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Aborto, el igualador definitivo

Para alguien que considera el aborto como la forma más brutal de abuso contra el débil y desamparado, como yo, resulta doloroso constatar que occidente debe acoger esta práctica, si quiere seguir siendo lo que ha llegado a ser.

En efecto, nuestra cultura se ha definido en gran parte a través de la igualdad pregonada por la ilustración francesa, y ha incorporado este concepto en ideas tan propias de occidente como la democracia, la libertad de conciencia, etc.

En las relaciones entre hombre y mujer (que muchas veces definen lo que es y a que aspira una cultura) la igualdad se alza como una verdad en sí misma evidente, a tal punto que actualmente se nos quiere convencer que las diferencias entre los sexos son aprendidas, que si a los niños les entregamos muñecas y a las niñas autitos, cada uno se desarrollará como una persona más completa y equilibrada.

El problema surge cuando la realidad comienza a colarse por las grietas de esta Iglesia de la igualdad, y nos damos cuenta que hombres y mujeres en efecto son diferentes, que si entregas un carro de bomberos a una niña probablemente termine llevando a la familia oso a tomar el te, y si le pasas una muñeca a un niño, puedes pepararte para “Barbie ataca Tokio”. No cerremos los ojos a la verdad: hombres y mujeres se comportan, trabajan, reaccionan y se relacionan como si efectivamente fueran diferentes.

¿Cómo encaja el aborto en todo esto?

Hombres y mujeres somos diferentes en muchas cosas, pero la diferencia basal, donde estriban todas las demás, es que las mujeres poseen naturalmente la capacidad de engendrar hijos, y los hombres no. Todo el cuerpo femenino está construido en base a las limitaciones que impone esta capacidad, desde las glándulas más evidentes, hasta las maravillosas sutilezas de su psicología.

Nota aparte: por mi trabajo, he tenido oportunidad de conversar con muchas mujeres agredidas sexualmente, y he podido percibir cómo las mujeres, debido a su menor fuerza física, conviven con una sensación general de vulnerabilidad que los hombres sólo conocemos en casos extremos. Es fascinante darse cuenta de ese tipo de diferencias, que a la gran mayoría de los hombre pasan inadvertidas. Por eso tener baños separados no es discriminación, sino un derecho.

En esta evangelización por la igualdad en que se encuentra empeñado occidente, lo lógico es tratar de eliminar aquello que hace diferentes a hombres y mujeres, es decir, la capacidad de procrear. Si tenemos esto en mente, podemos darnos cuenta que, si hombres y mujeres han de ser iguales, el acceso universal a la anticoncepción es un requisito esencial.

Dentro de esta misma mentalidad, cuando la anticoncepción falla y la mujer se ve enfrentada a su diferencia específica con el hombre, todavía tenemos 9 meses para que vuelva a ser uno de nosotros. El aborto es el igualador definitivo y por eso se lo propone como un derecho humano.

Lo irónico es que creen que dignifican a la mujer, haciéndola igual al hombre, cuando en realidad lo que ensalzan es la imitación de la virilidad en su forma más básica, el poder y la fuerza.

Yo creo que una posición más justa y valorativa de la feminidad es aquella que no trata de imponer la igualdad, sino que celebra la diferencia. Claro, es común escuchar que “celebrar la diferencia” es dar a todos los mismos derechos, lo cual es absurdo. Me parece más justo que cada cual reciba lo que su naturaleza exige.

Tal vez si logramos convencer a nuestra cultura que no hay nada malo o injusto en ser mujer, logremos reducir la tasa de abortos.

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Categorías:Pro-vida
  1. Ulises
    13/04/07 en 6:58 am

    Nadie que conozca mínimamente el significado de la igualdad como derecho básico de los ciudadanos puede pretender que hombres y mujeres seamos iguales en términos biológicos. La igualdad no es la negación de las diferencias sino el reconocimiento de las mismas; como decía el latinajo, no es dar a todos lo mismo (lo que no sería igualitario sino uniforme y por lo tanto profundamente injusto) sino a cada uno lo suyo.

