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Pelagianismo

Hace algún tiempo nuestros amigos de Chile liberal publicaron en su blog la entrada Chile S.A., donde describen cómo sería la utopía liberal: un lugar donde no existe el Estado, donde la flexibilidad laboral es completa y la economía abierta satisface las necesidades de todas las personas. Así, el ejército se encontraría privatizado, y la seguridad ciudadana sería carga de empresas de seguridad. La función judicial estaría entregada a “agencias de justicia” que cada demandante contrataría. La libertad individual sería la solución a todos los problemas de la comunidad.

Para estas utopías tengo una sola palabra: Pelagianismo.

Pelagio fue un monje inglés (¿coincidencia que el liberalismo surja en Inglaterra?) que en el Siglo V se enfrentó a la Iglesia Católica, sosteniendo que el pecado original sólo había afectado a Adán, y que su principal efecto fue poner un mal ejemplo para sus descendientes. Con lo anterior, sostenía Pelagio, el ser humano podía por sí mismo, empleando sus propias capacidades y sin auxilio de la gracia de Dios, alcanzar la perfección, esforzándose por imitar a Cristo.

Es evidente que tal doctrina no podía sostenerse ante la enseñanza cristiana. Negar el pecado original implicaba vaciar de sentido el sacrificio redentor de NSJC, al igual que la necesidad del bautismo que fue encargada a los apóstoles conjuntamente con la predicación. El pelagianismo fue condenado en 417 en un concilio celebrado en Cartago.

El liberalismo parece tener intrínseca en sus raíces la idea de que “el hombre es bueno, pero la sociedad la corrompe”, si pudiéramos entregar un cheque a todas las personas, ellas mismas se encargarían de tomar las decisiones más adecuadas para el bien común.

Sin embargo, la historia de la humanidad es un largo y terrible desmentido a la teoría de que el hombre tenga una tendencia a comportarse bondadosamente con sus semejantes. El problema es que esta utopía de un hombre nuevo y bondadoso se convierte en un canto de sirena que puede hacernos encallar y morir por alcanzarla.

¿Qué hará que el hombre deje de cometer delitos? Ciertamente no es suficiente un bienestar material, porque los seres humanos los siguen cometiendo a pesar de no tener necesidad.

Por otro lado, si bien hay muchos ámbitos donde la libertad de elegir es esencial, existen aquellos donde la privatización no es más que una idea en el papel.

Por ejemplo, la función de seguridad interior y exterior corresponde al Estado, no porque este usurpe derechos de los ciudadanos, sino porque quien sea que las cumpla se convierte inmediatamente en “El Estado”. Esta función se podría suprimir prohibiendo estrictamente las armas de fuego, pero sería una curiosa paradoja el asegurar la libertad mediante una estricta prohibición. Por otro lado ¿cómo se impondría esa estricta prohibición?

La “justicia privada” existe desde antiguo, bajo la forma del arbitraje (donde las partes acuerdan someter un litigio al juicio de un tercero elegido de común acuerdo) pero ¿qué hacer cuando no existe ese acuerdo? Sólo nos queda establecer una judicatura obligatoria, y esa debe ser al menos supervisada por el Estado.

Claro, hay un lugar para la seguridad privada y no sólo como un contrato con una empresa, sino que se puede asociar a las compañías de seguros, pero una vez cometido el delito ¿basta con una reparación en dinero? ¿Cómo evitaríamos entregar a la venganza privada a los imputados de un delito?

Finalmente, la libertad de elegir tiene como presupuesto la propiedad y el valor obligatorio de los contratos, pero cuando los contratos no se cumplen, el afectado sólo puede recurrir al Estado.

En este sentido, los liberales cometen el mismo error que los socialistas: ignoran precisamente aquello con lo que trabajan, es decir, la libertad humana.

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Categorías:Política y derecho
  1. 16/05/07 en 2:25 am

    en Europa, les llamamos simplemente… anarquistas… creo que ese blog que mencionas no tiene mucha categorín intelectual, lamento decirlo, pero lo he visitado varias veces, en la eseranza de encntrar pensamiento de la gran tradición liberal y me he llevado siempre una desilución; pero tal vez cambien, son muy jóvenes, aunque yo realmente, no les daría mucho la hora (de partida, he dejdo de visitarlos).

    El pelagismo sí que es un tema interesante y en tu blog sí que hay un rico intercambio de ideas!

    Un abrazo Pato!

  2. 16/05/07 en 5:31 am

    Pato, el quid del artículo referido fue: “No necesitamos un estado, o al menos no uno como lo conciben los socialistas.”

    También hablé de la “destrucción creativa de las repúblicas decimonónicas”.

    Marta tiene mucho de razón. El blog Chile Liberal tiene poca categoría intelectual, a pesar de que por un momento se intentó producir más inteligencia. Y también en su apelativo de anarquistas (aunque yo más bien diría “minarquista”). De hecho, me sorprende que haya gente que lo lea.

    El objetivo sí es que si alguien nos va a leer, que sean jóvenes.

  3. 16/05/07 en 9:33 pm

    El pelagianismo es un gran tema, porque es bastante común hoy en día como doctrina subyacente a muchas ideologías. Ojalá tenga ideas para volver sobre él.

  4. 17/05/07 en 4:45 am

    ojalá tengas ideas… esperamos tus artículos al respecto!!!

  5. 18/05/07 en 6:40 am

    Pato,
    La entrada es muy interesante. De hecho, en la entrada de Pelagio veo que hay novelas escitas. Trataré de leer “The Pelagius Book”, me gustó el refinado humanismo de este monje, al parecer asesinado por la IC (no me extrañaría).
    Te agradezco la entrada, ha sido un real aporte.

    Me gustaría saber qué piensan los católicos de Pelagio. Es decir, para mí es plausible creer que el pecado de Adán no puede transmitirse a toda la humanidad. Por varios motivos, el más obvio es que Adán nunca existió (a pesar que los cristianos de las más variadas denominaciones porfíen), pero el segundo es porque la idea de un niño que nace con un pecado es un concepto difícil de digerir.

    Más aún doctrina fundamental del cristianismo, que es el glorificar el asesinato de Jesús y convertido en acto de amor, me parece monstruoso. Una calamidad, un acto de sadomasoquismo propio de épocas pre-ilustradas. Pelagio fue un pionero de su época.

  6. 20/05/07 en 1:40 am

    Yo creo que esa clase de pseudoliberalismo deriva en anarquismo y deja de ser eso, liberalismo. El liberalismo real acepta que la libertad jamás puede ser total. Las acciones de los individuos deben de estar restringidos por leyes claras y concisas, que no opriman, en lo posible, la libertad de otros individuos; deben potenciarla y protegerla.

    Un frase de Milton Friedman: ‘La libertad de movimiento de mi puño debe de estar restringida por la proximidad de tu mentón’.

    El verdadero liberalismo es aquel que aboga por la legalidad y la libertad negativa, como bien la definió Sir Isaiah Berlin: http://www.letraslibres.com/index.php?art=11261

    El ‘pecado original’ es un concepto teológico que, creo, ha sido muy mal transmitido por la Iglesia y mal interpretado por el mundo. Adán no existió, es verdad, pues no provenimos de un solo hombre hecho de barro. Al igual que el resto de los primeros capítulos del Génesis, se trata de un origen ético, no científico, de la Humanidad. Adán es de barro, porque es mortal, está hecho de materia finita, y por lo tanto es falible: tiene la libertad de hacer el mal, de pecar, al igual que todos los hombres (ésa es la realidad del pecado original, y la explicó muy bien el cardenal Ratzinger en su libro Creer y vivir en nuestra época).

    ¡Saludos!

  7. 20/05/07 en 10:43 am

    Bueno, ahí es donde entramos en un juego de definiciones. Si creo que la libertad nunca puede ser total, no debería llamarme “liberal”, porque al usar esta palabra estoy dando a entender que la libertad es lo más importante para mí. Si el mentón de otro es más importante que la libertad, debería llamarme “mentonista”, creo yo, porque incluso las doctrinas totalitarias admiten la libertad en tanto no se oponga a su meta.

    El pecado original es un concepto teológico que ha sido muy mal entendido por nuestro tiempo, en parte, creo yo, porque occidente es muy individualista, y le repugna la idea de un pecado que tenga consecuandoas para los demás. Recién ahora se está abriendo a la posibilidad de un pecado social.

    Tú no estabas ahí cuando Dios creó la primera alma humana, así que no puedes saber si Adán existió o no. Ciertamente que el Génesis no es un realto científico o histórico de la humanidad, pero afirmar que los humanos no tenemos un padre común implica varios problemas éticos o científicos. Uno no menor es que implica que los hombres no somos hermanos.

    Más allá del concepto de pecado original, el problema con el pelagianismo es otro, es la falsa confianza en que el hombre puede hacer algo bueno aparte de Dios.

