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Una campaña de igualdad

En la entrada titulada Aborto, el igualador definitivo sostenía que occidente se encuentra involucrado en una campaña agresiva por promover la igualdad, en el sentido de una ciega uniformidad. Algunos de mis lectores se mostraron escépticos con esta idea diciendo que eran sólo ideas mías, así que anoto algunas observaciones al respecto.

La mayor Judith Webb, primera mujer del ejercito británico en comandar a un escuadrón de hombres en batalla y autora de Por qué las mujeres no deberían estar en la línea de combate, se ve en la necesidad de advertir que:

Tal vez no sea bien recibido, pero es tiempo que la sociedad acepte el simple hecho de que hombres y mujeres son diferentes. Por favor noten que no inferior, pero diferentes fisológica, mental y emocionalmente respecto de los hombres y que hay algunos roles para los que simplemente no estamos preparadas.

Esta última aclaración muestra con claridad que nadie puede hoy en día apuntar un hecho evidente, como que hombres y mujeres son diferentes, sin aclarar lo que se quiere decir.

Nuestra muy moderna presidenta publica una larga carta hoy en El Mercurio donde, dentro de otras consideraciones, señala:

Necesitamos generar igualdad desde la cuna, y por eso hemos propuesto un plan de protección integral desde la primera infancia.

Lo que ella propone es un plan de protección para los niños más vulnerables, pero lo engloba dentro de un lema de “igualdad desde la cuna” ¿Se imaginan cómo sería si el Estado se metiera en las casas para asegurarse que existe “igualdad desde la cuna? francamente espeluznante.

En fin, con estos dos ejemplos como muestra, sostengo que occidente se encuentra embarcado en una perniciosa campaña por la igualdad.

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Categorías:Política y derecho
  1. Ulises
    23/04/07 en 4:43 am

    Dándome por aludido, al haber participado en la entrada previa mencionada aquí, debo decir sinceramente que no entiendo muy bien qué quieres decir. Me limito a insistir en que una cosa es la igualdad “material” y otra muy distinta la igualdad jurídica (a la que puedo aventurar que se refiere su muy moderna presidenta, aun sin haber leído su extensa carta).

    Constatar que todos somos no sólo distintos sino también complejos (nadie es sólo hombre o mujer, sino que además tiene una edad, un origen municipal o nacional, una profesión, un nivel de renta, unas creencias…) conduce a exigir un tratamiento uniforme en lo que nos une y diverso en lo que nos separa.

    Hombres y mujeres somos distintos (es obvio, aunque está por determinar hasta qué punto), pero deben respetársenos unos mismos derechos fundamentales. Este requerimiento puede traducirse en un tratamiento diferenciado, puesto que la medida en que unos y otras gozamos de dichos derechos puede ser diferente (de hecho lo es). Eso, y no lo contrario, es lo igualitario.

  2. 23/04/07 en 9:38 am

    Como te decía en la entrada anterior, por igualdad me refiero a uniformidad.

    Si las mujeres son diferentes de los hombres, como hace notar la mayor Webb ¿Cómo se explica que se las esté enviando a las líneas de combate en iguales condiciones que a los hombres?¿hay ahí un respeto por la diferencia específica? claro que no, entonces ¿por qué lo hacen? porque no están mirando la realidad que nos dice que ante situaciones de combate hombres y mujeres son diferentes, sino que se guían por sus ideas de que hombres y mujeres son iguales… absolutamente iguales.

    Esto no me lo invento yo, es lo que se deduce de la forma como actúa el gobierno británico.

  3. 25/04/07 en 12:18 pm

    Estaría muy gracioso, que para asegurar la igualdad desde la cuna creasen una figura nueva de inspección.

    Suena el timbre:

    Servicio de inspección de igualdad del bebé, abra por favor

    Ridículo, sí, pero qué podemos esperar de la clase política, aquí en España también nos regalan a menudo frases tan “célebres” como esa. ¿Lo harán para alegrarnos el día con sus “bromas”?

  4. 30/04/07 en 9:01 am

    La igualdad quedaría redefinida como uniformidad, y la individualidad se reduciría solamente para quienes tienen los suficientes bienes como para poder pagar sus derechos. Es una lástima que se sigan dando estas batallas que lo único que buscan es denostar la dignidad de los hombres y mujeres que de personas pasamos a individuos, y que de humanidad va quedando poco.

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