Inicio > Historia > Del darwinismo al feminismo

Del darwinismo al feminismo

El darwinismo plantea que el fenómeno de la vida y la evolución de las especies está dominado por el principio de la supervivencia del más apto, es decir, que las especies biológicas exitosas son aquellas que se adaptan al medio y a través de una competencia por los recursos, logran sobrevivir, y transmiten esas adaptaciones a sus descendientes.

Hasta donde sabemos Darwin copió esta idea de la teoría económica y sólo pretendió aplicarla a la biología. Sin embargo, fue como un rayo de luz en la tormenta para los ateos que han existido en toda época, pues les proporcionó un argumento contra una de las pruebas más evidentes de la existencia de Dios, cual es la existencia de diseño en la vida. Felices con su hallazgo, los ateos torcieron levemente las palabras y comenzaron a hablar de la supervivencia del más fuerte.

El concepto “supervivencia del más fuerte” nos ha regalado maravillas de la creatividad humana como el nazismo, que veía la historia como una competencia entre las razas por la supervivencia, y el movimiento eugenésico, que llamaba a cumplir el destino natural de la raza humana, eliminando a los menos aptos.

En esta carrera, el marxismo sin dudas que representa un hito, porque se enfocó en la historia como método de trabajo y le dio un sentido netamente ateo. Donde el cristianismo veía la historia de la salvación, el ateo explica la historia como una gran lucha de poder entre los diversos grupos humanos, donde la religión no es más que una herramienta para que unos sometan a otros. Así como antes el nazismo puso a la raza en el centro de la lucha por la supervivencia, el comunismo marxista puso a la clase social en la lucha por el poder.

De paso, esta idea del poder como la única explicación de la historia nos ha dejado una enfermiza desconfianza de los métodos que emplea la disciplina histórica. En efecto, si sólo el más fuerte sobrevive, sólo él está presente para escribir la historia, y cuando lo hace, la somete a su propio interés: “los vencedores escriben la historia” es una idea profundamente marxista. Puesto que los vencedores han dejado los registros convenientes a sus fines, los modernos historiadores están seriamente impedidos de conocer lo que realmente ocurrió.

Lamentablemente, esta corriente ha infectado incluso el cristianismo, y así muchos estudiosos de las escrituras parten de un punto de vista agresivo y prejuiciado hacia su propio objeto de estudio.

Una vez que la idea del poder como centro de la existencia humana se asentó en la sociedad, cada uno podía poner sus propios combatientes en la arena de la historia. Como los nazis lo hicieron con las razas, y los comunistas con las clases sociales, surgieron los feministas para poner frente a frente a los sexos.

Nota: según la RAE, las cosas tienen género, mientras que los seres humanos tenemos sexo. Las expresiones como discriminación de género, políticas de género y similares, son traducciones erradas del inglés, que cambió el uso de la palabra sexo, bajo influencia del puritanismo.

El feminismo considera la situación de la mujer en desmedro frente al hombre, e intenta construir una historia común de sometimiento y explotación. Si lo vemos desde el punto de vista del poder político, que es la realidad que subyace a toda actividad humana, según el marxismo, la realidad de esta injusticia parece innegable, pero no es tan evidente si lo consideramos desde otros puntos de vista.

Desde el punto de vista económico, por ejemplo, veíamos que la diferencia que existe entre hombres y mujeres tiene un fudamento razonable. Desde el punto de vista social, al menos en occidente han gozado de consideración y protección en situaciones de peligro. Desde el punto de vista religioso, han jugado un papel muy importante tanto en las religiones antiguas como en el cristianismo… salvo en la jerarquia.

Sobre este último punto es interesante compara ambos puntos de vista. Desde una perspectiva que da preponderancia al poder, es indudable que las mujeres resultan excluídas en la religión cristiana. Pero la religión cristiana no se ve a sí misma como una estructura de poder, sino como un medio para alcanzar la unión con Dios, y desde ese punto de vista, la creatura que ha estado más unida a Dios es precisamente Nuestra Señora, una mujer.

Por otro lado, cuando el feminismo adopta la visión marxista para analizar las relaciones entre los sexos, en definitiva acoge un concepto que es esencialmente masculino, el poder, y al hacer esto pierde aquello que le es propio y específico, la visión femenina del mundo. Si las feministas logran su meta, habrá obtenido la plena igualdad de las mujeres y los hombres, al precio dejar de ser femeninas.

