas que han optado por dejar de lado el matrimonio, como los monjes orientales o las vírgenes vestales en Roma, y han sido consideradas más o menos excéntricas, pero a final de cuentas respetadas en su libertad. Sin embargo, nuestra cultura occidental, siguiendo las doctrinas de Freud, ya no puede siquiera concebir que una persona pueda ser plenamente feliz si no ejerce una actividad sexual frecuente, y nos imaginamos que la raíz de todas las desviaciones en el ámbito de la sexualidad encuentran su causa final en la represión de la libido, de lo que se sigue que una persona a quien se le exige ser célibe, necesariamente terminará cayendo en algún vicio.

Por otro lado, cada vez que ocurre un fenómeno fuera de la norma las personas buscamos explicaciones: si es un accidente decimos “¿Qué falló?”, si es un terremoto “¿Por qué no estábamos preparados?” o, si nada más cabe “¿Por qué a mí?”. Pareciera que contar con una razón nos hace sentir mucho mejor y enfrentar los problemas más tranquilamente (me pregunto si será una constante en el ser humano o una característica cultural). Si el fenómeno inesperado es un delito especialmente grave, y la primera pregunta que nos hacemos es “En el delincuente o su víctima ¿Qué es diferente a los demás?”.

Esta misma tendencia a la explicación fácil se encuentra a la base de los prejuicios. Por ejemplo, si en un barrio aumentan los delitos contra los peruanos (por decir algo), y la diferencia más evidente con otros lugares es que ahí habitan muchos alemanes no faltará el ciudadano común que opine “¡Claro, si son todos nazis! deberían expulsarlos del país”, a pesar de que si hay un grupo especialmente sensible al racismo sea precisamente el pueblo alemán. Ahora bien, si ese juicio se combina con un prejuicio atávico subyacente, del tipo “todo los X son tontos” o avaros, o ladrones, o hediondos, o racistas, basta con eso para que esa conclusión aislada se convierta en la explicación general y natural.

En el caso de los abusos sexuales de menores, el público vive bajo la impresión de que se trata de delitos aislados, a pesar de que se denuncian cada vez más y no hay visos de que vaya a disminuir su número y gravedad, y por lo tanto sólo pueden ser cometidos por personas «enfermas». Calificar de «enfermo» al delincuente sexual, sirve para apartarlo del resto de nosotros (los «normales»), y es una explicación sencilla que nos permite seguir funcionando, y confiando en que la generalidad de las personas con las que nos encontramos en la calle no cometerá ese tipo de delito. En cambio, los que hemos trabajado en ese ámbito hemos aprendido que el abuso sexual es tan común que sólo queda la desconfianza como actitud básica.

Cuando se combinan estas dos actitudes, de desconfianza hacia el celibato y de culpar al diferente, la conclusión es fácil y directa: culpar al celibato. Ya no es necesario calificar de enfermo o antisocial a este sacerdote delincuente, para diferenciarlo de la gente normal, basta con observar que es célibe. Luego, este prejuicio parece ser confirmado por la incomprensión cultural entre occidente y la Iglesia, de modo que el caso contra el celibato queda cerrado, oleado y sacramentado.

Por cierto, cualquier intento de desmontar este mecanismo, es fácilmente bloqueado con respuestas «ad hominem», como si se tratara de minimizar la gravedad de los hechos y el sufrimiento de las víctimas.

Ahora bien, ¿Cuál es la evidencia real de que el celibato influye en la ocurrencia de delitos sexuales?

Muy poca en realidad. En 2007 AP reportó acerca de la incidencia de los abusos en las congregaciones protestantes de los EUA [fuentes aquí y aquí], y encontró que, mientras en la Iglesia Católica se reportaron un promedio de 95 clérigos denunciados por abuso entre 1950 y 2002, las tres aseguradoras principales que atienden a las congregaciones protestantes recibieron un promedio de 330 reclamos al año durante la última década. Esta última cifra seguramente tendría que ser corregida al alza, pues ahí donde la Iglesia Católica cuenta con un sistema centralizado para reunir los datos, no todas las congregaciones protestantes tienen seguros, o los tienen en otras compañías.

Las cifras pueden ser agrupadas de diversas maneras, sobre todo varían si se cuentan las víctimas y no los victimarios, pero el punto permanece: el hecho de tener un sacerdocio célibe no influye en la incidencia de los abusos sexuales. Es más, del solo dato estadístico pareciera que el sacerdocio célibe disminuye la incidencia de la pedofilia.

Entonces ¿por qué la fijación del periodismo con los abusos en la Iglesia Católica?

