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El poder de la Iglesia

En agosto de este año se publicó un estudio internacional de marcas e instituciones, donde se afirmaba que la imagen de la Iglesia había descendido desde un valor de 91,8 en el 2001 hasta 48,6 en la medición de 2009 [fuente]. Tal dato se complementa con la percepción general de que la Iglesia ha sufrido una drámatica pérdidad de poder, que se refleja en que ya no es escuchada o seguida en temas como el divorcio, el aborto, la píldora y las uniones homosexuales, lo que se ha querido llevar a que definitivamente la Iglesia había perdido su poder.

¿Cómo aproximarnos a esta evidencia?

Lo primero, tranquilidad, el poder de la Iglesia, su verdadero poder (el de perdonar los pecados, consagrar la eucaristía y evangelizar), nunca ha estado en cuestión porque no depende de las encuestas sino de NSJC.

Su influencia en la sociedad, el supuesto poder que tanto temen algunos de sus enemigos, evidentemente ha disminuido, pero tampoco es tan grave.

En cuanto a sus causas, Carlos Peña asocia esta tendencia a un mayor acceso a la educación por parte de la población, y a un mayor énfasis de la jerarquía en los asuntos de moral sexual, por sobre aquellos de jusiticia social, como observa que ocurría en la década de 1970.

Tal análisis me parece simplista y contrario a los datos que se aportan, pues las élites, que han tenido acceso a la mejor educación han retenido su caracter fuertemente católico, y los estratos donde es menos seguida la enseñanza católica sobre la sexualidad se encuentran precisamente en el extremo opuesto.

Además, si la educación es el principal factor relevante para el cambio, no sería lógico presenciar cambios drásticos (como los observados) antes de que pasara una generación, y seguramente habría que esperar dos o tres generaciones, cada una estimada en 25 años, mientras que en Chile no han pasado todavía 20 años desde que se recuperó la democracia. No, aquí ha habido un cambio de opinión de las mismas personas que antes decían seguir a la Iglesia, y ya no lo hacen. Déjenme ofrecer una explicación alternativa.

Los seres humanos, todos, tenemos la tendencia de recurrir a Dios como último recurso, cuando no tenemos solución ante un problema nos acordamos de Dios, y no me parece descabellado aventurar que las naciones, no siendo más que la agregación de esos mismos individuos, se comporten de forma similar.

Viendo cómo era Chile en los ’80 el contraste con el país actual es evidente: éramos mucho más pobres, sencillos, vivíamos atemorizados y con muchos silencios incómodos, producto de la situación política, y si mi analogía con los individuos es válida, podemos decir que naturalmente éramos más religiosos.

Durante los 90 y hasta hoy, hemos gozado de una creciente abundancia en recursos materiales, comodidad en nuestra y vida y mayor libertad, y desde luego, cuando uno tiene más opciones, no quiere que haya otro que le ande diciendo “no puedes hacer esto o lo otro”. Así, las personas han encontrado más seguridad en las cosas que tienen y pueden hacer, se han ido olvidando de Dios, pues ya no lo necesitan, y el respaldo general a la religión ha disminuido.

Por cierto, este fenómeno también se observó recientemente en los Estados Unidos, donde se notó una disminución pronunciada de las solicitudes de divorcio ingresadas a los tribunales, que los expertos asociaron con la crisis económica que vivía el país, es decir, en la pobreza, los cónyuges encuentran razones para seguir juntos.

En Polonia ocurrió algo parecido: mientras se encontraban bajo el yugo comunista de la Unión Soviética, la identidad católica del pueblo era un verdadero estandarte alrededor del que se reunían y amparaba a los que luchaban por la libertad. Sin embargo, ni bien se recuperó la democracia para los polacos, se comenzaron a proponer leyes de aborto. La política es así.

Muy bien, mientras mejore más y más nuestra economía seremos menos católicos. Entonces ¿qué hacer?

Desde el punto de vista de la Iglesia, no mucho más de lo que se ha hecho hasta ahora, creo yo. No olvidemos que el encuentro de NSJC con la opinión pública no fue muy auspicioso (“¡Crucifícale, Crucifícale!” decían los mismos que una semana antes lo habían aclamado), y que como decía Santa Teresa, estamos llamados a ser fieles, no exitosos. Lo que nos corresponde es usar los nuevos medios para seguir haciendo lo que se nos mandó. (Mt. 28:19-20)

¿Hay una excesiva concentración en temas de moral sexual? Para nada, la moral cristiana es la misma hace dos mil años, pero cada uno reclama por donde le molesta. Si ahora nos molesta que nos reprochen nuestra conducta sexual, y antes no nos molestaba, preguntémonos qué ha cambiado. Si antes los héroes y santos de la Iglesia eran luchadores contra la injusticia social y ya no lo son tanto, es porque vivimos en una comunidad en general más justa y protectora, es decir, porque precisamente porque esos héroes triunfaron.

Dice Roberto Méndez:

Es decir, cuando la Iglesia manifiesta su opción por los más pobres, en las ideas o en la acción, parece tocar una cuerda muy afín a lo que muchos esperan de ella.

Y ese es precisamente el problema: no tener una Iglesia que se rebele ante la sociedad, sino que haga lo que la mayoría espera de ella. Tal vez sea necesaria una advertencia: no digo que la Iglesia deje de trabajar por los pobres, pero además debe ser rupturista e incomodar a los poderosos con el mensaje de NSJC.

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Categorías:Iglesia
  1. mar
    4/11/09 en 1:26 pm

    HOLA QUERIDO PATOACE, EN ESTA PAGINA HAN TOMADO MI NOMBRE, Y HAN PUBLICADO PALABRAS NUNCA DICHAS POR MI QUE DEBO HACER AL RESPECTO, COMO BORRAR ESA PUBLICACION, QUE DENIGRA MI DIGNIDAD Y MI PRIVACIDAD, AGRADEZCO ME RESPONDAS LO ANTES POSIBLE

  2. 4/11/09 en 2:53 pm

    Hola már, no sé a qué página te refieres ¿podrías ser más específico?

  3. Kewois
    5/11/09 en 9:32 am

    >Tal dato se complementa con la percepción general de que la Iglesia ha >sufrido una drámatica pérdidad de poder, que se refleja en que ya no es >escuchada o seguida en temas como el divorcio, el aborto, la píldora y las >uniones homosexuales, lo que se ha querido llevar a que definitivamente la >Iglesia había perdido su poder.

    Pues que bien.
    Desde ya que me imagino que los Catolicos seguiran escuchando a la iglesia, asi como los judios ortodoxos a sus rabinos. Los judios ortodoxos tendran sus codigos alimentarios y no necesariamente haran escandalo porque la sociedad mezcle lacteos con carnes o coma jamon.

    >Su influencia en la sociedad, el supuesto poder que tanto temen algunos de >sus enemigos, evidentemente ha disminuido, pero tampoco es tan grave.

    No es que los ENEMIGOS temamos el poder de la Iglesia. Es que JODE que algunos tipos te quieran imponer cosas en las que no crees o no compartes generalmente apelando a argumentos de autoridad. Si la iglesia se limitara a sus seguidores pues no importaria. Por ejemplo: Hay ley de divorcio pero los catolicos NO se divorcian. Sin embargo muchos catolicos queiren que no haya PARA NADIE ley de divorcio.

    >No, aquí ha habido un cambio de opinión de las mismas personas que >antes decían seguir a la Iglesia, y ya no lo hacen. Déjenme ofrecer una >explicación alternativa.

    Pinochet era un dictador. Pinochet simpatizaba con la iglesia. Si eras ateo te catalogaban de comunista. Por lo tanto ahiora, desaparecida la “presion ” politica y social la gente se expresa mas libremente.

    Kewois

    • 5/11/09 en 5:54 pm

      La Iglesia tiene derecho, igual que cualquier otro actor de la vida política, de influenciar las leyes como estime pertinente. A mí también me jode que se trate de legalizar el aborto, porque es un crimen horrendo, pero no desconozco el derecho que tienen ellos de influir en el proceso político.

      Pinochet no simpatizaba con la Iglesia. Sé que a los enemigos de la Iglesia les gusta decir eso para acusarla por asociación, pero no como católico sino como chileno te digo que no es verdad.

  4. 5/11/09 en 9:32 am

    No estoy de acuerdo contigo en cuanto a lo que planteas en cuanto a la separación entre Iglesia y Estado.

    Creo que haces una lectura errada colocando a los clérigos o religiosos como sometidos al poder estatal. Y te saltas todo el proceso del absolutismo y de la reforma protestante que reflejan todo lo contrario a lo que dices. Es decir, que la Iglesia siempre ha estado al servicio del poder, no que ha sido sometida por éste.

    Tal como plantea Mosca y también Weber, las elites buscaron formas de dominación que ya no dependían sólo de la capacidad guerrera sino que de una ficción metafísica, es decir, conformaban una aristocracia sacerdotal, que monopolizaba el conocimiento y les permitía sustentar el poder.

    Los sacerdotes entonces recibían divisas del poder, obtenían beneficios, etc. Eran parte de las elites dominantes. ASÍ, en Francia, la Iglesia era dueña de gran cantidad de tierras, por ejemplo.

    Es decir, la Iglesia es y ha sido parte del Estado no por sumisión sino por conveniencia. Y durante la Edad Media tuvo la pretensión de constituirse en el Estado, a modo de gobierno de Dios.

