Una buena causa
Petición a la ONU por los no nacidos.
A los amigos que tengan blog, por favor darlo a conocer.
Petición a la ONU por los no nacidos.
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Absorto y entrenado en examinar la lógica subyacente de los argumentos a favor y en contra del terrible flagelo que es la muerte de millones de niños al año en el vientre de sus madres, fui sorprendido hace algunos días al tener que explicarle a mi hija qué es el aborto.
Digo sorprendido, porque había olvidado lo simple y claro que es el deber de oponernos a tal práctica. El argumento corto es este:
No existe peor mal en este mundo, ni crimen más irreparable que podamos cometer contra otro, que la muerte: la completa y total destrucción de un ser humano. Toda muerte es lamentable, pero si pudiéramos decir que algunas lo son más que otras, sin dudas que sería la muerte de los más débiles e indefensos entre nosotros. Eso es el aborto: la completa destrucción de los más débiles e indefensos, de quienes no podemos ver, de los sin rostro.
Si con justicia decimos que no tiene excusa un torturador o un violador, o el sujeto que embaraza a una niña o abusa de sus hijos, o el pedófilo que acumula pornografía infantil, ¿bajo qué argumento podríamos disculpar a quien comete un aborto? Ninguno.
República Dominicana blinda la vida contra el aborto y la eutanasia
Con una votación de 128 votos a favor y 32 en contra, la Asamblea Nacional Revisora de República Dominicana ratificó ayer por la noche el artículo 30 de la Constitución nacional, aprobado en primera lectura, en el que se establece el derecho a la vida y su inviolabilidad desde la concepción hasta la muerte.Según Listín Diario, el nuevo texto señala que “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse, en ningún caso la pena de muerte“.
Nota de Aciprensa. Felicitaciones al gobierno y al pueblo Dominicano, bienvenidos a la ola del futuro.
Unión Europea condena a Polonia por no permitir un aborto
El gobierno de Polonia se verá obligado a pagar una indemnización a una mujer a la que se le negó un aborto “terapéutico” porque su vida no corría riesgo, luego que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazara la apelación polaca.
La mujer identificada como Alicja Tysiac solicitó un aborto ante la posibilidad de que su tercer embarazo le agudizara la miopía que padece.
Nota de Aciprensa. Hace algún tiempo nos horrorizamos por la nota de una mujer que se realizó abortos, para realizar una instalación artística. Afortunadamente esa noticia resultó falsa, pero me pregunto ¿es tanto peor que esta nota verdadera donde se reconoce el derecho a abortar para no agudizar la miopía?
Sacerdote polaco multado por comparar el aborto al holocausto
Comentando este fallo del tribunal europeo, el sacerdote y editor de un periódico polaco publicó una editorial condenando la decisión del tribunal y comparando el aborto al holocausto.
Tal editorial llegó a oídos del tribunal y se le impuso una multa al diario y la obligación al autor y a la arquidiócesis de publicar una disculpa ¡redactada por los propios jueces!
Nota de LifeSiteNews.com. Cuando los jueces son los que censuran ¿Qué nos queda? Parece que en el régimen comunitario, las blasfemias contra el aborto no serán toleradas.
En el contexto de los 40 días por la vida, en los E.U.A. se realizan manifestaciones frente a las clínicas de abortos. Un periodista entrevista a un médico que realiza abortos en ese lugar, y el artículo termina con este intercambio:
P: ¿Cuál es su opinion acerca de la eutanasia aprobada por el Estado?
Se viene, digo, no puedes evitarlo. Puedes alegar en contra, pero es una necesidad. La única forma de controlar el sufrimiento y la muerte más miserable es la eutanasia, supervisada médicamente y propiamente desarrollada.
P: ¿Así que piensa que es una progresión médica que será como natural?
Sí, no tengo dudas. Los Estados Unidos son un país muy retrógrado, digo comparado con cualquier país europeo. Así que se viene, y es una lucha. Digo, miralo, toda la sociedad lucha con eso, pero es como un tren bajando por las vías.