Es cierto que la Iglesia tiene muchos y poderosos enemigos, pero no creo que debamos recurrir a ellos como la explicación primaria, cuando hay otra mucho más sencilla. Verán, los medios de comunicación, a pesar de lo que diga su propia publicidad, no se fundan o mantienen a causa de un compromiso fundamental con la verdad. Su razón de ser es mucho más prosaica, si se quiere: existen llevar comida a la mesa de los periodistas. Este objetivo fundamental sólo se logra con el dinero de los comerciales, los que a su vez siguen a las ventas, y estas, al escándalo. Este es el sistema: 24 horas y teletrece existen para vender shampoo y cerveza. No es sucio ni ilegítimo, pero, a menos que alguno piense hacer una religión del periodismo, hay que tenerlo claro y no esperar de los medios de comunicación otra cosa que la información, mezcla de verdad y mentira, que desemboque en la mayor venta posible.

Si esto es cierto, es igualmente claro que un delito, cualquiera que sea, es más escandaloso y grave si es cometido por un sacerdote, en razón de la función que él cumple ante la comunidad, y por lo tanto tendrá más cobertura en la prensa.

Súmenle a eso un 20% de espacio extra ocupado por quienes efectivamente tienen una tribuna en esos medios y una causa personal en contra de la Iglesia, y tendrán más o menos la situación actual, sin necesidad de ninguna conspiración.

Volviendo entonces a las preguntas básicas

¿Se terminará la Iglesia Católica? No, NSJC prometió que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella, y si cumplió su promesa de resucitar, ciertamente que no tiene problemas en cumplir esta.

¿Dejará de ser una religión mayoritaria donde ya lo es? No, para que una religión deje de ser mayoritaria necesariamente debe ser reemplazada por otra que sea percibida como mejor, y actualmente no hay competidores para ello.

¡Pero bueno! ¿Dejará al menos de tener tanta influencia? Seguramente. Donde la Iglesia está separada del Estado, la influencia de la primera se basa en su prestigio, y este a su vez se funda en las obras de caridad y los servicios que han prestado los santos a tanta gente, santos que, por cierto, no habrían podido hacer ni un 10% de lo que hicieron si hubieran estado casados. Cuando ese prestigio se pierde a causa del mal que hacen los sacerdotes, naturalmente la Iglesia pierde su influencia.

¿Se terminará con el celibato? No en ningún tiempo cercano. Si llega a terminarse no será porque un sacerdote sea pedófilo, o porque a tal otro le pareció mejor seguir a una mujer que servir a la Iglesia. Será porque se demuestre que un sacerdote casado sirve mejor a su parroquia si comparte su tiempo con su familia, cosa que veo muy difícil.

Punto aparte merecen los comentarios de los católicos disidentes, como Hans Küng, que llama a terminar con la exigencia del celibato ¿porque está relacionado con los abusos? ¡Claro que no! porque

[el celibato]es la expresión estructural más importante de una postura tensa de la Iglesia católica respecto a la sexualidad, que se refleja también en el tema de los anticonceptivos.

O sea, terminar con el celibato como un símbolo político de otras cosas, que no tienen nada que ver con los abusos sino con su propia agenda personal ¿Cómo quiere que se le tome en serio?

Addenda: Newsweek, prestigiosa revista gringa y de ningún modo ligada a la Iglesia, reporta:

Los sacerdotes parecen abusar de niños en la misma proporción que el resto de la población.

Anuncios
Categorías:Iglesia
  1. 20/04/10 en 11:08 am

    Creo que tu artículo desvía la atención del problema central de todo esto*, al igual que otros medios que han enfocado el tema en la relación entre celibato y abuso.

    Lo cierto es que el celibato no es la causa del abuso. El abusador lo es incluso con alta actividad sexual. Y de hecho, así como el celibato, tampoco lo es el homosexualismo como algunas autoridades eclesiásticas han tratado de decir. Porque hay abusadores heterosexuales, homosexuales y célibes.

    *El problema es la acción de encubrimiento u omisión de la IC en cuanto a los abusos. Eso es lo grave. Un problema institucional no doctrinario en cuanto a la fe. Aún cuando las últimas explicaciones para justificar la “complicidad” con curas abusadores tienden a mezclarlas.

    De hecho, es esa actitud de la Iglesia y sus altos jerarcas lo que en parte genera la fijación del periodismo con los abusos en la Iglesia.

    Más aún porque la Iglesia se ha autoproclamado por años como infalible jueza moral en diversos ámbitos, debido a su autopercepción como una institución extraterrenal, cuyos miembros están elevados moralmente por sobre los comunes mortales.

