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Archivo para la Categoría "Religión"

Poemita del confesor

Yo te absuelvo
Porque tus pecados son negros como la noche; y tu corazón, duro como la piedra,

Yo te absuelvo
Porque tu madre y tus hermanos ocultan su rostro, avergonzados por tu causa,

Yo te absuelvo
Porque el sufrimiento de tus víctimas clama al cielo por justicia,

Yo te absuelvo
Porque quiso Dios mostrar la soberanía de su poder y misericordia a través tuyo,

Yo te absuelvo

En el nombre del Padre

Y del Hijo

Y del Espíritu Santo

Amén

Categorías:Religión

Conversando con Moisés

Siempre he dicho que lo más interesante de este blog son los lectores, y ya Alemamá nos decía que muchas veces las mejores ideas quedan ocultas en los comentarios. Para que no ocurra eso, entonces, hago una nueva entrada, con la respuesta a un interesante comentario de Moisés en la entrada ¿Moral eterna?

Moisés nos comenta:

Particularmente no creo en los absolutos emocionales, por lo menos en los seres que habitamos este planeta, ya que podemos padecer o disfrutar de emociones de diferente tipo.

Debí explicar que cuando hablamos de amor en un contexto religioso, no nos referimos a la emoción que surge en nosotros como respuesta a lo que aparece al entendimiento como deseable . De ser así, el mandato de “amar a tus enemigos” no tendría sentido, pues la definición de enemigo es precisamente lo contrario, lo que es indeseable.

No, “amar”, en este contexto, significa ver al otro como Dios lo ve y querer para él lo que Dios quiere, que siempre es lo mejor. Amar, entonces, no es una emoción sino un acto de voluntad.

al privilegiar el amor sobre lo demás no queda más remedio que reivindicar como accesorio muchos de los mandamientos que, por ejemplo, otorgara mi homónimo profeta.

Yo no diría “accesorio” pues la Palabra de Dios, como la que recibió Moisés, nunca puede ser accesoria. Yo diría que no es tan universal como el mensaje de NSJC.

¿Cuándo sabremos que la actitud de una persona está fundamentada en el amor y no en otros sentimientos aviesos?

No lo sabemos, y no necesitamos saberlo, pues sólo Dios puede juzgar a las personas. Cosa distinta es juzgar un acto, y para eso estamos aquí.

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¿Moral eterna?

Un anónimo lector nos comenta:

Hablaríamos de no matar a pesar de cualquier circunstancia, de no mentir nunca y de no robar jamás, pues así está estipulado en la ley de Dios. Por lo tanto, la moral cristiana no puede ser razonada ni sometida a la lógica de casos concretos.

Si bien sostengo que existe una moral objetiva, no concuerdo en que la moral no pueda ser razonada, pues dice NSJC (Jn 15):

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

La moral cristiana, como la he entendido, sólo tiene un mandato absoluto: el amor, todo el resto se juzga en base al amor, y al caso concreto. En general no conocemos todas las razones que se aplican a un caso concreto, y por eso hablamos de reglas en abstracto, y dejamos el juicio a Dios.

Nuestro lector continúa:

Si esto es así, no puede existir interpretación alguna ante un suceso o acontecimiento. Es decir, no le mentirías a nadie, aunque supieras que podría tener aviesas intenciones, porque sabrías que Dios te está probando de la misma forma que probó la fidelidad de Abraham. ¿No es cierto? ¿O bien los escritos bíblicos, incluidos los Diez Mandamientos, son interpretables?

Los 10 mandamientos son perfectibles, de acuerdo a la revelación definitiva de Dios, que es NSJC.

Por ejemplo, los 10 mandamientos ordenan no matar, y el hombre entiende que puede hacer todo cuanto no llegue a matar: golpear, insultar, herir. NSJC no “interpreta” los mandamientos (por eso los judíos se sorprendía que no hablara como otros rabinos, que interpretaban las escrituras, sino con autoridad, como el autor de la ley) sino que los lleva a su real alcance.

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540 entradas

A veces me pregunto cómo verá el Espíritu Santo las cosas que hacemos. Este blog, por ejemplo, con 540 entradas, unas 130 visitas al día, la gran mayoría desde google, buscando “petición de oraciones”. Tantas horas dedicadas a escribir sobre temas que, al menos para mí, son importantes ¿lo serán para alguien más? ¿para Dios?

Lo más probable es que no, que sólo sea un poco de diversión para mí, y está bien así. Por otro lado, si alguien encontrara una sola palabra escrita aquí, por mí o por un visitante, que haya sido sugerida por Dios porque era lo que esa persona necesitaba oir en el preciso momento en que la leyó o leerá, todas esas ideas, tiempo y palabras estarían justificadas.

Cuando la cultura nos promete a todos el dinero y la fama a raudales, las promesas del cristianismo parecen palidecer. Tal vez toda nuestra vida no seamos más que un “extra” en la gran producción divina que es el universo, y tal vez los protagonistas no sean ni los papas ni los santos canonizados, sino aquel desconocido que toda la vida hizo bien, en silencio y paz, o quienes soportaron un gran dolor como NSJC en la cruz, o tal vez el violador y delincuente que una sola vez dijo “no”; pero no importa, porque somos extras y nuestra alegría es serlo, el gran director conoce nuestro nombre y por él nos ha de llamar en el día final.

Es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno

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¡Dios existe! y la segunda vía

En la Suma Teológica, Santo Tomás de Aquino explica:

La existencia de Dios puede ser probada de cinco maneras distintas. [...]
2) La segunda es la que se deduce de la causa eficiente. Pues nos encontramos que en el mundo sensible hay un orden de causas eficientes. Sin embargo, no encontramos, ni es posible, que algo sea causa eficiente de sí mismo, pues sería anterior a sí mismo, cosa imposible. En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente porque en todas las causas eficientes hay orden: la primera es causa de la intermedia; y ésta, sea una o múltiple, lo es de la última. Puesto que, si se quita la causa, desaparece el efecto, si en el orden de las causas eficientes no existiera la primera, no se daría tampoco ni la última ni la intermedia. Si en las causas eficientes llevásemos hasta el infinito este proceder, no existiría la primera causa eficiente; en consecuencia no habría efecto último ni causa intermedia; y esto es absolutamente falso. Por lo tanto, es necesario admitir una causa eficiente primera. Todos la llaman Dios. (Parte I, Q.2, a.3)

Una forma habitual en que los ateos impugnan esta línea de argumentación es negar que la causalidad sea un principio general del universo, de manera de permitirnos llegar a alguna conclusión respecto de Dios, y a veces recubren esta objeción con tecno cháchara cuántica. Desde luego, tal objeción es absurda y no sirve de nada dedicarle tiempo, porque, junto con negar la existencia de Dios, niega la posibilidad de la comunicación misma, pues esta se basa en la idea de que mis palabras y actos son capaces de causa un efecto ciert0 en el entendimiento de otro.

Con todo, también me había negado a dar por suficiente esta demostración del Doctor Angélico,  pensando en la otra objeción que se puede levantar ante la Segunda Vía: ¿Qué tal si esa cadena de causas eficientes se extendiera de forma infinita hacia el pasado? ¿o si la llamada “cadena” tuviera forma circular? ¿Qué tal si aquello “que no admite una causa eficiente primera” no es Dios sino el Universo en sí? Concedo que estas no son objeciones en sí mismas, sino mera posibilidades, que deberían demostrarse, pero que parecían razonables como posibilidad.

La Segunda Vía contempla estas posibilidades, y las descarta al decir “Si en las causas eficientes llevásemos hasta el infinito este proceder, no existiría la primera causa eficiente; en consecuencia no habría efecto último ni causa intermedia; y esto es absolutamente falso.” Sin embargo, parece que esto está en término demasiado abstractos para resultar convincente en sí mismo, pero  he cambiado mi opinión respecto de la fuerza que tiene el argumento de Santo Tomás, leyendo este artículo en el blog de John C. Wright.

¿Se han preguntado cómo se vería el Universo si lo viéramos a través de unos lentes que nos permitieran percibir exclusivamente las relaciones causales entre los seres? Sería algo muy parecido a esto.

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Miércoles de Ceniza

¡Viva!

Y recuerden: Cuando ayunen, no pongan una cara triste… como los hipócritas.

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Gritos del alma

Hoy mi papá esta en el hospital de Talca, sedado y entubado. Ayer en la tarde sintió un dolor en la espalda, tan fuerte que no podía estar sentado o de pie, así que lo llevaron al hospital. Yo viajé a Talca y como soy su hijo mayor, me tocó acompañar a la señora de mi padre en un trance muy difícil, pues los médicos nos decían que estaba grave y hablaban de una falla multisistémica.

En lo que puede ser de interés para los que visitan esta bitácora, déjenme contarles una de mis experiencias de hoy, que además quiero dejar registrada por si algún día llego al olvidar. A eso de las 4 de la tarde pensé que sería bueno que un sacerdote viniera a rezar con mi padre, y entre otras gestiones, me acerqué a la capilla del hospital para ver si había un letrero con el teléfono de un cura o alguna forma de contactar a uno.

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¿Limbo eliminado?

Ricardo nos consulta

¿No que el purgatorio había sido eliminado “por secretaría”?… ¿o ese fue el limbo?… con tanta definición cambiante me confundo.

Una de las razones de existir de este blog es precisamente alcanzar a aquellas personas que se preguntan “¿Realmente creen eso los católicos?” y esperan encontrar una respuesta merodeando por Internet, así que respondo encantado.

