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La evolución del divorcio

The evolution of divorce es un artículo muy interesante acerca de la forma en que el llamado divorcio sin culpa cambió el significado del matrimonio, desde que su establecimiento en los EUA a fines de los 60. Se refiere al “divorcio sin culpa” , que puede demandar un cónyuge contra el otro, sin expresar causa alguna, y que se estableció por primera vez en Californa en el ’69 como una forma de evitar la mentira judicial, que llevaba a que los cónyuges inventaran acusaciones mutuas para poder divorciarse .
La tesis del artículo, respladada con abundante estadística como suelen hacerlo los gringos, es que si bien el divorcio había existido antes, la aprobación de esta norma marcó un cambio sustancial de la actitud de la sociedad hacia el matrimonio.
Se sostiene que antes predominaba el modelo de “matrimonio institucional”, que miraba a la familia a traves del prisma del deber y el sacrificio, donde un hogar exitoso era aquel donde la intimidad era una ventaja importante, pero no lo único a tener en vista, y donde un buen trabajo, un hogar bien mantenido, el auxilio mutuo y la buena educación eran los bienes casi universalmente tenidos en consideración. En contraste, los años 70 contemplaron la introducción de un nuevo modelo de “matrimonio de auto realización”, en el cual la principal obligación del cónyuge es consigo mismo, y el matrimonio es un vehículo para la búsqueda de la auto satisafacción, el romance, la intimidad y la felicidad; y el éxito marital ya no se medía por el éxito en satisfacer las oblgiaciones con el o la cónyuge, sino por el sentido subjetivo de felicidad en el matrimonio.
Lo interesante es que este enfoque explica muchas cosas, mirando al cambio de mentalidad que ha ocurrido en la sociedad, comenzando por la inestabilidad del matrimonio actual. Por ejemplo, si un amigo viene y nos dice
-Me voy a divorciar, ya no soy feliz en mi matrimonio – tal vez le digamos
-¿Y qué piensa ella?
-No le he dicho todavía, pero siempre hemos tenido una buena relación, yo sé que no será feliz conmigo así, y ella también quiere que yo sea feliz”
¿Qué le podríamos decir? no mucho en realidad, porque es nuestro amigo y naturalmente queremos lo mejor para él, pero debemos darnos cuenta que estamos operando en el contexto de un matrimonio de auto realización, hecho para la felicidad de los cónyuges. La respuesta será, entonces, “conversen, vean a un psicólogo, vuelvan a enamorarse” pero en el fondo estamos callando la segunda parte: “y si eso no resulta, puedes divorciarte tranquilamente”.
La otra respuesta es más díficil, porque debería empezar con algo así como “debes darte cuenta que has estado equivocado durante todo este tiempo, que tu matrimonio con X es algo más grande e importante que tú o incluso que Uds. dos juntos, hay un deber de permanecer juntos que tienen ante sus hijos y ante la comunidad ¿la felicidad? eso vendrá por añadidura, si sabes encontrarla”. Pero ¿quién tiene la confianza para decirle a un amigo “conviertete”?
Este marco de referencia también permite explicar la actitud tibia de la sociedad ante algo tan absurdo como un “matrimonio homosexual”, pero que sin embargo rechaza mayoritariamente la adopción por parte de homosexuales. Claro, porque pensando en un modelo de matrimonio de auto-realización se entiende que dos personas del mismo sexo puedan “casarse”, sean felices entre ellas, sin afectar a nadie, pero cuando se introduce el tema de los hijos en el modelo, ya nos acercamos más a un matrimonio institucional, y en ese marco es evidente que no puede haber cabida para las parejas del mismo sexo.
Más importante aún es preguntarnos si una nación puede soportar un matrimonio en estas condiciones. Mi primera respuesta es que sí, no hay necesidad de ser catastrofistas y si una sociedad puede soportar la esclavitud o sistemas de castas y permanecer en el tiempo, la prevalencia de un matrimonio en tales condiciones no traerá el colapso de la civilización. Lo que molesta es el costo que esto tendrá, en violencia, sufrimiento, suicidios, pobreza material y espiritual, sobre todo en una cultura que conoció mejores tiempos.
Entonces, si defendemos el matrimonio institucional no es por motivos religiosos, sino para evitar el dolor, por que el matrimonio es un medio efectivo para tener hogares felices y estables.