    Ahí radica la fijación de la prensa mundial con los abusos, más aún porque la IC más bien actúo como un Banco o un Partido Político, calculando cuánto le afectaba hacer pública la situación y no como la filial terrena de Dios.

    La prensa claramente vive de la noticia, pero la noticia en este caso, la creó la propia IC con su actitud cuestionable.

    Saludos

    • 20/04/10 en 12:27 pm

      Hola Jorge, llevo 3 entradas y ningún comentario, ya pensaba que mi blog había caído en algún limbo (no pun intended) de Google.

      Me parece que hablar de un tema relacionado con los abusos no es lo mismo que intentar desviar la atención de los abusos.

      No creo que alguien venga por aquí para escuchar lo mismo que se repite en todos lados, y por eso abordo otros temas. Como ya dije en tu blog, respecto del encubrimiento, me parece grave y si se cumplen los requisitos debería castigarse a los encubridores.

      “cuyos miembros están elevados moralmente por sobre los comunes mortales.”

      Si hubieras escrito que esta es la “percepción generalizada” no te digo nada, pero como dices “autoproclamada” te digo que afirmar eso es ignorar completamente lo que se trata el cristianismo. Un cristiano nunca dirá que es moralmente superior a los comunes mortales, la Iglesia llama a todos a confesar frecuentemente sus pecados ¿porque somos superiores? eso sería absurdo. si algo, somos más responsables, porque nosotros sabemos lo que hacemos, conocemos a quien herimos con nuestras faltas.

  2. 20/04/10 en 2:51 pm

    Pato, lo cierto es que esa es la percepción generalizada de la gente, que además los propios miembros de la IC se encargan de difundir.

    Por eso digo autoproclamada. Porque en el fondo las religiones se pelean el monopolio de dios…para decir “somos la Iglesia, la única y verdadera Iglesia”, etc.

    Y como recibí formación cristiana y he conocido muchos denominados cristianos, varios se creen moralmente superiores por ir a misa el domingo…

    Y ojo que no cuestiono eso, sino la errónea idea de creer ser dueños de la verdad por el simple hecho de ser católicos.

    • 20/04/10 en 8:07 pm

      Una cosa es decir “somos la única y verdadera Iglesia”, y otra es decir que sus miembros están moralmente elevados sobre los demás.

  3. Igor
    22/06/10 en 2:43 pm

    Efectivamente, el celibato no es el problema en cuestión. Las ciencias de la psiquiatría y de la psicología han establecido que no existe un perfil del abusador. Para algunos el sexo es una necesidad muy imperiosa, pero otros logran, con la asistencia del Espíritu Santo, ubicarla en su lugar, estando sometida en obediencia a Cristo Jesús, como señala San Pablo; pero estos argumentos sólo los comprende el creyente y quien ha vivido la experiencia mística, dado que el “hombre natural” no comprende las cosas que son del Espíritu de Dios y no las puede entender aunque quiera. Y, respecto a que porque una pesona va a misa o a retiros espirituales, precisamente es porque reconoce su necesidad de Dios y se sabe pecador, requiriendo de ayuda espiritual, razón por la cual la busca. Los cristianos conversos han reconocido su pecaminosidad y debilidad y saben que son peores o iguales al resto. Los que se sienten superiores porque asisten a misa o por los valores que profesan, son los “fariseos hipócritas” que Jesús criticó tratándolos de “raza de víboras” o “sepulcros blanqueados” que están limpios por fuera pero por dentro están llenos de inmundicia, tratando sin embargo de bianaventurado al pobre de Espíritu, esto es, al que reconoce su necesidad de Dios, como lo ha hechos María, los santos canonizados o anónimos y el propio Jesús. El hombre es un ser trino compuesto por cuerpo, alma y espíritu y les guste o no siempre estará insatisfecho con su vida mientras no llene el vacío espiritual con alimento de esta índole. Citando a San Agustín “Nos hiciste para Ti Señor y nuestro corazón no descansa hasta estar en Tí”. Se espititual no significa dejar de tener deseo sexual, se puede ser muy “sexual”, que de hechosn es sano serlo y a la vez muy espiritual. El deseo sexual es uno de los instintos más poderosos que tiene el ser humano, ocurre que por ello se puede desconocer la acción de lo sobrenatural, en el sentido que Dios puede intervenir para ordenarlo y armonizarlo