Anuncios
Categorías:Historia
  1. Tolitates
    28/11/06 en 9:46 am

    Tan sólo un matiz al matiz de la RAE, y es que es bien sabido que el término “género” alude a un concepto que no se puede subsumir bajo el término “sexo”; así, si éste último hace referencia a cuestiones biológicas (aquello que biológicamente diferencia a hombres y mujeres), el término “género” alude a la carga social que afecta a los sexos, es decir, a las diferencias entre hombres y mujeres de naturaleza no biológica ni social. Desde este punto de vista, es obvio que, por ejemplo, las causas evidentemente sociales de la violencia de los hombres sobre las mujeres aconsejan hablar de “violencia de género” y no de sexo, por cuanto “violencia de sexo” sería cualquiera que se ejerciera entre personas de distinto ídem.

    Que la RAE no lo quiera admitir así puede resultar comprensible conociendo la naturaleza carpetovetónica de la institución, el dudoso sistema de exacción de sus miembros, el mastodóntico ritmo con que avanza y, en definitiva, el inequívoco aroma caspo-conservador que suelen destilar sus pronunciamientos. Pero tranquilos, que ya podemos decir “posit” y “rap”. Hip hop todavía no.

  2. Tolitates
    28/11/06 en 9:47 am

    En el texto anterior, donde dice “naturaleza no biológica ni social” debería decir “naturaleza no biológica sino social”.

  3. 29/11/06 en 8:15 am

    Puede ser que sea sólo un matiz, pero algo me dice que hay algo más.
    Tras la insistencia en la palabra “género” a veces, no siempre, se esconde la idea que las diferencias entre hombres y mujeres no tiene una base biológica, sino cultural, y que por lo tanto, es la identidad sexual es objeto de manipulación por parte del Estado.
    Desde luego, mi opinión es contraria a esa idea y por eso me parece relevante la advertencia de la RAE.

  4. Tolitates
    1/12/06 en 5:31 am

    En primer lugar, las consideraciones de la RAE de tener alguna validez deberían circunscribirse al terreno lingüístico, sin posicionarse en cuanto a las ideas para las que los términos son vehículo.

    En segundo lugar, creo que nadie en sus cabales puede decir que las diferencias entre hombres y mujeres no son biológicas sino culturales. De igual modo que nadie en sus cabales puede decir que las diferencias entre hombres y mujeres son sólo biológicas. Las diferencias entre hombre y mujer lo son bien de origen biológico (sexo) bien de origen social (género).

    Por último, pensar que el estado tiene capacidad para “manipular” la identidad sexual (?) de las personas es suponerle un poder sin duda superior al que posee, posición coherente por otra parte con esa desconfianza atávica hacia el Estado propia del ultracapitalismo contemporáneo (del que no sé si usted participa o no). Las identidades sexuales se construyen socialmente, no sólo desde el Estado: es la sociedad, en sus distintos niveles y estratos (familia, escuela, amigos, trabajo…) quien recoge y reproduce conductas y actitudes relacionadas con los roles sociales de los distintos sexos. El Estado participa de estos procesos, sin duda, pero su capacidad de influencia es sin duda reducida y su capacidad para remover ideas socialmente arraigadas resulta, a la luz de la experiencia, discutible.

  5. 1/12/06 en 8:05 pm

    Efectivamente las consideraciones de la RAE se limitan al plano lingüístico, soy yo el que hace la relación con algunas ideologías acerca de la sexualidad.

    Las diferencias entre hombre y mujer lo son bien de origen biológico (sexo) bien de origen social (género)

    Ciertamente, pero el asunto es hasta qué punto cada uno de estos dos elementos es determinante.

    Cada comunidad recibe muchas influencias, pero, considerada individualmente, el Estado es la más fuerte de todas. Basta mirar los cambios en nuestras comunidades de los últimos tiempos: para bien o para mal, la gran mayoría de ellos no han sido generados por la religión, empresas u otros sectores, sino introducidos con el activo patrocinio del Estado.
    Mi posición, como lo podrá ver Ud. en este blog, no es de atávica desconfianza hacia el Estado, sino de subsidariedad.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: