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Miércoles de Ceniza

¡Viva!

Y recuerden: Cuando ayunen, no pongan una cara triste… como los hipócritas.

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Categorías:Religión
  1. 21/02/08 en 10:51 am

    estoy buscando . trabago . y no me llaman

    yo nesesito trabagar . quisiera ponerme . en orasion

    y quisiera que pongan a dario en orasion
    esta . en españa yo en argentia
    yo no puedo . viagar. en este momento
    estoy sin trabago
    se que dario si puede viadar

  2. 21/02/08 en 10:54 am

    espero . un milagro . para estas pascuas en trabago y para estar
    con dario

  3. Andrea
    26/02/08 en 3:04 pm

    Un pequeño aporte para comprender el significado del Miércoles de cenizas.

    “La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

    La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

    Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

    “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

    “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”

    “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
    El ayuno y la abstinencia

    El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

    La oración

    La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

    Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

    La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.
    La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.
    La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar. ”

    http://es.catholic.net/celebraciones/120/301/articulo.php?id=1259

    Saludos,
    Andrea Balbontin Nesvara

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