  4. Igor
    22/06/10 en 2:49 pm

    Efectivamente, el celibato no es el problema en cuestión. Las ciencias de la psiquiatría y de la psicología han establecido que no existe un perfil del abusador. Para algunos el sexo es una necesidad muy imperiosa, pero otros logran, con la asistencia del Espíritu Santo, ubicarla en su lugar, estando sometida en obediencia a Cristo Jesús, como señala San Pablo; pero estos argumentos sólo los comprende el creyente y quien ha vivido la experiencia mística, dado que el “hombre natural” no comprende las cosas que son del Espíritu de Dios y no las puede entender, aunque quiera. Y, respecto a porqué una persona va a misa o a retiros espirituales, precisamente es porque reconoce su necesidad de Dios y se sabe pecador, requiriendo de ayuda espiritual, razón por la cual la busca. Los cristianos conversos han reconocido su pecaminosidad y debilidad y saben que son peores o iguales al resto. Los que se sienten superiores porque asisten a misa o por los valores que profesan, son los “fariseos hipócritas” que Jesús criticó tratándolos de “raza de víboras” o “sepulcros blanqueados” que están limpios por fuera pero por dentro están llenos de inmundicia, tratando sin embargo de bianaventurado al pobre de Espíritu, esto es, al que reconoce su necesidad de Dios, como lo han hecho María, los santos canonizados o anónimos y el propio Jesús. El hombre es un ser trino compuesto por cuerpo, alma y espíritu y les guste o no, siempre estará insatisfecho con su vida mientras no llene el vacío espiritual con alimento de esta índole. Citando a San Agustín “Nos hiciste para Ti Señor y nuestro corazón no descansa hasta estar en Tí”. Ser espititual no significa dejar de tener deseo sexual, se puede ser muy “sexual”, que de hecho es sano serlo y, a la vez, muy espiritual. El deseo sexual es uno de los instintos más poderosos que tiene el ser humano, pero por ello no se puede desconocer la acción de lo sobrenatural, en el sentido que Dios puede intervenir para ordenarlo y armonizarlo adecuadamente.

  5. kewois
    23/06/10 en 8:05 am

    Hola:

    >El hombre es un ser trino compuesto por cuerpo, alma y espíritu

    En que se diferencia para ti el alma del espíritu???

    Saludos
    Kewois

  6. Igor
    24/06/10 en 11:18 am

    El alma es aquél componente del ser humano donde residen nuestras emociones, la inteligencia, los sentimientos, todo aquello que nos diferencia de los otros seres vivos del reino animal y nos hace diferentes unos de otros con nuestra propia personalidad. El espíritu es una tercer componente del ser humano que permite la comunicación con Dios. Se activa, mediante la acción del Espíritu Santo y, una vez vivificado por éste, lo hace buscar todo lo relacionado con Dios y lo eterno. En los no creyentes, según afirman los cristianos evangélicos, el espíritu está muerto. Los católicos romanos señalan que está “dormido”. El espíritu es la realidad más profunda del hombre y sólo mediante él accedemos al conocimiento de lo espiritual, valga la redundancia, revelándosenos la verdad sobre las cuestiones divinas, tales como la resurrección de Jesús, su divinidad, su ascención etecétera. Por medio del espíritu sabemos que estas cuestiones son realidades

  7. 4/09/11 en 5:06 pm

    Creo que el ser humano , al sentirse reprimido comienza a perder los valores que engrandecen su vida , en el caso del sacerdote siempre solo , si se sale de las reglas esta todo mal y es condenado por la iglesia y la sociedad . debe haber un cambio en la disciplina cuando se forma , donde se le hace creer que la mujer es el demonio y todo es pecado , y no es un ser perfecto , tenemos limitaciones y tentaciones y luchas donde vivimos en una sociedad donde se han perdido los valores de Dios . La iglesia debe tener otra apertura , porque a diario vemos sacerdotes en escandalos , hasta obispos y las mayorias de las cosas se tapan. muchos sacerdotes tienen mujeres a escondidas , y no hablemos de los hijos . que sufren por no ver a sus padres y se crian en una vida de mentiras y falcedades y cuyas mujeres sufren . pero eso… a la iglesia no le importa asi parece. Hector.

    • 7/09/11 en 10:47 am

      No sé de qué Iglesia estarás hablando, pero en la Católica nunca enseñan “que la mujer es el demonio y todo es pecado”.

      Vivimos en un una sociedad donde se han perdido los valores, pero eso no se soluciona adoptando nosotros los valores de esa sociedad. Muchos sacerdotes no guardan sus votos, lo que es una pena, pero recuerda que ellos los tomaron voluntariamente.

  1. 17/04/10 en 10:55 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: