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Educación estatal

Hace unos 6 meses el profesor Peña en su columna mensual del mercurio más o menos repetía lo que coloca en esta columna publicada hoy.

El profesor Peña continúa su campaña por la reforma radical del sistema educativo chileno. Fundando en que la escuela no hacen más que reproducir las condiciones de los padres y perpetuar la igualdad, propugna entregar la educación de los niños a un nuevo sistema, que permitiría igualar la educación que reciben los niños. Tal propuesta implica una flagrante violación al derecho humano primordial y exclusivo que tienen los padres de educar a sus hijos, y el deber que tiene el Estado de colaborar con la decisión que en tal sentido adopten los ciudadanos. Este deber implica el compromiso de mejorar la calidad de la educación entrega el sistema escolar público, pero nunca puede llegar a determinar contra la voluntad de los padres, la forma en que los niños deben educarse.

Es indudable que el sistema educativo privado tiene y siempre tendrá mejores resultados que uno público, porque el trabajar con más dinero y con el acicate de los padres que pagan por un resultado, hace que los colegios se exijan al máximo de sus capacidades, eso no es nada nuevo. Lo inquietante es pensar dónde nos llevaría el poner en práctica la línea de pensamiento que propone la crítica ¿acaso se sugiere abolir el sistema privado de educación? ¿o tal vez aumentar sus cargas legales hasta impedir que sea una real opción al sistema público? el autor deja este punto en las tinieblas.

Un viejo socialista decía que se había “renovado” cuando comprendió que en su afán de igualdad, el Estado no podía limitarse a repartir pobreza. En este caso, la desigualdad entre el sistema público y privado de educación debe llamarnos a mejorar la gestión del sistema público de educación, y no a igualar a todos los jóvenes en la educación mediocre que actualmente ofrece el Estado.

Y respecto de las anécdotas de Algers y Twain, no son más que eso. Si quiere le aporto otra anécdota: mi esposa vivió en la población La Viñita de Cerro Navia, se educó en escuela pública técnica, obtuvo su título de contadora general, luego estudió derecho en la U. de Chile con crédito universitario y actualmente es abogado bancario en Rancagua. Mi cuñado, su hermano, trabaja presentando escritos en tribunales para una oficina de abogados y no tiene título. ¿tiene el sistema educacional toda la culpa de la diferencia? me resulta difícil creerlo, mi experiencia me dice que, tratándose de educación, es particularmente importante el individuo.

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