The evolution of divorce es un artículo muy interesante acerca de la forma en que el llamado divorcio sin culpa cambió el significado del matrimonio, desde que su establecimiento en los EUA a fines de los 60. Se refiere al “divorcio sin culpa” , que puede demandar un cónyuge contra el otro, sin expresar causa alguna, y que se estableció por primera vez en Californa en el ’69 como una forma de evitar la mentira judicial, que llevaba a que los cónyuges inventaran acusaciones mutuas para poder divorciarse .

La tesis del artículo, respladada con abundante estadística como suelen hacerlo los gringos, es que si bien el divorcio había existido antes, la aprobación de esta norma marcó un cambio sustancial de la actitud de la sociedad hacia el matrimonio.

Se sostiene que antes predominaba el modelo de “matrimonio institucional”, que miraba a la familia a traves del prisma del deber y el sacrificio, donde un hogar exitoso era aquel donde la intimidad era una ventaja importante, pero no lo único a tener en vista, y donde un buen trabajo, un hogar bien mantenido, el auxilio mutuo y la buena educación eran los bienes casi universalmente tenidos en consideración. En contraste, los años 70 contemplaron la introducción de un nuevo modelo de “matrimonio de auto realización”, en el cual la principal obligación del cónyuge es consigo mismo, y el matrimonio es un vehículo para la búsqueda de la auto satisafacción, el romance, la intimidad y la felicidad; y el éxito marital ya no se medía por el éxito en satisfacer las oblgiaciones con el o la cónyuge, sino por el sentido subjetivo de felicidad en el matrimonio.

Lo interesante es que este enfoque explica muchas cosas, mirando al cambio de mentalidad que ha ocurrido en la sociedad, comenzando por la inestabilidad del matrimonio actual. Por ejemplo, si un amigo viene y nos dice

-Me voy a divorciar, ya no soy feliz en mi matrimonio – tal vez le digamos

-¿Y qué piensa ella?

-No le he dicho todavía, pero siempre hemos tenido una buena relación, yo sé que no será feliz conmigo así, y ella también quiere que yo sea feliz”

¿Qué le podríamos decir? no mucho en realidad, porque es nuestro amigo y naturalmente queremos lo mejor para él, pero debemos darnos cuenta que estamos operando en el contexto de un matrimonio de auto realización, hecho para la felicidad de los cónyuges. La respuesta será, entonces, “conversen, vean a un psicólogo, vuelvan a enamorarse” pero en el fondo estamos callando la segunda parte: “y si eso no resulta, puedes divorciarte tranquilamente”.

La otra respuesta es más díficil, porque debería empezar con algo así como “debes darte cuenta que has estado equivocado durante todo este tiempo, que tu matrimonio con X es algo más grande e importante que tú o incluso que Uds. dos juntos, hay un deber de permanecer juntos que tienen ante sus hijos y ante la comunidad ¿la felicidad? eso vendrá por añadidura, si sabes encontrarla”. Pero ¿quién tiene la confianza para decirle a un amigo “conviertete”?

Este marco de referencia también permite explicar la actitud tibia de la sociedad ante algo tan absurdo como un “matrimonio homosexual”, pero que sin embargo rechaza mayoritariamente la adopción por parte de homosexuales. Claro, porque pensando en un modelo de matrimonio de auto-realización se entiende que dos personas del mismo sexo puedan “casarse”, sean felices entre ellas, sin afectar a nadie, pero cuando se introduce el tema de los hijos en el modelo, ya nos acercamos más a un matrimonio institucional, y en ese marco es evidente que no puede haber cabida para las parejas del mismo sexo.

Más importante aún es preguntarnos si una nación puede soportar un matrimonio en estas condiciones. Mi primera respuesta es que sí, no hay necesidad de ser catastrofistas y si una sociedad puede soportar la esclavitud o sistemas de castas y permanecer en el tiempo, la prevalencia de un matrimonio en tales condiciones no traerá el colapso de la civilización. Lo que molesta es el costo que esto tendrá, en violencia, sufrimiento, suicidios, pobreza material y espiritual, sobre todo en una cultura que conoció mejores tiempos.

Entonces, si defendemos el matrimonio institucional no es por motivos religiosos, sino para evitar el dolor, por que el matrimonio es un medio efectivo para tener hogares felices y estables.

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Categorías:Matrimonio
  1. Federico
    17/09/09 en 10:00 pm

    Si tu manera de salvar matrimonios es aumentando las barreras de salida, tan solo dos cosas: que mal la sociedad, y que mal el concepto del matrimonio… Me parece lamentable (y absolutamente sesgado por tus “motivos religiosos” aun cuando trates de sacarlos de esta discusi’on) el análisis que haces de la medida tomada.

