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Memoria

Mi hija nació en el mes de febrero de 2002, y la bautizamos en junio de ese año. El sacerdote que la bautizó nos preguntó antes de la ceremonia si queríamos, además del bautizo hacer una consagración a María de nuestra hija. Mi esposa y yo, con la tradicional y segura doctrina de “lo que abunda no daña”, le dijimos que sí. También le pedí como favor especial, que en la homilía hablara sobre la presencia real de NSJC en la eucaristía.

Ese 6 de junio llovía a chuzos y en una pequeña capilla, en la parte de atrás de la casa de Lumen Dei en la Alameda fue bautizada mi hija, y luego consagrada a Nuestra Señora. Ella se portó como una princesa y no lloró cuando le pusieron el agua sobre su frente.

Cuando volvimos a nuestro departamento en calle Bilbao mi hija ya se había dormido, y mi esposa y yo veníamos preocupados de la pequeña once que habíamos preparado para los invitados y los padrinos que nos acompañaron ese día, así que la llevamos a nuestra pieza para que estuviera tranquila. Cuando estábamos ahí, mirando el tranquilo sueño de nuestra hija, mi señora me dijo que sentía claramente olor de rosas en la habitación. Yo no sentí nada, pero lo asocié inmediatamente con la consagración a María que había hecho el sacerdote, lo consideré un pequeño milagro y nunca lo mencioné a nadie, hasta ahora.

Hace algunos días, volvimos a conversar del bautizo, pero mi señora me dijo que no recordaba haber sentido el olor de rosas. Eso me ha llevado a pensar que tal vez lo soñé, pero ahora que lo pongo todo en orden tengo plena certeza de que no fue así. Rara vez recuerdo lo que he soñado, cuando sueño lo olvido rápidamente y aún en el mismo sueño siempre soy consciente de estar soñado.

Para contener la debilidad de mi memoria, dejo este testimonio.

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Categorías:Religión
  1. 26/09/07 en 3:28 pm

    Alguna vez Dios permite esos cariñitos sensibles. ¿Por qué no? No serán milagros, pero sí unas caricias muy particulares.

  2. 21/11/07 en 9:34 pm

    Jejejeje… increible lo que narras, pero no imposible. Gracias por compartirlo con nosotros…
    Dios, tal cual lo dice Alemamá, nos hace cariño de ese modo también, no te cierres a que esa noche más que nunca, estuviste cerca de la santidad más pura… incluso con olor a rosas… Bendiciones.

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