    De ahí que toda la argumentación de usted acerca de una supuesta “evangelización por la igualdad en que se encuentra empeñado occidente” tratando de “eliminar aquello que hace diferentes a hombres y mujeres” sea inexacto por partir de una premisa falaz.

  2. 14/04/07 en 9:18 am

    Igualdad no es dar a cada uno lo suyo, de hecho esa es la definición de justicia, no de igualdad.

    La afirmación de que se trata de eliminar la diferencia entre hombre y mujer no es premisa, sino conclusión, a la cual se llega una vez que discurrimos acerca de los efectos de la anticoncepción.

  3. Ulises
    16/04/07 en 3:53 am

    Igualdad es respeto a la diferencia, justicia. Dar a todos lo mismo es exclusión, injusticia. La premisa falaz es identificar igualdad con uniformidad o con la “eliminación de todo rasgo diferenciador”.

  4. 16/04/07 en 7:08 am

    Vale, pero ¿no es eso precisamente lo que hace la anticoncepción, eliminar todo rasgo diferenciador entre hombre y mujer?

  5. Ulises
    17/04/07 en 4:48 am

    ¿De veras debo responder a esa pregunta? ¿Son eso las mujeres, hombres con capacidad reproductiva? ¿Son eso los hombres, mujeres sin capacidad reproductiva? Ni la anticoncepción pretende “igualar” a hombres y mujeres ni mucho menos lo consigue. Toda tu argumentación en ese sentido me parece, con todos los respetos, rebuscada e inconsistente.

  6. 17/04/07 en 7:30 am

    En lo que estamos de acuerdo es que debemos reducir la tasa de abortos. El aborto no es una forma de abuso, es un síntoma de un mal mayor: la ignorancia.

    En una oportunidad conocí un jefe scout finlandés quien nos decía que en los jamborees etc los niños y niñas duermen en las mismas carpas. La igualdad es una realidad creo que en varios países. Lo mismo se vio ahora con el caso de Faye Turney quien causó conmoción en Irán por ser una “mujer soldado”. Me parece que al igual que los fundamentalistas musulmanes, los religiosos en general tienden a separar mujeres de hombres, creo que las explicaciones las podría proporcionar Freud.

  7. 17/04/07 en 9:27 am

    Cuando el lobby gay habla de igualdad con los heterosexuales, no habla de un matrimonio ajustado a los homosexuales, habla de “para todos, lo mismo” y eso es igualdad.

    Cuando el movimiento por los derechos civiles reclama contra la discriminación por raza, lo que NO quiere son derechos especiales para los negros, lo que busca es para todo, lo mismo.

    Cuando se habla de discriminación contra las mujeres, lo que se busca es tener los mismos derechos que los hombres.

    Por lo tanto, igualdad no es justicia, igualdad es “para todos, lo mismo”.

    Ulises, la capacidad reproductiva no es la única diferencia entre hombres y mujeres, sí creo que es la diferencia que se encuentra a la base de todas las demás. Ciertamente que la anticoncepción no logra igualar a hombres y mujeres, pero cuando no existía, la diferencia entre ambos era más evidente, de lo cual deduzco que algo tuvo que ver su uso masivo con esta ola de igualdad.

    Carlos, déjame hacerte una pregunta ¿Por qué debemos reducir la tasa de abortos? ¿hay algo “malo” con el aborto?
    Respecto a la ignorancia, creo que sería interesante que te pasaras por esta entrada, y el artículo que le da origen. En breve, es común culpar a la ignorancia del mal, pero no siempre es así.

  8. 17/04/07 en 10:47 am

    Desde luego que hay algo malo con el aborto. ¿O acaso has visto a alguna mujer o muchacha que se alegre de abortar?

    Yo he conocido dos casos de dos mujeres. Una en Chile, ilegal. Fue un trauma. La otra, una amiga de mi pareja. Ella fue a un hospital en Francia donde además asistió a consejería.

    Algunos creen que uno es un relativista moral, donde nada es bueno ni malo. Lo cierto es que los valores que yo defiendo son valores universales, y ya publicaré un artículo al respecto.

