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Pues parece que nos lo inventáramos

Mucha especulación sobre mis motivaciones ha provocado la simple publicación de una cita de Centro para el Control de Enfermedades, como si la referencia a la situación del SIDA en los EUA no molestara a nadie cuando la hace ese Centro, pero su un católico las reproduce (ni siquiera las comenta), entonces la realidad cambia y se convierten en expresión de homofobia ¡no me sabía tan poderoso!

Para apaciguar vuestras inquietudes respecto al tejido mismo de la realidad, me veo en la necesidad de publicar lo siguiente:

Está fuera de discusión el que las conductas homosexuales son inmorales, y que las personas lo son en tanto se involucren voluntariamente en dichas conductas. Si el día de mañana la epidemia de VIH desapareciera de la faz de la tierra o sólo se transmitiera entre heterosexuales, nada de esto cambiaría.

También, la estadística de infecciones por el VIH que nos entrega el CDC deja claro que no todo es estupendo y alegre en el estilo de vida gay, sino que hay serias consideraciones de salud que hacen que esa forma de vida sea peligrosa desde un punto de vista sanitario.

Sin embargo, ninguna de esas dos realidades es el punto de mi entrada, sino el doble estándar que existe ante la verdad, dependiendo de quién provenga. Déjenme dar un ejemplo, un caso que nos atañe directamente como católicos: Si un sitio ateo publica un caso más de pedofilia de un cura católico, es evidente que lo hace para reforzar su creencia previa de que la religión es la causa de absolutamente todos los males. Sin embargo, ese errado juicio en la persona de mi interlocutor no hace que yo, como católico, pueda limitarme a decir “eres un depravado y mezquino” ¡porque es verdad que demasiados curas han abusado de niños! La verdad nos obliga primero a reconocer la realidad, y luego examinar si lo dicho apoya el prejuicio.

Lo importante es no ser hipócrita y reconocer la verdad, provenga de donde provenga, y no atacar al mensajero sólo porque no tiene las mismas ideas que yo.

Pasando a los comentarios:

Un lector nos propone una analogía:

Y la mayoría de los muertos en accidentes de coche son los conductores, pero a nadie se le ocurre criminalizar la conducción y prohibirla, sino incidir en que se haga con las debidas precauciones y medidas de seguridad.

La causa de los accidentes no es la conducción en sí, sino la conducción imprudente, que sí está prohibida y sancionada en todos los países. Si la analogía es correcta ¿Estarías de acuerdo entonces en prohibir y sancionar todas las relaciones sexuales imprudentes?

Hasta no hace mucho se sancionaban las relaciones sexuales fuera del matrimonio (es decir, imprudentes), porque la sexualidad era un aspecto más de la vida, sujeta a las mismas reglas que otras actividades. Hoy en día, en cambio, a nadie se le ocurriría hablar de regulaciones al sexo ¡Cómo podrían! después de todo en la conducción imprudente sólo muere gente; en el sexo imprudente ¡está en juego la esencia de lo que significa ser humano, caramba! Eso no se pude prohibir ni regular.

Otro visitante me da la oportunidad de despejar mis dudas

6 y lo mas importante de todo lo de que el condon no es efectivo realmente me daria verguenza decirlo cuando diariamente mueren cientos de personas por no usarlo (…) asi que lo que hay que fomentar su uso en todas las relaciones,

Siempre he querido preguntar a los condonistas (y tal vez tú me puedas contestar) ¿Has considerado que de seguir tu consejo la humanidad se extinguiría en una (1) generación? ¿Estás de acuerdo con eso? Tal vez preferirías que el Estado otorgara licencias reproductivas a personas sanas bajo la condición que se alejaran de conductas de riesgo. Desde luego, habría que rodear a esas licencias de una serie de privilegios, o de lo contrario nadie querría asumir los costos de la crianza de la prole y renunciar a tener relaciones condonizadas con quien se le cruce por delante. Si sólo me dejaras llamar a esas licencias “matrimonio” puede que esté de acuerdo contigo.

Miguel Ángel, por su parte y de una forma más constructiva, nos propone un equilibrio

c. Respecto a valorar la inclinación homosexual, la postura de la Iglesia católica es clara, pero también es claro el catecismo cuando habla del respeto y la acogida a las personas homosexuales. Personalmente, me aferro a lo segundo y me abstengo de juzgar, no me atrevo, no puedo. Lo primero ha provocado demasiado dolor. Aquí entra el resquemor expresado por algunos, y se puede entender. Y tampoco me parece adecuado utilizar los datos para apoyar una especie de “véis? Ya lo decíamos nosotros”, que es a lo que puede llevar este post en esta web y alguno de los comentarios ya lo apuntan. El lenguaje condenatorio no suele ser muy eficaz. Si se une la reflexión ponderada, lo que decía de tratarnos como personas adultas y dialogantes, con la acogida que explicita el catecismo, puede ser mucho más fructífero.