Pero ¿puedo hacerte una pregunta? Me has preguntado mucho, así que déjame preguntarte ¿Por qué está bien poner a dormir a un perro a causa de que sufre mucho, pero no está bien poner a dormir a un humano? ¿necesita sufrir? ¿es eso razonable? no lo creo.
Esa, amigos míos, es la única lógica en a que puede sustentarse el aborto: los humanos no son diferentes de los perros, sufren igual que perros, les evitamos el sufrimiento igual que a los perros. Es lo lógico y compasivo.
Escuchando las intervenciones de los obispos acerca de la Píldora del Día Después, me pregunté ayer qué estaría diciendo el blog Chile Liberal al respecto, así que ayer pasé a darme una vuelta por esos lares. Desde luego, tenían el artículo “demostrando” que si bien la famosa píldora es abortiva ¡no importa! porque el embrión no tiene cerebro, y como todo el mundo sabe, es el cerebro lo que hace importante a un ser humano; así que si un ser humano no tiene cerebro es presa autorizada para cualquiera. ¿No lo creen? pues que mejor evidencia que esta: la especie se llama “homo sapiens” que en latín tanto quiere decir como “hombre que piensa”, así que mientras no piense ¡no pertenece a la especie!
¡Vaya! luego de este despliegue de lógica, necesito descansar un momento.
Y en medio de mi descanso me viene esta idea a la cabeza: “si no creyera en Dios, no tendría buenas razones para no matar a otros”. No digo que de ser ateo andaría matando de buenas a primeras al primero que se me cruce, de hecho, supongo que, como tantos ateos, aún mantendría la máxima de “no dañar a otros”. Lo que digo es que lo haría, pero no tendría buenas razones para ello… y dado mi temperamento, las buenas razones son algo importante.
Seguramente tendría un montón de malas razones para no matar, algunas egoístas como “me pueden meter preso”, o “sus familiares se pueden vengar de mí”; otras estúpidas como “la ley lo dice”, o “porque tiene orejas” (o cerebro, u ombligo, o dolor, lo que prefieran); y otras simplemente culturales como “porque pertenece a mi especie” o a mi raza, o a mi clase, o “porque hay que respetar la diversidad”. Todas son tonterías.
El hecho es que quien quiera ver al ser humano como un ser exclusivamente biológico, material e intrascendente, se pone en situación de no poder justificar el reproche a un asesino, o a las torturas, o a los campos de concentración.
Si el ser humano será un fin en sí mismo, si nunca podrá ser un medio para otro, como gustan de rezar los liberales, es indispensable verlo como un ser trascendente, como sólo un dios personal puede verlo, y por ello es que el liberalismo apunta a Dios. No es coincidencia que los terribles dictaduras que han sido los regímenes ateos materialistas de los S. XX y XXI sean precisamente lo opuesto del liberalismo: el buen materialista no puede tolerar libertad, porque la libertad es un atributo del ser trascendente.
En ese contexto, el ADN no es lo que se protege, es al sujeto trascendente (creado a imagen y semejanza de Dios, para los cristianos) que es ese ser humano, del cual la molécula de ADN no es más que un indicio objetivo y verficable de su existencia.
En enero 22 de 1973, cuando la Corte Suprema derogó las leyes criminalizando el aborto en Roe v. Wade, el Presidente Richard M. Nixon no hizo declaraciones públicas. Pero al día siguiente, cintas liberadas recientemente revelan que, privadamente expresó ambivalencia.
A Nixon le preocupaba que un mayor acceso al aborto amparara la “permisividad”, y dijo que “rompe la familia”. Pero también veía una necesidad del aborto en algunos casos, como en los embarazos interraciales, dijo.
“Hay ocasiones cuando un aborto es necesario. Sé eso. Cuando tienes un negro y una blanca.” le dijo a un ayudante, antes de agregar “o una violación”.
The New York Times [en inglés]
“O una violación” ¿Se dan cuenta lo que está operando aquí? Es el aborto entendido como un medio, para obtener un fin, en este caso, que una mujer no tuviera que soportar un embarazo tan terrible como el que es producto de una violación, o que una mujer blanca no tuviera que verse vinculada toda su vida con un negro por un error. Claro, “nadie quiere un aborto” porque debilita a la familia y todo eso, pero hay que reconocer que en la vida hay situaciones tan terribles, como una violación o una relación interracial, que lo justifican.
Fíjense que Nixon piensa en los embarazos interraciales antes de mencionar la violación ¿por qué? pues porque en su tiempo ese era el problema político que tenía entre manos, no las violaciones. Al igual que a los políticos de todos los tiempos, lo que les preocupa no es si un acto es bueno o malo en sí, conveniente o no, sino cuál es su consecuencia en la política, en el titular de mañana, en la próxima encuesta.
A veces el tiempo nos engaña, y nos hace creer que el mundo avanza, y quienes se casan con esta idea gustan de llamarse “progresistas”. No es así, el mundo apenas se tambalea de un lado para otro, sin ir a ninguna parte. Tal como hoy miramos con horror las razones que justificaban el aborto en el pasado, hace apenas 30 años, el futuro ser reirá de las formas en que nuestros líderes actuales justifican sus campañas por el homicidio, mientras inventan otras para deshacerse de aquellos humanos inconvenientes.
Mientras tanto, la Iglesia anuncia que nunca es aceptable procurar la muerte de un ser humano inocente, hasta que NSJC vuelva.
No es necesario dictar una ley en Chile que legalice el aborto terapéutico, y quienes lo proponen o no saben de derecho (como probablemente le ocurre al 90% de los candidatos) o lo saben, y sólo pretenden introducir una cuña para que el Estado ampare la destrucción de seres humanos.
En los comentarios de esta entrada anterior surgió el tema, y yo decía que el Código Penal chileno acoge en su artículo 10 N° 10 la hipótesis de peligro para la vida de la madre, que parece preocupar a algunas personas de buena voluntad, por lo que no se necesita una ley especial. Esa norma establece que están exentos de responsabilidad penal “el que obra en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, autoridad, oficio o cargo”, y por lo tanto, el médico que tiene el deber de conservar la vida de sus pacientes en razón de su oficio, no comete delito cuando, ante la posible muerte de ambos, toma las acciones necesarias para salvar al menos la vida de uno de ellos.
La cita que detallo a continuación pertenece al libro “Lecciones de Derecho Penal Chileno” de los profesores Sergio Politoff, Jean Pierre Matus y María Cecilia Ramírez, y la dejo aquí para que no se diga que lo dicho es sólo mi interpretación.
“En lo casos excepcionales [de aborto terapéutico, este] cumple con la finalidad que señala su denominación y, por tanto, debe entenderse ejecutado conforme a la lex artis, todo lo cual lleva a la conclusión que se trata de un supuesto lícito, justificado con arreglo a la disposición del art. 10 N° 10 del Código Penal[...]. Este es el parecer de la doctrina mayoritaria entre nosotros, la que, con razón agrega el requisito del consentimiento de la paciente para que el acto resulte justificado para ambos”
Obra citada, pag 96, Editorial Jurídica de Chile, Segunda Edición, 2006. Cursivas en el original, el destacado en negrita es nuestro.
“Esta conclusión no se altera por lo dipuesto en el actual art. 119 del Código Sanitario [...]. En efecto, esta disposición no hace más que transcribir en términos imperativos la prohibición que establece el art. 345 para los facultativos, admitiendo expresamente en su preámbulo que en los casos excepcionales debe recurrirse a las reglas generales del Código Penal. Y estas reglas no son otras que las del art. 10 N° 10, antes citado”
Obra citada, pag 97.
Cuando hablamos de eutanasia nos encontramos, al igual que en casos similares, con que se desecha nuestra opinión diciendo que sólo se basa en convicciones religiosas. Para superar esa barrera, quiero proponer el siguiente argumento, fundada en argumentos políticos.
