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Hoy murió Pinochet

Nos enteramos hoy domingo a las 14:45 horas, mientras estaba compartiendo un asado con amigos en San Vicente de Tagua Tagua. La vecina de nuestros anfitriones avisó por sobre el muro divisorio, y sacamos el televisor al patio para ver las noticias en el Canal 13.

Yo le avisé a mi madre las novedades.

La sensación más fuerte es de tranquilidad. Nadie en su sano juicio puede alegrarse por la muerte de una persona, pero por otro lado da la sensación de que con este fallecimiento comienza a pasar una época de gran división y dolor para la patria.

En los medios de comunicación internacionales, la noticia se recibió con alegría por la muerte del dictador e indignación por no haber sido juzgado por los tribunales. Es fácil desde afuera alegrarse, después de todo para ellos era sólo un personaje, un símbolo de las violaciones a los derechos humanos durante su régimen.

Los que estamos acá, en cambio, no podemos olvidar que Pinochet no fue derrocado por un movimiento social, sino que resultó derrotado en una contienda electoral, donde él mismo puso las reglas y resultó apoyado por el 44% de los votantes. Aunque se diga que esa votación pudo estar influida por una fuerte intervención electoral o el temor, no se puede negar que al menos un tercio de los chilenos lo apoyó. Desde el extranjero puede resultar fácil hablar contra Pinochet, pero acá, por respeto a esos millones de compatriotas que sienten dolor por su muerte, lo mejor es la tranquilidad.

Y la paz, que surge de la convicción de que, cualquiera haya sido su responsabilidad moral, hoy se le ha hecho justicia en la forma más absoluta que existe. La izquierda no tiene ese consuelo y no le queda más que refunfuñar su impotencia porque “no se hizo justicia”. No saben lo que dicen.

En este momento parece oportuno esbozar un juicio acerca de la responsabilidad política que, al final de su vida, podemos atribuir a Pinochet por su participación en la historia de Chile.

Tal análisis lo divido en tres puntos:

1. El golpe. Los militares en Chile no hicieron un golpe movidos por ánsias de poder. La reacción de la gente ante la noticia del golpe habla con claridad que esa era una opción qe se venía formando hace tiempo, por culpa de un gobierno que con un 33% de apoyo quiso hacer cambios radicales, con total desprecio por el Estado de Derecho, como lo declararo la Corte Suprema y la Cámara de Diputados, cada uno por su lado.

2 Violaciones a los derechos humanos. El gobierno que siguió al golpe de Estado, fue una dictadura, que a nadie le quepa duda, con todo lo malo que esta palabara conlleva. Se hizo parte del Estado la política de represión y persecusión, usando métodos cuya descripción está más allá de la imaginación. Al mismo tiempo la población general sufrió la violencia que implica la restricción de las libertades por largos períodos de tiempo.

3. Reforma del país. Se quiera o no, Chile es diferente, antes y después de Pinochet. Así como en el ámbito de seguridad se rodeó de personas funestas y terribles, en la conducción económica del país, en la forma de gobernarnos y en la forma de ser de los chilenos, su huella permanecerá por largo tiempo. Gracias a las decisiones tomadas durante la dictadura (que de ningún modo se podrían haber tomado en democracia), Chile tiene la posibilidad de mirar el futuro con muchas mejores espectativas.

Como en todas las obras humanas, en la obra de Pinochet hay luces y sombras. Aún así ¿Nos atrevemos a hacer un balance? hoy sí, y lamentablemente es negativo.

Parece que es natural en el ser humano tolerar aquello que saben que está mal, si el autor de esa maldad tiene intenciones que coinciden con las nuestras. Lo hacen los comunistas al justificar el horror que fue la Unión Soviética, los socialistas al negarse a condenar la dictadura cubana, los cristianos evangélicos al tratar de explicar la guerra en Irak y los chilenos que van a despedirse del féretro.

Para los cristianos esto es inaceptable, porque el fin no justifica los medios. Inclsuo si un gobierno nos ofreciera castigar todos los abortos igual que asesinatos, prohibir el divorcio y apoyar a las familias, ofrecer pleno empleo a la población y libertad para predicar la fe, al precio de la vida de un solo inocente (aunque ese inocente fuera un joven Hitler) nuestra respuesta debe ser la misma: no no es lícito hacer un mal para obtener el bien. Así, aunque Pinochet hubiera hecho de Chile una segunda Alemania, un muerto, un solo torturado es un precio demasiado alto, inaceptable.

Por eso debo declararme opositor al gobierno de Pinochet, y esto a su vez no impide apreciar y reafirmar aquello que es bueno: haber preparado a Chile para un mejor futuro y haberlo librado de otra dictadura.

Ahora Pinochet a muerto, que Dios tenga misericordia, de él y de todos nosotros.

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Categorías:Historia
  1. mendigo
    12/12/06 en 8:15 am

    Un saludo hermano…44%, y acá en mi país 63% elige a un dictador para 6 años más, pero acá la oposición no se cree lo de ese 63% pero sí que son mayoría de electores menos pero mayoría al fin…
    Pepe

  2. 13/12/06 en 5:34 am

    Entiendo y me identifico con tu postura. En España vivimos una situación parecida con el General Franco. La España de hoy es lo que es por los tecnócratas que la levantaron de la miseria, y como bien dices, solo las dictaduras pueden tomar decisiones drásticas en ese sentido. La división respecto a su figura es aún mayor si cabe si tenemos en cuenta que se hizo con el poder tras una guerra civil provocada por la irresponsabilidad y la profunda arbitrariedad de los autores de la II República, que no fueron capaces de entender que la república era de todos, y no patrimonio exclusivo de la izquierda. Todavía seguimos arrastrando esa lacra de pensamiento entre los “progres”. Como bien dices, ahora se hará justicia.

  3. 13/12/06 en 8:33 am

    Pato: va link! Sls!

  4. Juano
    24/12/06 en 7:04 am

    Cuando leo en la prensa las referencias que se hacen a la figura del Q.E.P.D. Grl y es presidente A. Pinochet seme vienen a la mente aquellas prosaicas palabras de aquel extinto jerarca nazi Joseph Goebbels, jefe de propaganda del otrora regimen alemán, y que decian: “Miente, miente, miente que algo queda”. Y es que leer cosas como lo de las toneladas de oro, el asesinato efectivo de el ex presidente Allende, y en fin tanta enfermiza conjetura se nos olvida que Pinochet es figura representativa de una generacion que vio en el un salvador asi como de otra parte importane de la misma generacion lo ve como un genocida. La verdad es que es ambas cosas, aunqe resulte un contrasentido.
    Esta bueno ya que nos olvodemos del revanchism y del empate, que lo chileno y especialmente el oficialismo olviden el ojo por ojo o el robo po robo pr que si proseguimos en lapolitica del empate diriamos que la Concertacion tiene permiso para matar.

    Saludos

  5. 24/12/06 en 10:21 am

    ¡Juano! Que gusto recibir tu visita. Efectivamente, la política del empate es lo que se lleva ahora.

  6. cecilia
    16/02/08 en 3:15 pm

    Realmente, deja de escribir pelotudeces… TRanquilidad? Te parece?
    … Justicia, Equidad…. eso va a traer tranquilidad.

    Mira un poquito sobre la institucion que estas parado, tus valores cristianos tmbien deberian sentirla inaceptable…

  7. 16/02/08 en 5:13 pm

    Sólo por curiosidad ¿alguna opinión en particular que te parezca que son pelotudeces? ¿o es cualquier opinión diferente de la tuya en general?

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