    Por eso, y contrario a lo que dices, durante la reforma protestante, el poder papal se contrapone al absoluto de los reyes, no porque éstos quisieran dominarlo, sino que porque el papa tenía la pretensión de gobernar los estados europeos de forma absoluta por sobre los reyes (He ahí porque algunos establecen iglesias oficiales).

    Es por esa razón que la Iglesia ataca el absolutismo, simplemente porque anteponer la autoridad del rey a la del papa, sería reconocer que el primero sería el verdadero representante de dios. Lo que defiende la Iglesia es el absolutismo del papa.

    Es más, es Lutero el que plantea que existe un reino de dios y otro del mundo, con lo cual se establece una dicotomía entre el orden espiritual y el orden temporal, que a partir de ese momento toma el nombre de relación Iglesia – Estado.

    En otras palabras, la Iglesia ha tenido la pretensión de dominar el Estado no por un afán esencialmente libertario sino más bien de dominación totalitaria.

    Saludos

    • 5/11/09 en 5:55 pm

      Eee… Creo que publicaste en la entrada errada.

  5. 6/11/09 en 1:48 pm

    Te contesté en la otra. Saludos

  6. kewois
    8/11/09 en 12:47 am

    Pato: tienes algun mail provado donde escribirte. tu tienes el mio me imagino. solo para hacerte unos comentarios que serian off topic, como dicen los gringos

    saludos

    Kewois

  7. 3/01/10 en 10:24 pm

    Qué bueno. El poder es lo menos evangélico que hay, aunque a la vez haya que utilizarlo en pos del Evangelio, como todo lo humano (quizá la más contradictoria de las aporías del cristianismo).

    El cambio es dramático, pero positivo. Ésa es la Iglesia de minorías que presagiaba el ‘pesimista’ Dr. Ratzinger en 1970… es, a menos que el Espíritu y algún golpe de timón de la Historia dispongan lo contrario, la Iglesia del futuro. La Iglesia de hoy se despojará y será despojada dolorosamente de muchas de sus estructuras, tradiciones, pero no de su núcleo, como bien dijo Pato. ¿Será nuevamente una Iglesia minoritaria, perseguida, refugio de los esclavos y los miserables, como en sus inicios? Quién sabe, pero en definitiva sería algo horrible y bello a la vez…

    Y debo de objetar a esto:

    ‘Si antes los héroes y santos de la Iglesia eran luchadores contra la injusticia social y ya no lo son tanto, es porque vivimos en una comunidad en general más justa y protectora, es decir, porque precisamente porque esos héroes triunfaron’.

    No niego que sea así en algunos países, pero la Iglesia latinoamericana sigue siendo sustancialmente la misma Iglesia sufriente y martirizada de los 70. Otra cosa es que las dictaduras (salvo Venezuela y Cuba, por supuesto) se hayan ido y el discurso de la jerarquía haya cambiado… pero los pobres de los 70 siguen pobres hoy día…

    Lo cual nos lleva a hacer preguntas. Dices que las clases altas han seguido, en general, católicas, mientras que no así los pobres. Al menos nominalmente… Y suscribo tu frase: ‘la Iglesia debe ser rupturista e incomodar a los poderosos con el mensaje de NSJC’. ¿No será que solapar el consumismo, la opulencia y los ghettos de las élites, en vez de sacudirlos, los ha mantenido ‘católicos’? (y pienso en la descarada pastoral de las élites que realizan algunos grupos en México).

    No lo sé, son pensamientos al aire…

  8. 5/01/10 en 9:32 am

    Concuerdo con la idea, mas no con el medio.

    El poder, como lo entiende el mundo, es lo menos evangélico que hay; el poder de NSJC, como servicio, es el corazón del evangelio, porque Él es todopoderoso, y le dio poder a su Iglesia para predicar el evangelio, perdonar y retener los pecados e impartir la gracia de Dios. Ese, y no otro, es el verdadero poder.

    Considera también el contexto: estoy hablando del poder de la Iglesia en Chile, y el Chile de hoy es muy diferente del Chile de los años ’70. Claro, todavía hay pobreza, pero existen obras como el Hogar de Cristo que sirven a muchísima gente. No se trata de ser triunfalistas pero hay que ver la realidad como es y dar gracias a Dios por hombres como San Alberto Hurtado.

    Ignoro la realidad de la Iglesia latinoamericana, pero la Iglesia chilena ha jugado un papel maravilloso en el trabajo por los pobres y la defensa de los derechos humanos ¿por qué deberíamos callarlo?

    ¿Se puede ser consumista y católico? yo creo que no porque el consumo mata el alma. A lo más un consumista permanece nominalmente afiliado, pero su hijo, si es consumista, no será católico. En vista de eso, si las élites son realmente católicas, habrá que verlo al cabo de algunos años (por sus frutos los conoceréis, y todo eso).

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