Es común pensar “bueno, si esta persona se encuentra sufriendo, la única o mejor forma de poner fin a ese sufrimiento es la muerte, y al hacerlo no causa daño a nadie, entonces no hay buenas razones para impedirselo”. Este argumento presupone que los seres humanos tenemos libertad y que nadie puede ser obligado a sufrir más allá de lo que razonablemente quiera, y por eso, por fundarse en la libertad y evitar el sufrimiento, resuena con fuerza en nuestros oídos de occidentales, que han hecho del placer y el individualismo sus razones para vivir.
Pero pensemos en un caso análogo: el salario mínimo. Todos los países occidentales han consagrado en sus leyes, al menos en algún grado, la libertad que tiene cada uno de elegir en qué trabajar, y cuánto aceptará que se le pague por su trabajo; esto es normal y, al igual que en el caso de la eutanasia, forma parte de la autonomía con que cada uno decide llevar a cabo su vida.
Sin embargo, el ejercicio de esta libertad reconoce como límite las leyes sobre salario, que establecen un requisito mínimo respecto a lo que el obrero puede convenir con el empleador sobre lo que se pagará por su trabajo, y donde el Estado sanciona a quien infringe acuerda pagar menos. A través de la regulación laboral, la comunidad reconoce que tras un aparente ejercicio de libertad se esconde el abuso del débil por el más fuerte, y para proteger a la parte más débil en una relación, le prohíbe expresar su voluntad de cierta forma.
Está demás que yo diga que dejar morir de sed y hambre a una persona, por mucho que se encuentre en coma, es un crimen horrible, no sólo por el sufrimiento que provoca a la víctima, sino que además porque, al igual que el aborto y otros casos de eutanasia, se comete contra quien no puede defenderse.
Tal vez no sea superfluo recordar que la Iglesia no se opone a “desconectar” a una persona de las máquinas que la mantienen con vida, cuando el cuerpo, en condiciones normales no puede sostener la vida, pero eso no es lo mismo que retirar una sonda que proporciona agua y comida, que, después de todo, no es más que una cuchara sofisticada.
Más interesante resultará a los lectores, creo yo, invitarlos a pensar sobre el procedimiento previo ante los tribunales que siguió el padre de Eluana. Nos cuentan las agencias que ella permaneció en coma durante 17 años, y que su padre inició hace 11 los procesos judiciales para obtener la autorización de privar a su hija de alimentos, hasta producir su muerte.
Primero, supongo que la situación de su hija debe haber dejado a este pobre hombre con un caso severo de depresión, pues no imagino que un padre en su sano juicio haya mantenido la voluntad invariable de dar muerte a su propia hija ¡durante 11 años! No conozco la legislación italiana, pero en Chile, planificar la muerte tu hijo indefenso durante 11 años y luego consumarla por los medios con que se ideo el plan se llama parricidio con premeditación y alevosía.
¿Se imaginan que uno anduviera pidiendo autorizaciones para cometer delitos? reitero, no conozco las leyes de Italia, pero si uno fuera a un tribunal civil diciendo “Sr. Juez, autoríceme a vender pornografía infantil porque es la única forma que tengo de mantener a mis hijos” no me cabe duda que me mandarían con viento fresco al manicomio.
Y sin embargo, los tribunales italianos dan curso a una petición de autorización para cometer un delito y lo consideran una petición seria de una persona en pleno uso de sus facultades. En otras palabras, actos que sólo se explican como producto de una depresión profunda se han convertido en la norma. Luego se alarman con los niveles de suicidos.
Segundo, nos quieren decir que todo lo que quiere este hombre es evitar el sufrimiento de su hija, poniendo fin a su vida, pero ¿es eso cierto? Digo, si mi hija estuviera en una situación de permanente sufrimiento y yo tuviera los medios para ponerle fin ¿esperaría 11 años para hacerlo? ¿me importaría aguardar a que un tribunal me autorizara? Por ejemplo, si mi hija necesita un analgésico que no me quieren vender, pero que yo puedo robar, y que le evitará un sufrimiento grave, no les quepa duda que primero lo obtendré, se lo administraré y luego intentaré solucionar los problemas con la justicia que este lamentable episodio me acarree. Si eso implica pasar algún tiempo encarcelado ¡no me importa! Pues yo hice lo que era justo y pago las consecuencias de ello.