  8. 28/05/07 en 6:38 pm

    No, no creo que haya un término mejor para los ‘liberales’ que ése mismo. Y Emmanuel Lévinas lo explica sublimemente: ‘No porque la libertad sea un fin en sí misma, sino porque sigue siendo la condición de todo valor que el hombre pueda alcanzar’.

    No es un fin en sí misma, al menos no como cosmología. Sin embargo, sí lo puede ser en política, donde se lucha precisamente para qu sea ésta la condición que más impere en las relaciones políticas y sociales. Jamás puede ser total, pero el que no sea total no quiere decir que sea lo más preciado para los liberales (de muy distintas tendencias). Casi todos los liberales están de acuerdo, también, de que una estructura de valores es necesaria para potenciar la libertad, y no hacerla una forma de opresión.

    Ahora bien, los regímenes verdaderamente totalitarios (es decir, sólo la URSS de Stalin y la Alemania Nazi) no dejaban, al menos en teoría, lugar para la libertad, aunque ‘no estorbara en sus planes’. Dejar ese espacio va en contra de la dominación ‘total’. Pero, en fin, ése es otro tema…

    Sobre el pelagianismo, encontré otra frase de Lévinas muy adecuada, y con la que estoy completamente de acuerdo: ‘La afirmación rigurosa de la independencia humana en una realidad inteligible, la destrucción del concepto numínico de lo sagrado [de los dioses tiránicos y entrometidos], comportan el riesgo del ateísmo. Riesgo que debe correrse. Sólo a través de él el hombre se eleva a la noción espiritual de lo Trascendente. Es una gran gloria para el Creador haber creado un ser que lo afirma después de haber dudado de él y de haberlo negado en los prestigios del mito y el entusiasmo; es una gran gloria para Dios la de haber creado un ser capaz de buscarlo o de escucharlo desde lejos, a partir de la separación, a partir del ateísmo’ (‘Una religión para adultos’, en Difícil libertad. Ensayos sobre el judaísmo, Buenos Aires, Lilmod, 2005).

  9. 1/06/07 en 4:15 pm

    Me ha gustado esta entrada porque toca la raiz antropológica cristiana, es decir, la verdadera.

    Les consejo vean esta entrada de mi blog donde toco este tema desde la crítica al marxismo:
    http://blog-elultimo.blogspot.com/2007/03/la-religin-es-el-opio-del-pueblo-seguro.html

    También les aconsejo si tienen tiempo esta
    http://blog-elultimo.blogspot.com/2007/05/la-derecha-moderada.html

  10. 13/09/07 en 4:06 am

    Comentar acerca del Pelagianismo,se ha convertido preferencialmente un tema dogmatico-religioso.
    Por mi parte,quiero que nos apartemos del enfoque dogmático-religioso y nos concentremos en la
    “FUERZA DE VOLUNTAD”,en el esfuerzo personal y de la voluntad en la práctica de la virtud,en au-to perfeccionarnos a nosotros mismos, por medio de “Conocete a ti mismo”,enunciado primero por
    SOCRATES y luego por AURELIO AGUSTIN.Es el medio práctico más eficaz para mejorarse en la pre-
    sente existencia y resistir las instigaciones de los impulsos inconcientes que están en nuestro
    interior,ignorando sus raices y origenes.

  11. 13/09/07 en 10:03 pm

    En realidad, José, no hemos cambiado el tema, porque esa insistencia en la preponderancia de la fuerza de voluntad y el autoperfeccionamiento es precisamente la base del pelagianismo.

    Y está bien, si quieres creer que es posible, puedes hacerlo, pero no puedes creer eso y ser cristiano.

  12. guillermo
    10/07/08 en 5:57 pm

    Pelagio basa su idea en la real ausencia de un dogma católico que no por popular deja de ser perverso.
    el pecado original es precisamente condenar, es un insulto a la dignidad de nuestra especie.
    todo lo que el ser humano trae de cristalino, natural, espontáneo, amoroso y limpio se pierde en las tinieblas de los preceptos católicos.
    de allí que fué cuestionado, perseguido y condenado, porque para sostener todas sus barbaridades filosóficas llenas de odio, la iglesia católica no ha podido ni puede aportar una sola prueba.
    no tienen verguenza y nunca la tuvieron.
    no se puede esgrimir lo que no se tiene.
    julio 10/2008

  1. 26/05/07 en 11:22 am
  2. 27/05/07 en 10:41 pm
  3. 4/06/07 en 7:29 pm

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