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Corrupción

Hoy en Chile está de moda hablar de corrupción, particularmente la corrupción en la política. Por que, claro, nadie quiere hablar de la corrupción en el comportamiento de las personas, en nuestras aspiraciones, en nuestros proyectos de vida. No, la corrupción es algo de los políticos, que no afecta a las personas. Si lo tratáramos de explicar, parecería que los políticos se producen en laboratorios fuera de todo contacto con la comunidad.

La corrupción siempre ha sido un problema en la política, según esa famosa frase: el poder corrompe. Si fuéramos ángeles, o lo que es lo mismo, de no ser por el pecado original, podríamos ejercer el poder sin vernos afectados por su influencia. Puesto que no es así, se crean los sistemas políticos.

Cada sistema político propone soluciones al problema del ejercicio del poder. Así, la democracia surge para corregir los vicios de la aristocracia y la monarquía, pero ella misma no está exenta de vicios. En su origen la democracia suponía que el demos era un conjunto altamente educado de ciudadanos, con un elevado sentido moral, por eso surgió específicamente como una democracia censitaria.

Con el tiempo se fueron eliminando requistios para participar en el proceso político, llegando hasta el punto que hoy en día hasta los dementes tienen derecho a voto. Esto resulta especialmente paradójico, si pensamos que el ámbito donde surgieron los ideales democráticos era muchísimo más sencillo que aquel donde se toman las decisiones políticas actuales.

El problema para la democracia es que el pueblo también demostró no ser inmune a la corrupción, y por eso las élites tuvieron que crear límites a la soberanía democrática, las que quedaron plasmados en los derechos humanos y su consencuencia lógica, las garantías constitucionales.

Ante la corrupción, el columnista Patricio Navia propone crear una superintendencia de partidos políticos, pero vanas son las esperanzas de inculcar probidad por temor a la sanción. Al igual que como ocurre con todos los delitos, el control y la sanción funcionan cuando detrás de ella hay una comunidad que considera la conducta como reprochable. Si el pueblo está corrupto y puesto en el lugar del político haría lo mismo, no hay esperanza en la democracia.

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Categorías:Política y derecho
  1. 11/11/06 en 2:39 pm

    Yo no se que pasa que cuando llega un partido socialista al poder de repente la corrupción está a la orden del dia. ¿Seré un paranoico?¿Será que mi naturaleza caida me impide dejar de pensar mal?¿Hago demasiado caso al dicho aquel:”Piensa mal y te quedarás corto”?.

    En España pasa lo mismo. Llegan los sociatas y se empieza a hablar de corrupción con casos en los periodicos todos los dias. Como ahora. Como en Chile.

  2. 11/11/06 en 7:04 pm

    Yo creo que el socialismo, al estar emparentado con el ateísmo, carece de una moral objetiva de la cual asirse y al poco tiempo de gobernar se convierten en partidos de conservar el poder a toda costa.
    Pero esa es sólo mi opinión.

  3. 13/11/06 en 2:55 pm

    Según este mapa Chile está mucho mejor que los paises de su entorno, y que España. No tienes que quejarte tanto hombre. ;-P

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