    >>”Lo que molesta es el costo que esto tendrá, en violencia, sufrimiento, suicidios, pobreza material y espiritual, sobre todo en una cultura que conoció mejores tiempos.”

    De verdad, si que tu estes contento pq una mujer no se pueda separar rapidamente del hombre que la golpea o que alguien pueda enmendar un error… ufff

    tu respuesta a eso es: quedense casados… mejor la olla a presion… y veamos que pasa…
    Todas los problemas que mencionaste son de la sociedad no del divorcio, pero: violencia? de donde sacas que puede generar violencia??? no es posiblemente lo inverso??

    Vuelve al siglo II a venerar al campesino y a seguir tus dogmas, pero por favor… basta con querer controlar como se debe mantener casada la gente y quienes pueden hacerlo (ni siquiera quiero empezar con la homofobia de este post… “actitud tibia hacia lo absurdo como un matrimonio homosexual”)

    Ni pastillas, ni divorcio, ni libertad… solo creer en el viejito pascuero, y en que las mujeres, los homosexuales y la libertad personal no valen nada…

    Live and let love!

    • 18/09/09 en 10:25 am

      Gracias por comentar, Federico. Entiendo que cuando uno cuestiona alguno de los pilares fundamentales de una cultura, los habitantes de esa cultura reaccionen con rechazo visceral… y de eso es de lo que hablamos aquí, de un cambio cultural.

      Si piensas que no hay nada malo con el matrimonio actual, la discusión es otra, pero el que yo cuestione las cosas que tú asumes como evidentes no te habilita para atribuirme otras cosas, como que yo esté contento con que se golpee a una mujer, o que sea homofóbico, eso es ofensivo.

      Todas los problemas que mencionaste son de la sociedad no del divorcio,

      Parto de la base que el matrimonio y sus problemas son una parte importante de los problemas de la sociedad. Cómo y por qué tengo esa idea, lo podemos discutir en otra entrada ¿te interesa?

  2. Moisés
    18/09/09 en 4:43 am

    De tu texto extraigo la conclusión positiva (por lo menos para mi) de que en la vida hay que aguantar ciertas cosas que nos molestan en nuestras relaciones sociales para que los demás sean comprensivos con igualmente con nosotros. Este es un grave problema, pues las relaciones humanas, y con ellas las personas, se han convertido en un producto más de intercambio, de usar y tirar, como el modelo económico que nos preside. Desde el momento que vemos que nuestra pareja, un amigo e incluso un familiar no nos aporta algo que nosotros consideramos positivo ya estamos pensando la forma de deshacernos de él/ella o por lo menos en pasar el menos tiempo posible en su compañía. Tengo la percepción de que la gente “aguanta” muy poco a los demás y de esta forma no se puede crear una verdadera relación fructífera donde impere la solidaridad, la comprensión y la reciprocidad. Y sobre todo la gente actua ante estos problemas mediante la política de hechos consumados y el diálogo se convierte en un tabú. Y sin embargo, el diálago es la única vía para solucionar muchas de nuestras desavenencias, así como la dispocisión a tener una actitud receptiva y una capacidad de enmienda.

    Esto por un lado. Por el otro habría que señalar que en los matrimonios y otras relaciones convencionales hay situaciones y actitudes que no se pueden tolerar o “aguantar” porque van contra la propia dignidad de la persona. De ahí que el divorcio sea un remedio muy necesario. No me sirve el hecho de que el matrimonio sea un acto que trascienda al individuo porque no es cierto del todo. Los individuos elegimos a nuestra pareja y podemos comprobar luego en la convivencia diaria que no era la persona adecuada para una relación tan estrecha. ¿Por qué ibamos a sostener un matrimonio ficticio, donde el amor está ausente y el único motivo de sujeción sería el imperativo divino? Si la enmienda es perceptible en otros casos, ¿por qué en este no?

    Creo que el matrimonio debe estar guiado siempre por el amor (y por tanto en una decisión acertada de incio al contraer el matrimonio), como guía de la relación en pareja y no el mero aprovechamiento individual y egoísta. Solo con el amor y el cariño se podrán superar los sufrimientos que nos puede deparar la vida en pareja.

    No sé si he explicado el matiz.