Pero si este sujeto creía que lo mejor para su hija era morir por inanición y deshidratación ¿Por qué tenía que esperar que lo autorizaran? Siempre pudo llevarse a su hija a su casa y dejar de alimentarla. Después de todo, si los tribunales lo han autorizado para hacerlo, seguramente tampoco lo sancionarían en un proceso penal, ya que sus razones estaban justificadas.
Sin embargo, no fue esto lo que hizo el padre de Eluana, él optó esperar 11 años, viendo como su hija sufría, a que otro tomará la decisión por él. Por eso es un cobarde. Peor aún, si esperó tanto tiempo de procesos legales para evitar ser acusado de parricidio, porque en tal caso puso su propio bienestar antes que el de su hija y es un egoísta.
Hago un aro dieciochero en la pausa de mi blog (volveré, se los aseguro) para dejar registrada la declaración que hicieron los obispos de los EUA, a través de su órgano oficial, la USCCB (United States Conference of Catholic Bishops) sobre la enseñanza de la Iglesia Católica acerca de la vida.
El contexto es una declaración previa del candidato demócrata a la vice presidencia Joe Biden, diciendo que estaba preparado para aceptar la enseñanza de su Iglesia (que alguien me explique qué significa eso) acerca de que la vida comienza en la concepción, pero que había personas de diferentes religiones que tenían opiniones diversas y que, por lo tanto, no podía imponer la opinión católica a otras personas.
La Iglesia enseña que la obligación de proteger la vida humana no nacida estriba en la respuesta a dos preguntas, ninguna de las cuales pertenece al ámbito privado o es específicamente religiosa.
La primera es una pregunta biológica: ¿Cuándo comienza una nueva vida humana? ¿Cuándos existe un nievo organismo vivo de la especie humana, diferente de la madre y el padre y listo para desarrollarse y madurar si se le proporciona un ambiente protector? Aunque pensadores antiguos contaban con pocos conocimientos verificables para ayudarles a responder esta pregunta, los textos de embriología presentes confirman que una nueva vida humana comienza en la concepción. La Iglesia Católica no enseña esto como un asunto de fe; lo reconoce como un hecho objetivo.
La segunda es una pregunta moral, con implicancias legales y políticas: ¿Cuáles miembros vivos de la especie humana deben ser considerados como titulares de derechos humanos fundamentales, tales como el derecho a no ser muertos? La respuesta de la Iglesia Católica es: cada uno de ellos. Ningún ser humano debe ser tratado como si no tuviera derechos humanos, y no tiene sentido dividir la humanidad entre aquellos lo suficientemente valiosos como para concederles protección y aquellos que no lo son. Esta no es una enseñanza únicamente católica, sino un principio de derecho natural, accesible para todas las personas de buena voluntad. Los redactores de la Declaración de Independencia [de los EUA] apuntaron a esta misma verdad básica, hablando de derecho inalienables, asignados a todos los miembros de la raza humana, no por ningún poder humano, sino por su Creador. Aquellos que mantienen una visión más estrecha y excluyente tiene la carga de explicar por qué debemos dividir la humanidad entre los “relevantes” y los “no relevantes”, y por qué su particular opción acerca de dónde trazar esa línea debe ser sostenida en una sociedad pluralista. Tales visiones implican una seria amenaza a la dignidad y derechos de otros miembros pobres y vulnerables de la familia humana, que necesitan y merecen nuestro respeto y protección.
Aunque en siglos pasados el conocimiento biológico era frecuentemente impreciso, la ciencia moderna no deja excusa a nadie para negar la humanidad del niño no nacido. La protección de la vida humana inocente no es la imposición de una convicción religiosa personal, sino una demanda de la justicia.
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