Nuestras respuestas a problemas sociales muchas veces están condicionadas por el contexto social en que crecimos y las “lealtades” que aprendimos, pero debemos tratar de librarnos de esas influencias. Cuando en Chile se violaban los DDHH era indispensable que la Iglesia alzara su voz, y así lo hizo; hoy en día, en cambio, cuando que hay democracia pero se mina la familia, es igualmente necesario que la Iglesia hable, aunque los destinatarios estén en el otro extremo del espectro político.

Cuando se persigue y discrimina injustamente a quienes sufren de atracción por personas del mismo sexo, la Iglesia debe hablar en defensa de ellos; pero de igual modo, cuando se intenta imponer una sexualidad inmoral usando la fuerza del Estado, corresponde que los cristianos se manifiesten, sin importar si los que hoy atacan a la familia sean los mismos que fueron víctimas ayer. Es este segundo problema ante el cual nos encontramos y no el primero, y por lo tanto no podemos quedarnos callados sólo porque en el pasado se les persiguió injustamente.

Y no sólo por ser nosotros cristianos (que ya es bastante) sino por amor a ellos. Si aceptas la autoridad del catecismo, asumo que eres cristiano, y por lo tanto debes reconocer la realidad del pecado y que el amor al prójimo nos obliga a no callar mientras ese hermano se aleja de Dios. Tal como uno no deja que la vida de un hijo se destruya por la droga, no podemos guardar silencio cuando se promueven las conductas homosexuales como moralmente aceptables.

Nuestro amigo Kewois se dio la lata de traducir buena parte del comunicado de prensa (¡Gracias, Kewois!) y agrega:

“Es esencial entender que los factores que contribuyen a esta disparidad son la pobreza, discriminación y restricciones a los servicios de salud.” […] No es mia la frase es traducida del artículo y es la opinión de un epidemiólogo.

Es muy poco probable que el comunicada haya sido redactado por un epidemiólogo, pues es un texto para su difusión por la prensa. Seguramente fue preparado por un periodista, y eso permite entender las presuntas explicaciones que contiene, esta vez no apoyadas por ningún dato estadístico, y efectivamente como dice Tony de New York, puede que hayan sido explicaciones útiles hace 20 años, cuando ser homosexual no era una categoría de personas protegida por el Estado, y existían esas tres condiciones entre la mayoría de los nuevos infectados. Hoy no tienen ninguna validez. Las únicas explicaciones razonables que ofrecen son lass referidas a la banalización del riesgo, pero para combatir este factor se debe regular el sexo… y a eso nadie está dispuesto.

Más adelante, otro comentario insiste con la excusa del amor:

El ver ( e intentar que los demás vean ) las relaciones homosexuales como actos desordenados y como un pecado no te parece faltar el respeto hacia esas personas? o acaso el darse amor es un pecado?

Cuando San Pablo dijo “El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” no puso junto a esa lista “el amor todo lo justifica”. Si le digo a un adúltero que comete pecado, no espero que me diga “me faltas el respeto, sólo estoy dando amor a mi amante”.

Finalmente, volvemos a nuestro punto inicial, respondiendo a aquellos visitantes con el don de la telepatía:

es algo que el mismo demuestra con sus palabras “Menos mal que no lo decimos nosotros” , no hay que ser muy listo para captar a donde quiere llegar.

Mi punto es: la próxima vez que alguien diga “Sólo el 2% de la población es homosexual” o “Mantener relaciones homosexuales es una conducta de alto riesgo para una enfermedad mortal” (sea un católico, musulmán o epidemiólogo) no le respondas “¡Eres un asqueroso mentiroso!”, sino “Tal vez eso sea cierto, pero…” y luego des razones.

Categorías:Sexualidad
  1. 28/08/11 en 6:27 am

    Pillín pillín: dejaste convenientemente de lado el dato principal del artículo, y que es la cantidad de negros homosexuales y bisexuales contagiados. Corrige los datos por etnia.

  2. Kewois
    2/09/11 en 10:17 am

    Justamente es lo que le aclaré cuando traduje parte del documento en infocatólica.

    desde ya que el titulo de tu artículo debería haber sido
    ” Los negros putos se contagian mas el sida que los otros putos”

    Pero sonaría muy racista (fijate que no hice este comentario en infocatólica) pero el artículo dice eso.

    Sigo por otra parte como ese 2% de la población es al mismo tiempo el abrumador “lobby gay” tan poderoso políticamente, que pone en peligro de extinción la humanidad por falta de hijos.

    Saludos
    Kewois

    • 2/09/11 en 7:08 pm

      Si la transmisión del SIDA fuera el tema que quería destacar, podríamos considerar si ese debió ser el título. Pero no es así.

      Mi punto es que la gente reacciona diferente a la verdad dependiendo de quién proviene… y eso es hipocresía.

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