    • 18/09/09 en 10:35 am

      No quiero entrar en ver qué tipo de divorcio conviene tener en una comunidad, sólo anoto el cambio cultural que ha ocurrido.

      Si es cierto que el matrimonio no trasciende a los individuos, es decir, si es un acto exclusivamente privado ¿Por qué el Estado debe entrometerse en su celebración?

      ¿Te has preguntado de dónde viene esa idea de que el amor tiene algo que ver en el matrimonio? Después de todo, lo normal en las culturas humanas ha sido que los novios ni se conozcan.

  3. Moisés
    18/09/09 en 1:31 pm

    Evidentemente tenemos valores cristianos, pero hasta hace muy poco los matrimonios cristianos también fueron concertados (nobleza y monarquía) así como entre el pueblo llano que bien no se podían casar con personas de otros estamentos así como con otros plebeyos porque lo decidían los padres. Aparte de esto el matrimonio bebe mucho también de la tradición grecolatina (la dote, las arras, etc.) Quién no pagaba la dote encontraba dificultades para casarse.

    Siendo cristianos muchos se casaban por el status o la situación económica. Sin embargo, la evolución cristiana del matrimonio que conocemos hoy se la podemos deber paradójicamente más a la modernidad que al mismo cristianismo.

    Creo que el Estado no se entromete en la celebración de los matrimonios, sino que como autoridad civil debe tener constancia de los enlaces. Sin embargo, nosotros decidimos cómo casarnos y en el ritual que queramos.

    • 21/09/09 en 11:34 am

      la evolución cristiana del matrimonio que conocemos hoy se la podemos deber paradójicamente más a la modernidad que al mismo cristianismo.

      Tendríamos que intentar definir qué es “la evolución cristiana del matrimonio” para ver si tiene o no raíces en la modernidad.

      Mi punto era más modesto, sólo referido a la relación amor-matrimonio. En la visión cristiana del mundo, la imagen del matrimonio es esencial, tanto que el mundo se inicia con una pareja, y concluye con una boda (en el apocalipsis) donde NSJC es el novio y la Iglesia es la novia. Por otro lado, San Pablo, al hablar del amor entre los esposos usa la imagen del Cristo y la Iglesia, y dice que nos está revelando un misterio.

      De todo esto concluyo que sólo en una cultura cristiana se puede llegar a pensar en el matrimonio como una unión guiada por el amor.

      Ahora bien, la modernidad se ha ido al otro extremo y ha sostenido que el matrimonio es sólo amor, pero ese ya es otro tema.

      Creo que el Estado no se entromete en la celebración de los matrimonios, sino que como autoridad civil debe tener constancia de los enlaces.

      En Chile, el oficial civil casa a los contrayentes (cosa que ni los curas hacen para los católicos) en nombre de la ley. Pero aún así, en los países en que sólo se reconocen los matrimonios ¿por qué la autoridad civil debería tener constancia de los enlaces? ¿no atentaría eso contra la privacidad?

  4. Kewois
    21/09/09 en 5:35 pm

    Hola:

    En primer lugar esa asociacion entre amor y matrimonio es algo bastante reciente. La mayoria de los matrimonios a lo largo de la historia de NUESTRA civilizacion han sido arreglos entre familias. El amor si venia venia despues.
    La iglesia ni piaba cuando la princesa de Belgica era OBLIGADA a casarse con el archiduque de Holanda verdad? aunque tuvieran 65 años el y 14 ella.

    En otros niveles sociales los matrimonios por conveniencia tambien eran la norma.
    Por no decir de la prohibicion social ante matrimonios de personas de distinta clase economica…. por mas que estuvieran totalmente enamorados.

    Ahora bien, divorciarse no es un festin. Es un proceso duro. Desde ya que hay personas que quizas lo hagan como deporte pero no es el caso de la mayoria.

    Las relaciones humanas tienen un comienzo una etapa de desarrollo y a veces un final.
    Seria ridiculo que yo le impusiera a usted que siguiese siendo amigo por toda la vida de sus amigos actuales y anteriores.

    Si uno deja de amar a la persona con la que se caso… si la relacion ya no va por mas esfuerzo que le haya puesto pues lo mejor es divorciarse y seguir adelante.

    Si usted tiene la suerte que su matrimonio le dura toda la vida pues mis felicitaciones.

    Cuando uno se casa, aun fuera del contexto religioso, se casa para siempre… pero cuando se acaba se acaba.

    Alguna pareja puede intentarlo y esforzarse mas, otros menos….

