Hace unos días publiqué mis ideas acerca de la controversia sobre las declaraciones de B16, asumiendo que el Papa no había previsto la repercusión que tendrían sus palabras en un delicado contexto internacional.
Pero por otro lado… es posible que la elección de la cita haya sido a propósito.
Considerando la indudable altura intelectual de B16, la privilegiada posición que otorga el papado para apreciar los asuntos de política internacional, y el proceso por el cual se escriben y revisan los discursos del Papa, asumir que esa polémica cita simplemente “se pasó” parece bastante arriesgado.
Al menos ese es el punto que trata de explicar George Friedman, fundador de la compañía privada de inteligencia Stratfor, en este artículo (en inglés).
Friedman sostiene que las palabras de B16 fueron escogidas deliberadamente para producir un efecto, en especial si, consideramos que la cita en cuestión era bastante oscura, es decir, incluso un erudito como el Papa tuvo que trabajar bastante duro para encontrarla e incluirla en el discurso.
¿Por que lo hizo y por qué ahora? Friedman sostiene que la decisión de incluir la cita puede ser leída políticamente.
La situación de las comunidades musulmanas en Europa se ha agravado día a día y muchos Europeos están comenzando a ver el multiculturalismo como una trampa. Es sabido que Joseph Ratzinger se opone al ingreso de Turquía a la Unión Europea y con este discurso buscaba provocar un aglutinamiento de las fuerzas que defienden la identidad occidental.
Gracias a un hábil fraseo, el Papa ha logrado acercarse a los musulmanes moderados y a la vez denunciando a los extremistas, lamentando la ofensa pero sin retractar una letra de sus palabras. Así, el Papa se ha erigido en un referente para el conflicto, sin amarrarse a ninguna posición en particular.
Al menos esa es la opinión de Friedman.
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