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Magia y principio de causalidad

El principio de causalidad se enuncia como “de la nada, nada deviene”. Es tremendamente importante, porque es la base para sostener que la realidad responde a algún tipo de orden, y por lo tanto es posible conocerla y predecir su comportamiento. Si las cosas aparecieran de la nada, sin tener ninguna explicación o relación con el entorno, no tendría sentido estudiarlas, porque cada caso sería diferente a los otros, y no sería posible decir nada. Desde luego, ni siquiera sería posible la vida, que se basa en ciclos repetitivos, o pensar, porque cada vez que se busca una idea, las conclusiones serían diferentes.

En otras palabras, la causalidad es el fundamento de todo conocimiento en general y de la ciencia en particular. Es también la base de la que parten la segunda y tercera vía para probar la existencia de Dios, en la formulación que hace Santo Tomás de Aquino [ver].

Lo opuesto al principio de causalidad es la magia. El conejo que hace aparecer el mago rompe la causalidad, pues viene a existir de la “nada” que había dentro del sombrero y que nos acaban de mostrar; cuando comprendemos que en realidad el conejo estaba oculto, entonces la causalidad se restablece y la magia desaparece. El símbolo trazado en el suelo con tiza es claramente insuficiente para impedir a una creatura moverse, y sin embargo, nos dice el autor, el demonio no puede escapar por el solo poder de las formas que lo rodean; “es magia” decimos, y continuamos leyendo la novela.

Desde luego, cuando Arthur C. Clarke dijo que cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia estaba muy equivocado, error causado por su intención de alabar la tecnología y su ignorancia acerca de la magia. Decir que algo es mágico, supone que conocemos todos los elementos que actúan en una situación determinada, y aún así se rompe el principio de causalidad, por eso el mago nos muestra que el sombrero está vacío, o que las hojas de la espada que clavará en el cajón son sólidas. Si lo que tenemos es una caja cerrada, que le pones papel por un extremo, zumba y brilla y te devuelve el papel impreso por el otro lado, simplemente hay un misterio y muy probablemente, tecnología. La tecnología y sus misterios son muy interesantes de resolver y explicar, pero no son magia.

El tema de la causalidad aparece al conversar con los escépticos acerca de la existencia de Dios y las cinco vías de Santo Tomás. Entonces, el ateo se ve en la necesidad de negar del principio de causalidad, y dice cosas como [fuente]:

Digamos que yo no “creo en la existencia de las causas”. Es decir, yo creo que el concepto Idealista de “causas” (de Platón en adelante) no es real, no le corresponde nada real. Las causas no están “en” los objetos, sino que están en nosotros. Son una forma que tenemos de entender las cosas.

Sugiero leer a Hume en este tema. Pero si quiere, un ejemplo: Le doy una cajita con un botón. Cuando usted aprieta el botón, oye una sirena. Cuando lo deja de apretar, cesa la sirena. ¿Deducción? El apretar el botón causa la sirena.

Pero usted no sabe que yo, que tengo la mano en el bolsillo, aprieto mi cajita cada vez que le veo apretar el botón a usted. ¿Deducción? La causa de que suene la sirena es que yo aprieto el botón.

¿Porqué usted no puede detectar la diferencia entre una y otra relación causal? Porque usted de hecho no ve ninguna relación causal. Las relaciones causales no se perciben. Usted la construye en su cabeza.

Es interesante observar con atención el ejemplo, porque demuestra más de lo que pretende su autor. Fíjense que, si lo único que existe en el mundo fueran los entes materiales (el dedo, el botón, la cajita, la sirena y el sonido) la causalidad no se cumple y la sirena está sonando por que sí, sin ton ni son, por arte de magia, cualquier conocimiento es imposible.

Pero el autor nos dice que no es así, que hay más cosas en este universo de ejemplo: hay una segunda cajita, y, más importante aún, existe el autor del ejemplo, y él mismo nos dice que “aprieto mi cajita cada vez que le veo apretar el botón”. ¿Qué es esto sino la enunciación de una relación causa (le veo apretar el botón) – efecto (aprieto mi cajita)? Más aún, es una causalidad que no sigue el curso normal de los entes materiales sino que pasa por entes inmateriales, como es la persona del autor en general, y sus intenciones de engañar al sujeto y de demostrar que la causalidad no existe(!!), en particular. Restablecido el curso causal de los eventos, es posible decir que en este ejemplo no hay magia, sino elementos que son desconocidos al observador (particularmente el contenido y existencia de las cajitas).