    Tambien conozco muchos matrimonios que siguen casados pero no se soportan, no se aman, tratan de estar lo mas alejados del otro, tienen amantes etc.

    En cada relacion uno decide si quiere continuar o cortarla. Toda desicion tiene sus consecuencias a favor y en contra.

    Si una parte de la sociedad elije o piensa que hay un mandato superior que lo obliga a permanecer casado de por vida, pues alla ellos, cumplalo y sea feliz o infeliz.

    Tampoco es necesario (como es habitual) recurrir al miedo y a lo sensacionalista creyendo que van a existir casos de suicidio e infelicidad. Mas bien puede que amnbas personas encuentren otras parejas para continuar viviendo felices respetandose entre ellos y asumiendo los compromisos que ambos tienen en caso de tener hijos.

    Yo estuve casi 20 años con una persona, 8 de novio y 10 de matrimonio, 2 hijos.
    Pero la relacion termino, fue decayendo lentamente y finalmente me enamore de otra persona con la cual estoy desde hace 4 años y conviviendo desde hace 2.

    Ni mi mujer anterior se suicido, ni mis hijos son infelices y tienen grandes problemas ni ninguna catastrofe apocaliptica.

    Un amigo conocio a su mujer y se caso mas o menos por la misma epoca y lo unico que escucho de el esw como detesta a su mujer, como trata de escaparse de la casa, como esta frustrado por el tiepo que le ocupan sus hijos etc.

    Mi padre se caso muy joven y luego de tener un hijo se divorcio, años despues se caso con mi madre y ahora estan por cumplir 44 años de matrimonio. No necesariamente el divorci crea habito.. aunque algunos se comporten como si asi lo quieren.

    Por ultimo que contradictorio lo suyo.
    Dos personas del mismo sexo DESEAN CASARSE, se aman quieren vivir juntas y quieren adopar y usted se los niega…. paradojico.Soo porque no concuerda con SUS valores morales.
    Un verdadero absurdo. PRegona el amor y cuando el amor esta ahi decide ignorarlo.

    Kewois

    • 21/09/09 en 8:14 pm

      Lamento la situación que te ha tocado vivir Kewois. Por favor entiende que no estoy criticando a quien trata más o menos de dar estabilidad a su matrimonio, ni la situación personal de nadie.

      Mi crítica es al estado en que se encuentra el matrimonio en nuestra cultura.

      Tocas otros temas interesantes, pero tal vez no sea el momento.

  5. Kewois
    22/09/09 en 3:39 pm

    Gracias por preocuparte Pato, pero por ahora todo ha salido mas o menos bien. Desde ya que si uno tuviera la maquina del tiempo y pudiera ver como evolucionaban las vidas tomando otras decisiones elegiria la mejor donde hubiera mayor felicidad.

    Muchas personas eligen de verdad el camino de la monogamia, la fidelidad como valores. algunos se han casado y son practicantes de la religion y otros no.

    Muchos de los casos que yo conozco me hacen intuir que eso de la fidelidad y la monogamia es algo que en el mejor de los casos dura varios años y en el peor ni media hora :).

    Habra seguramente algun interprete biologo-evolucionista que dira que instintivamente tendemos a procrear mucho……
    Otros te diran que las relaciones son procesos dinamicos.

    Yo creo que lo peor es cuando hay hipocresia. Los matrimonios que realmente no se soportan mas, cada uno tiene sus amantes pero siguen juntos.
    No considero hipocresia cuando paso algo extramatrimonial pero la pareja decide superarlo y avanzar apostando a estar juntos.

    El punto siempre fue que sin ley de divorcio no te puedes divorciar o mejor dicho no puedes volverte a casar. Con ley de divorcio puedes o no pero elijes.

    Que haya una banalizacion del sexo y del matrimonio-divorcio sobre todo en ciertos ambitos, no te lo niego.

    Saludos
    Kewois

    • 23/09/09 en 9:38 pm

      Muchos de los casos que yo conozco me hacen intuir que eso de la fidelidad y la monogamia es algo que en el mejor de los casos dura varios años y en el peor ni media hora 🙂 .

      Pues en eso podemos estar de acuerdo. Cada vez me convenzo más que sin Dios, el romanticismo (del tipo que te permite jurar amor eterno) es imposible.

  6. 23/09/09 en 4:21 am

    te encuentro razón Pato! también en lo del “matri homosexual” 😉

    imagínate eso sí que yo creo que en Alemania, más que el matri autorrealización, renemos matrimonio por conveniencia… seguimos teniendo matri x conveniencia y no tanto x amor y esto en un grado lamentablemente alto…

    Un abrazo!