    Creo que nadie jamás ha estado “a favor” del aborto, pero sí somos muchos los que creemos que es una cuestión de conciencia.

    Además, debe haber límites. No veo porqué un feto sano deba abortarse después de los 90 días de gestación.

  9. Ulises
    17/04/07 en 11:00 am

    Estimado Patoace, ciertamente me sorprende tu postura respecto al tema de la igualdad, y ello porque coincidiendo contigo o no (más bien no), sueles argumentar bien tus posiciones y no sueles cometer (perdóname) errores de bulto como en este caso.

    El principio jurídico de la igualdad, insisto, no implica tratar a todo el mundo igual, sino a cada uno en función de sus circusntancias. De este modo, hay circunstancias que justifican un trato diferenciado y otras que no.

    Así, en efecto, las mujeres reclaman (con razón) igualdad de derechos, lo cual se traduce, por ejemlo, en el plano laboral, en un tratamiento diferenciado, al menos en España. Es decir, lo igualitario es tratar preferentemente a quien está en este caso en peor posición ante el mercado laboral.

    De igual modo, por poner otro ejemplo, el principio de igualdad aplicadio al terreno fiscal implica la progresividad de los impuestos, estos es, que en la medida de lo posible consideren las circunstancias del sujeto pasivo al establecer las cuantías a satisfacer.

    Obviamente, nadie en su sano juicio tacharía ninguno de estos dos casos de discriminatorios ya que son exactamente ´lo contrario: expresión del principio de igualdad.

    Sensu contrario, el tratamiento uniforme alejado de las circunstancias de los sujetos, constituyen no la igualdad sinoprecisamente lo contrario: la desigualdad. Y la injusticia.

  10. Ulises
    17/04/07 en 11:03 am

    En cuanto al matrimonio homosexual, desde su perspectiva civil el matrimonio es un contrato de naturaleza esencialmente económica: regula el régimen económico de los cónyuges y la cuestión hereditaria. No se entiende, desde elpunto de vista civil, que deba establecerse diferenciación a este respecto entre parejas homosexuales y parejas heterosexuales.

  11. 17/04/07 en 12:49 pm

    Gracias por la confianza Ulises. Todos tenemos ideas locas de vez en cuando y el blog es una buena forma de depurarlas.

    Entre igualdad y justicia, estamos jugando a las definiciones. Para tí son conceptos sinónimos, para mi son diferentes. Si quieres, donde digo igualdad puedes cambiar a uniformidad, y seguimos adelante. No es un cambio superfluo, porque las palabras no sólo contienen lo que significan, sino además lo que evocan. Para ti “igualdad” evoca una idea de justicia; para mí, de uniformidad.

    Respecto al matrimonio homosexual, es precisamente el empobrecimiento del concepto de matrimonio lo que nos ha llevado a la situación actual.

    Si el matrimonio tiene una esencia patrimonial (ya de enunciarlo se nota lo absurdo) no se ve una buena razón para que sea amparado o regulado por el Estado.

  12. 17/04/07 en 12:51 pm

    Carlos, dices “claro que hay algo malo” ¿Qué es ese algo?

    Que alguien esté triste o alegre no dice mucho, porque hay cosas buenas que nos dan pena (como, a veces, decir la verdad) y cosas malas que nos dan alegría.

  13. Ulises
    18/04/07 en 4:17 am

    De acuerdo en lo de ir abandonando la discusión acerca del concepto de igualdad. No obstante, permíteme un par de matices: entiendo que igualdad y justicia no son lo mismo, sino lo primero condición de existencia de lo segundo. por otra parte, la idea de igualdad como valor que supere el uniformismo plano es la que se recoge en la Declaración de Derechos Humanos y en la mayor parte de las Constituciones modernas.