La doctrina acerca del purgatorio no había sido eliminada, y nunca podría serlo, porque forma parte del depósito de la fe y se encuentra expresamente indicada en el Nuevo Testamento. Lo que se dio a conocer hace algunos meses fue un documento de la Congregación para la Doctrina de la FE (CDF) que invitaba a los teólogos a abandonar la teoría del limbo.

No es que se haya eliminado el limbo “por secretaría” sino que era una teoría teológica que, al igual como ocurre en otras ciencias, se abandonó cuando se la consideró insatisfactoria.

El limbo nunca formó parte de la enseñanza católica, y prueba de ello es que, sin declaración ni documento alguno, fue completamente omitido en el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado hace ya más de 20 años y base para los catecismos locales, sin que a nadie le haya llamado la atención.

Mucho más grave fue que a partir de esa declaración del Vaticano, millones de jugadores de Dungeons & Dragons alrededor del mundo quedaron expectantes y en total incertidumbre acerca de destino de millones de Slaadi. Cuando tienes toda una cosmología en juego, y personajes esperando que les asignes puntos de experiencia, no es un tema menor.

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El purgatorio, explicado por mi hija

Mi hija, Rosario, tiene 5 años cumplidos en febrero, y ya empieza a tomar sus primeras decisiones como persona. Cuando la mando a hacer algo y ella está entretenida haciendo otra cosa, empieza a dudar si obedecer inmediatamente o tratar de seguir jugando o viendo TV. Sinceramente amigos, a nadie que no haya observado crecer a sus hijos se le debería escuchar cuando habla acerca del ser humano, y muchos filósofos e intelectuales cumplen este requisito.

En fin, cuando mi hija hace algo malo, la retamos, como debe hacer todo buen padre, y ella nos dice con total sinceridad, pero más que nada sorprendida por nuestra reacción, “Perdón, mamá”.

Desde luego, sus ojos abiertos y su carita de pena hacen empíricamente imposible no acceder a tal petición, y mucho menos pensar en castigarla, así que la perdonamos antes que termine su frase. A pesar de eso, su madre y yo sabemos que ese “Perdón, mamá” y nuestro amor de padres no es suficiente, que a pesar de ser sincero su arrepentimiento, seguramente volverá a hacer lo mismo, porque no sabe cómo es mejor para ella hacer lo que sus padres le dicen. Ella debe aprender cuándo es importante hacer lo que se le pide, y cuándo puede hacer lo que quiere, pero para llegar a eso deberá pasar mucho tiempo.

A veces, cuando uno piensa acerca del amor y el perdón de Dios, puede preguntarse por qué, si Dios ya nos perdonó, es necesario el purgatorio, pero viendo crecer a mi hija, creo que cuando la Iglesia nos dice que Dios es nuestro padre, lo dice en un sentido mucho más real de lo que podría parecer a primera vista.

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Memoria

Mi hija nació en el mes de febrero de 2002, y la bautizamos en junio de ese año. El sacerdote que la bautizó nos preguntó antes de la ceremonia si queríamos, además del bautizo hacer una consagración a María de nuestra hija. Mi esposa y yo, con la tradicional y segura doctrina de “lo que abunda no daña”, le dijimos que sí. También le pedí como favor especial, que en la homilía hablara sobre la presencia real de NSJC en la eucaristía.

Ese 6 de junio llovía a chuzos y en una pequeña capilla, en la parte de atrás de la casa de Lumen Dei en la Alameda fue bautizada mi hija, y luego consagrada a Nuestra Señora. Ella se portó como una princesa y no lloró cuando le pusieron el agua sobre su frente.

Cuando volvimos a nuestro departamento en calle Bilbao mi hija ya se había dormido, y mi esposa y yo veníamos preocupados de la pequeña once que habíamos preparado para los invitados y los padrinos que nos acompañaron ese día, así que la llevamos a nuestra pieza para que estuviera tranquila. Cuando estábamos ahí, mirando el tranquilo sueño de nuestra hija, mi señora me dijo que sentía claramente olor de rosas en la habitación. Yo no sentí nada, pero lo asocié inmediatamente con la consagración a María que había hecho el sacerdote, lo consideré un pequeño milagro y nunca lo mencioné a nadie, hasta ahora.

Hace algunos días, volvimos a conversar del bautizo, pero mi señora me dijo que no recordaba haber sentido el olor de rosas. Eso me ha llevado a pensar que tal vez lo soñé, pero ahora que lo pongo todo en orden tengo plena certeza de que no fue así. Rara vez recuerdo lo que he soñado, cuando sueño lo olvido rápidamente y aún en el mismo sueño siempre soy consciente de estar soñado.

Para contener la debilidad de mi memoria, dejo este testimonio.

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