  7. Moisés
    23/09/09 en 2:56 pm

    Marta:

    Imagino que haces referencia a los inmigrantes que recurren a dichos métodos para adquirir la nacionalidad.

    Estoy básicamente de acuerdo con lo que dice Kewios.

    Patoace:

    “¿por qué la autoridad civil debería tener constancia de los enlaces? ¿no atentaría eso contra la privacidad?”

    Estas preguntas me las hago más bien con la Iglesia, pues al fin y al cabo la autoridad civil y judicial necesita tener constancia de los enlaces para luego hacer cumplir la ley y los derechos (herencias, custodias de menores, etc.).

    • 23/09/09 en 9:43 pm

      La Iglesia debe preocuparse de lo privado, de lo más privado que es la conciencia de las personas.

      Si el matrimonio fuera un asunto privado, no debería tener consecuencias de herencias ni custodia de menores, pero como bien dices, no lo es. Por que importa para la herencia y los hijos, el matrimonio va más allá de sus contrayentes.

  8. Moisés
    24/09/09 en 4:39 am

    Patoace:

    Cuando dije: “No me sirve el hecho de que el matrimonio sea un acto que trascienda al individuo porque no es cierto del todo.” Debí haber supuesto que lo ibas a tomar por la dicotomía privada-pública y no por la material-inmaterial. Yo me refería al segundo caso, del primero no hay que matizar nada. Cuando aplicaste la palabra trascendental lo atribuí a divino, a que nos nuestro hechos tienen su eco en la eternidad. Y a la famosa frase: “lo que ha unido Dios, no lo separe el hombre”.

  9. Ignacio Burges
    15/12/09 en 10:38 pm

    El divorcio (con repudio)existe en EEUU dsde que los peregrinos llegaron en el Mayflower, ellos seguian (siguen, actualmente se llaman congregacionalistas), es mas si se comprueba adulterio( ahi es con causa) era admitido por la Iglesia Anglicana(actual Iglesia Episcopal), por lo tanto desde la funadacion de Jamestown, esta equivocado el articulo, que provenga desde los 60(quizas en el caso de California haya sido asi no en otros estados), lo que pasa es que ahi se produce una liberalizacion de las costumbres que redunda en un aumento del divorcio.

  10. Ignacio Burges
    15/12/09 en 10:45 pm

    “En algunos países no-católicos el divorcio es sumamente fácil de conseguir y escandalosamente frecuente. Entre 1890 y 1900 los divorcios realizados en los Estados Unidos promediaron 73 por cada 100,000 habitantes por año. Esta proporción era dos veces mayor que la de cualquier otra nación Occidental.”

    http://74.125.47.132/search?q=cache:KbI3MoivjqAJ:www.diocesisdeteruel.org/pdf%2520y%2520otros/Pastoral%2520de%2520la%2520Familia/Matrimonio/Articulos/Historia%2520del%2520Matrimonio.doc+divorcio+historia+estados+unidos&cd=1&hl=en&ct=clnk

    • 16/12/09 en 8:34 am

      Hola Ignacio, bienvenido y gracias por comentar.

      Desde luego, no soy un experto en la historia del divorcio estadounidense, pero creo que puede haber una confusión de términos aquí. Entiendo que el divorcio con disolución de vínculo efectivamente existe en los EUA desde hace mucho. Sin embargo lo que destaca el artículo como novedoso es el divorcio sin culpa, es decir, la posibilidad de divorciarte sin expresar o demostrar ningún motivo para ello, ni adulterio, ni violencia, nada (creo que basta con invocar la incompatibilidad de caracteres).

      Ese es el punto de inflexión que ven los autores del artículo.

  11. Kewois
    16/12/09 en 2:01 pm

    Basta con que ambos decidan romper el vinculo de “común acuerdo”.

    Somos grandes, decidimos casarnos y eventualemnte decidimos terminar el vinculo…. o continuarlo.

    Menos mal que no se metieron con la amistad o uno se veria obligado a seguir siendo amigo de sus amigos siempre a menos que demostrara, maltrato, traicion, etc.

    O una sociedad comercial o laboral… si ambos estan de acuerdo en romperla se rompe.
    Si uno no quiere hay que litigar y quizas no se rompa.

    Y si no se quiere romper no se rompe.

    Kewois

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