    En cuanto al matrimonio, entiendo que es precisamente la cuestión patrimonial la que puede y debe regular el Estado. En ese sentido, el reconocimiento del matrimonio homosexual cobra sentido, en tanto que no se pretende ni vincular a confesiones religiosas ni obtener la aquiesciencia de éstas, sino simplemente regular el aspecto civil de la cuestión. Entiendo que desde ciertas ópticas, dicha forma matrimonial pueda suponer un problema moral, pero considero que una confesión religiosa carece de legitimidad para imponer su idea de moralal conjunto de una ciudadanía, incluyendo los que no comparten esa confesión (e incluso a muchos de los que la profesan pero difieren a este respecto).

  14. preñada por obligación
    7/05/07 en 12:47 pm

    “Yo creo que una posición más justa y valorativa de la feminidad es aquella que no trata de imponer la igualdad, sino que celebra la diferencia”

    Falacia.

    Una posición más justa y valorativa de la feminidad es aquélla que deja a la mujer, como individuo, elegir si quiere tener un hijo o no.

    El error está en considerar que un hijo siempre es una bendición para todo el mundo. A veces no lo es. Aprendamos que no todo el mundo desea tener descendencia.

  15. 10/05/07 en 2:19 pm

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Preñada, no siempre es conveniente tener hijos y muchos varons y mujeres prestan un servicio maravilloso no teniendo uno.

    Sólo que no creo que esa opción deba ser ejercida a posteriri, matando a las personas.

  16. 11/05/07 en 9:01 am

    Es una arbitrariedad (subjetiva) asignarle el carácter de individuo a un embrión. Me parece absurdo que a muchos quienes consideran el aborto como una cuestión de conciencia se vean privados de ejercerla, por culpa especialmente de algunos lobbies religiosos.

  17. 11/05/07 en 10:11 am

    ¿Embrión? ¿quién está hablando de embrión? Preñada habló de “hijos” y yo le dije que estoy de acuerdo con eso, hasta el punto que no implique matar a otra persona. Si Preñada está de acuerdo con matar o no a ciertos hijos, lo tendrá que aclarar ella.

    ¿Es una arbitrariedad asignarle caracter de individuo al embrión? habría que ver desde qué punto de vista.

    Por ejemplo, desde un punto de vista biológico, no es una arbitrariedad asignarle el carácter de individuo a un embrión, porque biológicamente el carácter de individuo viene dado por el registro de ADN. Objetivamente el embrión tienen un ADN único, y por lo tanto es un individuo.

    Desde un punto de vista legal tampoco, porque la definición del art. 55 del Código Civil se remite a categorías biológicas al señalar que es persona todo individuo de la especie humana, cosa que también hace el Pacto de San José de Costa Rica al declarar que el ser humano está protegido desde su concepción.

  18. Danza Invisible
    24/05/07 en 7:33 pm

    Si las mujeres mueren por al aborto, es por decisión propia. Si alguien decide dispararse a sí mismo, con un rifle ¿debe el Estado ocuparse de que no muera? Acabáramos.

    Algunos parecen no darse cuenta de que la vida no es (o no debería ser) un privilegio concedido por la aprobación de los demás, sino un derecho inherente al ser humano.

    Aunque claro, esta es la lógica que dio origen al Holocausto, a las matanzas stalinianas y a los terrorismos de todo tipo y tendencia.

    Los que dicen que se debe legalizar el aborto porque “la mayoría lo pide” no se ponen a pensar; ¿qué pasaría si “la mayoría pide” que se implante la pena de muerte para los ladrones? ¿Si “todo el mundo” pide que se deporte a los judíos a Israel o que se legalice el narcotráfico? ¿También lo harán?

    Desde ese punto de vista, debería hacerse un desagravio público a Hitler y al Dr. Mengele. Después de todo, para ellos lo que se hacía era legal.

    Los invito a visitar mis posts:

    http://lasburbujasinvisibles.wordpress.com/2007/05/22/aborto-educacion-sexual-y-otras-reflexiones/

  19. 25/05/07 en 11:17 am

    Pueden ver acá un artículo de mi autoría, Chile Liberal: La privatización del útero y un interesante artículo que traduje de The Economist, Aborto, cuestión de vida y muerte

  1. 22/04/07 en 10:19 pm
  2. 22/04/07 en 10:20 pm
  3. 5/05/07 en 3:53 pm

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