Lo paradójico es que en esta conclusión los cristianos, junto con defender la existencia de Dios y su conocimiento, somos los guardianes de las ciencias y la posibilidad de conocer el mundo; mientras que los ateos, al negar el principio de causalidad, obtienen más de lo que quieren (como en el cuento de la garra del mono) porque junto con negar a Dios, destruyen los cimientos sobre los cuales se construyen el conocimiento científico y la razón que tanto dicen apreciar.

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Categorías:Escépticos
  1. 3/11/07 en 8:22 pm

    ¡El gusto de atraparse los dedos por negar lo indesmentible! repugna al intelecto negar el principio de causalidad. Paa cualquiera es mejor que creer en la ‘generación espontánea’
    Saludos.

  2. 3/11/07 en 8:59 pm

    Efectivamente, Aeronauta, y cuando uno ve eso, uno tiene derecho a preguntarse por qué negar lo evidente… mis teorías al respecto me las reservo para otra entrada 🙂

  3. 4/11/07 en 6:16 am

    Los guardianes de las ciencias?
    Los mismos que obligaron a Galileo a negar que la tierra gira alrrededor del sol?
    Los mismos que buscan validar el diseno “inteligente” en vez de la evolucion?

    Estoy en profundo desacuerdo con tal aseveracion que insulta mi inteligencia y mi dignidad.

  4. 4/11/07 en 9:34 am

    Así es, los guardianes del conocimiento científico, los mismos que legaron al mundo las universidades y la catedrales. El razonamiento para llegar a esa conclusión está expuesto más arriba, y si te interesa profundizar, puedes ver aquí: La Razón es Nuestra.

  5. 4/11/07 en 8:45 pm

    Disculpen que me meta, pero las mentiras ya no pueden tolerarse.

    La iglesia romana arrasó con todo el conocimiento de occidente, horrorizados al comprobar que una ética, un racionalismo y un sistema de organización democrática existía en la Grecia Clásica. Todo el conocimiento de Occidente se guardó en la Biblioteca de Alejandría y en Bagdad. Luego, los asentamientos musulmanes en Córdoba dieron inicio a las primeras universidades, luego que los “moros” le enseñaran a los propios europeos su pasado. Mientras París no existía y Londres era un barrial, Córdoba, Granada y todo Al-Andalus era la zona más brillante, sólo superada por Bagdad.

    Universidades como Oxford, Salamanca, Coímbra, todas se fundan luego de las embajadas culturales enviadas a las tierras “moras”, demonizadas por el catolicismo. Incidentemente, fue a partir de estos contactos que el tal Tomás de Aquino conoció los textos de Aristóteles, y se decidió a tratar de armonizar el racionalismo europeo con el cristianismo. Es decir, las 5 vías de la Suma Teológica se las deben a los “moros”, finalmente expulsados por los Reyes “Católicos”. Como se te explicó, de las dichas 5 vías, la 5ta fue desechada por Darwin, la 4ta es absurda, y las primeras tres son sólo una, la cual sólo demuestra que el cosmos tuvo un inicio, jamás demuestran la existencia de Jehová (ni Zeus, Alá ni FSM).

    Autodenominarse los guardianes de la cultura occidental es falso. Si ves los mandamientos de la biblia, verás que uno de ellos ordena no mentir. Por favor, no mientas. Occidente no le debe nada al vaticano.

  6. Iran
    5/11/07 en 11:50 am

    hola amigos, además de la ley de la causalidad existen otras, es importantisimo que para esto tomen en cuenta al karma que se va ganando a través de otros vidas con nuestras acciones esto tambien va creando las causas y los efectos de allì que el mundo estè como esté, cuando la gente realmente se dedique a efectuar un trabajo sobre si mismo iremos cambiando,grandes maestros benditos como el Maestro Samael Aun Weor han explicadpo esta y otras leyes con amor para la humanidad. En estos tiempos realmente la Gnosis brinda las herramientas necesarias para mejorarnos como personas y contactarnos con nuestro propio ser interno. POr eso los invito a visitar la Gnosis para que profundisen estos temas.

  7. 5/11/07 en 1:22 pm

    Carlos, nunca dije que la Iglesia fuera guardiana de la cultura occidental. Va post en detalle.

    Iran: Oooookey

  8. 6/11/07 en 6:59 am

    Primero…
    Lo paradójico es que en esta conclusión los cristianos, junto con defender la existencia de Dios y su conocimiento, somos los guardianes de las ciencias y la posibilidad de conocer el mundo

    Luego…
    nunca dije que la Iglesia fuera guardiana de la cultura occidental.

    Yo pensé que cuando Wojtila pidió perdón a la ciencia (1992) por los daños y persecusiones, era porque efectivamente hubo un daño y una persecusión. De otro modo, ¿por qué pediría perdón?

    ¿O pidió perdón por ser el guardián de la ciencia? Bien raro eso.

    Salvo que ahora se sepa que el jucio a Galileo no fue tal, o que Da Vinci estudiaba la anatomía humana con pleno consentimiento de la iglesia. O que la iglesia nunca se opuso al criminal transplante de órganos de donantes muertos o a la pérfida fertilización in vitro. Todas estas técnicas han traído sólo miseria y desesperación: nada como rezar a dios o curarse de una enfermedad mediante un milagro cristiano.

    Como te explicaba, las grandes bibliotecas y universidades que fundaron los moros (expulsados de la península Ibérica) y posteriormente imitadas por los europeos. “Pequeños” avances como el sistema numeral arábigo, el álgebra etc fueron inventos ajenos al papismo europeo.

    Europa es lo que es gracias a La Razón, a la Ilustración, y a sus filósofos y científicos. El origen de la ciencia y el Método Científico situó a Europa en el pináculo de la historia universal. Europa bajo la iglesia de roma fue un continente miserable.

    Quiero creer que tu confusión es mera ignorancia y no un intento deliberado por engañar a quienes leen este sitio.

  9. 6/11/07 en 1:13 pm

    No parece que hayas mirado con atención, Carlos. “Las ciencias y la posibilidad de conocer el mundo” no son lo mismo que “la cultura occidental”, sin perjuicio que en un concepto de occidente, las ciencias ocupen un lugar preminente.

    Luego haces una serie de afirmaciones en rápida sucesión, que no parecen tener un punto en común y, peor aún, no aparecen respaldadas. ¿A qué petición de perdón de 1992 te refieres? ¿de qué criminal transplante hablas?

    Mencionas antes a la U. de Oxford ¿es la misma que tiene por lema “Dominus Illuminatio mea” o es otra fundada por musulmanes? y la de Salamanca ¿te refieres a la fundada sobre los estudios catedralicios y con anuencia del Rey Alfonso IX y el Papa Alejandro IV? o la de Coímbra ¿acaso no es la que se fundo sobre unos Estudios Generales a petición de 24 abades y conventos del reino? Toda esta información está disponible en la Wikipedia, Carlos.

  10. 6/11/07 en 1:39 pm

    Me refiero que todas esas universidades se fundaron luego de visitas a Al-Andalus.

    Me refiero a que Wojtila pidió perdón a la ciencia. ¿Por qué será? ¿Algún daño habrá hecho?

    Me refiero a que Occidente le debe todo a sus filósofos y científicos, perseguidos por el Vaticano.

    A eso me refiero.

  11. Nicolás V.
    7/11/07 en 10:15 am

    “somos los guardianes de las ciencias” por favor, si el fundamentalismo cristiano intenta engañar a los niños con lo de el “diseño inteligente” una explicación burda y fácil de creer ante la complejidad del universo y su evolución. La religión hace mucho tiempo perdio la batalla que libró contra la ciencia es por ello que para sobrevivir no le quedo mas que adaptarse y cambiar sus historias para adecuarlas a esta, al igual como van cambiando sus doctrinas para adaptarse a los cambios sociales y nuevos tiempos.

  12. 7/11/07 en 11:24 am

    muy buen artículo Pato! gracias!

  13. roberto viera gonzalez
    12/11/07 en 3:51 am

    ¿La iglesia perder la batalla? A lo mejor por eso estamos rearmándonos. pero la guerra siempre será nuestra victoria. Nunca la iglesia, por lo menos la católica, se ha adaptado. Sigue siendo la misma. Si se ve débil, es justamente porque algunos han querido !adaptarla! a los tiempos que corren. Pero hoy tenemos a Benedicto XVI que impulsará un renacer con mucha fuerza. Saludos.

  14. Leovigildo
    17/01/09 en 7:01 am

    El principio de causalidad NO es analitico, como el que critica Hume…..teniendo a la vista los racionalistas dese de Descartes….Wollf…en adelante….

    ES sintetico: “dado un efecto tiene que haber una causa……” al reves del analitico..”que por analisis de la cauaa debe haber un efecto”……hay causas que no son necesarias y tambien hay causas “libres”…..

    Vea la linea aristotelico- tommista…

  1. 11/11/07 en 6:54 pm

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